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Política

Exprocurador caso Fujimori llama a elegir bien CSJ en El Salvador

Edgardo Rivera

jueves 12, julio 2018 - 7:28 am

La corrupción no es un problema de individuos desviados, sino un problema sistémico, que implica toda una red que involucra a altos funcionarios del Estado, a élites económicas y el crimen organizado explica José Carlos Ugaz Sánchez-Moreno, experto en derecho penal, que durante sus funciones de Procurador Ad Hoc de la República de Perú, logró encarcelar al entonces presidente, Alberto Fujimori y su asesor del servicio de inteligencia, Vladimir Montesinos.

Ugaz destaca la importancia de que la población se manifieste exigiendo instituciones del sistema de justicia que funcionen y pide que quienes sean electas para dirigir las instituciones públicas sean independientes y sin penetración del crimen organizado o de la corrupción y con coraje para investigar.

“La corrupción no es un problema coyuntural, sino sistémico y así tiene que haber soluciones sistémicas”, dice el abogado peruano.

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Ugaz está en El Salvador como invitado para disertar en sobre su experiencia en la investigación de un caso “de gran corrupción”, contra Fujimori y Montesinos. Disertará durante la presentación del avance del “Acuerdo de País Anticorrupción”, impulsado por las universidades Francisco Gavidia y José Matías Delgado, con el apoyo del Proyecto Pro Integridad Pública de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID).

Esta iniciativa ha creado mesas de diálogo con diversas instituciones que ha llevado a proponer siete ejes de acción que implica una nueva cultura que valorice lo público, construcción de valores y ética, participación ciudadana activa, sector privado comprometido con la integridad, sistema de justicia independiente y prácticas democráticas modernas.


“Los partidos políticos están en crisis, son partidos que no atienden a las necesidades del país y como lo hemos visto en las últimas décadas, simplemente aspiran al poder para beneficiarse ellos y los suyos, en detrimento de la sociedad salvadoreña. Y al final, la corrupción es un impuesto que terminan pagando los más pobres”, afirmó.

A su juicio la corrupción no tiene ideología. “Lo que estamos viendo hoy día es que hay corrupción en los regímenes de izquierda está el señor (Nicolás) Maduro, (Daniel) Ortega, está (Inácio) Lula, el propio (Mauricio) Funes aquí y también es problema de gobiernos de derechas. Está (Michel) Temer, los expresidentes de Perú, de derecha”, recordó.

Pidió que en El Salvador se elija a las personas correctas para ocupar próximamente cargos en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y en la Fiscalía General de la República. “Hay que asegurar que lo se ha avanzado en investigaciones anticorrupción no se caigan, porque accedan a estos puestos claves personas que no tengan la capacidad o no tengan la independencia para poder llevar adelante un esfuerzo de esta naturaleza”, expresó en entrevistas que concedió a Diario El Mundo y El Diario de Hoy.

Diario El Mundo: ¿Por qué los pueblos de Latinoamérica han llegado a consentir abusos de parte de gobernantes corruptos?

José Ugaz: América Latina es considerada la región más inequitativa del mundo, es donde tenemos a los ricos más ricos y los pobres más pobres y es considerada la región más violenta del mundo. ¿Por qué se combinan estas cuestiones que generan a su vez esquemas de corrupción? Primero, indudablemente tiene que ver con procesos históricos, los países nuestros están mal armados, el modelo de conquista se basó en una matriz clientelista y extractiva, donde los conquistadores vinieron a sacar y luego hicieron alianzas con los criollos que siguieron el patrón que lamentablemente se mantiene hasta el día de hoy. ¿Qué te doy, para que tú me des? Y entrar a este sistema de intercambio de favores que termina convirtiéndose en una estructura de corrupción. Lo otro es que, de alguna manera, pueblos sometidos como los nuestros por élites poderosas de alguna manera creyeron que se venía una etapa de liberación cuando venían los procesos de independencia, pero las capas criollas volvieron a controlar esto y mantuvieron esta estructura de clientelismo de ventaja de algunas personas respecto al bien común.

Ahí se genera una suerte de resignación con frustración, al ver que no hay cambio, al ver que efectivamente indistintamente de quién estuviera en el poder, las estructuras corruptas se mantenían y la gente se ha ido adecuando a esta forma de ver las cosas. Al decir que esto nunca va a cambiar, nosotros somos así. Tiene que ver con la propia cultura nuestra. Y eso es una falacia, se puede cambiar.

Y algo muy significativo de esta nueva etapa en América Latina son las movilizaciones sociales en contra de la corrupción. En El Salvador no ha ocurrido, pero en Brasil hemos tenido millones de gentes en la calle exigiendo cambios, en Guatemala, en Honduras, en República Dominicana. Hay un despertar y creo que la gente está entendiendo que sí es posible cambiar.

¿Esta pasividad que se da en países como El Salvador es lo que permite que algunos líderes populares que surgen como salvadores lleguen al poder, cometan abusos y corrupción?

José Ugaz: Cada país tiene su propia historia, aquí la historia de violencia, de la guerra que marcó la suerte de El salvador por mucho tiempo es un factor que puede ser un inhibidor de expresión pública, por temor, por razones históricas de trauma, en fin. Lo cierto es que la ciudadanía tiene parte de responsabilidad en estos procesos, porque finalmente quién elige a los líderes. Muchos de los electores en época electoral, dice ‘Bueno, voy a votar por este candidato que yo sé que va a robar pero algo hará’. Y entonces él roba, pero se convierte en una suerte de filosofía de vida y ahí es donde se expresa esta suerte de frustración y resignación. Esa es una filosofía negativa y es parte de la cultura que precisamente esta plataforma de diálogo está queriendo cambiar.

Diario El Mundo: ¿Cómo se puede despertar en el pueblo la necesidad de luchar contra la corrupción?

La gente tiene que entender que sí se puede. Este es un proceso de dos etapas. La gente pobre tiene que entender que son víctimas de la corrupción y parte de la corrupción es que no visibiliza sus víctimas, no es como un homicidio, yo voy mato a alguien y tengo un cadáver. Cuando alguien se lleva $200 millones del presupuesto nacional y eso impacta en que niños no van a tener educación, que la gente no va a poder acceder al sistema de salud que incluso pueden morir por enfermedad, desnutrición, esas víctimas no son visibles, no se ha conectado la consecuencia de la corrupción con la violación de derechos humanos.

El Diario de Hoy: ¿Qué es lo que falta a nuestro país, ya mencionaba la movilización de la ciudadanía?

Hay que asegurarnos que las instituciones que están llamadas a comprometerse con los procesos anticorrupción no se vuelvan parte de la contra. Porque, si hay algo que hemos aprendido hace mucho tiempo, es que la corrupción siempre reacciona y siempre va a tratar de voltear un poco el pastel y no son pocos los casos en los que los investigadores de corrupción terminan siendo investigados.




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