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Editorial & Opinion

Factores que incidieron en el desplome del FMLN

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

sábado 17, marzo 2018 - 12:00 am

La lección recibida en las urnas el pasado 4 de marzo, es un claro ejemplo que los votantes y el pueblo han llegado al límite de ver al país a la deriva con un presidente ausente ante los grandes problemas de nación. Además es escandaloso observar la vida ostentosa que exhiben la mayoría de funcionarios del FMLN, sobre todo porque hay compatriotas que no tienen ni para transportarse a sus centros de trabajo, por el alto costo de la vida. Aunado a ello, están las múltiples mentiras del Gobierno que de forma insistente ha venido diciendo que todo va bien en el país, cuando la población no encuentra empleo; y los niños y adolescentes son víctimas de la persecución pandilleril.

Así también existe una inseguridad galopante, al grado que ningún salvadoreño se siente tranquilo al movilizarse, a excepción de los funcionarios que tienen sus guardaespaldas, y para el caso el presidente y su grupo familiar son bien protegidos y custodiados por el Batallón Presidencial. Pero el  salvadoreño de a pie no tiene protección alguna; de igual manera, los jóvenes son asesinados y secuestrados delante de sus padres y las autoridades brillan por su ausencia; pero el impuesto nuevo a la telefonía que se suponía era para mejorar la seguridad, ni ha funcionado, ni tampoco se sabe cómo se distribuye, porque no hay una rendición de cuentas.

Entonces, vale la pena que las autoridades del FMLN hagan una reingeniería interna, en aras de provocar una renovación y mejora continua que los conduzca a ser opción nuevamente; para ello deberán contestar de forma honesta las siguientes preguntas: ¿Cómo interpretar los resultados electorales? ¿De quién es la culpa?  ¿Que incidió de manera decisiva para que hubiera un desplome sin precedentes en el FMLN? Ante estas interrogantes, no se necesita ser genio para saber que los votantes del FMLN, se cansaron de tantas argucias y le dieron voto de castigo para que sus dirigentes pongan barbas en remojo.

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Es evidente que el voto de castigo está conectado a los múltiples desaciertos del FMLN y a la arrogancia que ha caracterizado a la comandancia que siempre ha creído que es portadora absoluta de la verdad, donde hacen y deshacen sin darle cuentas a nadie.

No obstante, con la derrota y humillación recibida, deberán entender que es importante dar cuentas a la militancia y democratizar al FMLN, partido que ha sido convertido por un grupito de diez personas en una institución cerrada, intolerante a la crítica, estática, filosóficamente muerta, y carente de visión país.


De modo que los culpables del descalabro del FMLN, no son los medios de comunicación, como lo dijera bien encanchimbada una diputa oficialista, al enterarse de la derrota; tampoco es la Fiscalía, ni la Sala de lo Constitucional y mucho menos los empleados públicos, a los que se refirió de forma indigna aquel que quiso ser diputado, pero que no fue elegido. La culpabilidad tampoco se le puede adjudicar a los 20 años de gobierno de ARENA, como lo solía decir a aquel personaje que fue condenado por enriquecimiento ilícito.

De manera que los verdaderos culpables de esta derrota son el presidente de El Salvador, por sus múltiples ausencias ante los grandes problemas de país; por implementar una política económica que, en lugar de ayudar a las familias, las ha golpeado de forma drástica, dado el aumento de precios al gas, el agua y la electricidad. Así también hubo aumento de la tasa impositiva de varios impuestos ya existentes y por la creación de otros nuevos en los casi nueve años de gobierno del FMLN.

Además de ello, convirtió al Gobierno en fuente de empleo, no solo de su militancia, sino que se adjuraron las mejores plazas para los hijos de los comandantes que son funcionarios, menospreciando de esta manera el intelecto y la formación académica de personas que tenían años deseando crecer profesionalmente en el Gobierno, pero pudo más el plumazo.

También el gobierno del FMLN, aunque hizo intentos por combatir la corrupción, no fue suficiente, porque resguardó y encubrió algunos de sus funcionarios que se han visto involucrados en enriquecimiento ilícito, como el caso del expresidente asilado en Nicaragua.

¿Qué decir del expresidente de la Asamblea, que hoy ostenta un cargo público donde su salario es de $7,000? Cuando tenía esa calidad compró terrenos de la Fuerza Armada a un precio risible, a sabiendas que hay conflicto de intereses; además de ello, está siendo investigado por enriquecimiento ilícito.

Así que los verdaderos culpables son los miembros que conforman la comandancia. Para corregir se requiere que renuncien y le pidan perdón a sus bases y no se vuelvan a meter jamás en política, y dejen que el vicepresidente Óscar Ortiz, junto a su equipo, tome las riendas del FMLN.




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