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Editorial & Opinion

¡Fuera el fuero!

Sherman Calvo / Publicista

viernes 9, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINIONA la caída de Querétaro, México, Siglo XVIII, quedó prisionero de los Juaristas, el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano, fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.

La víspera de la ejecución dormía el Coronel Fuero, cuando su asistente lo despertó y le dijo que el General del Castillo deseaba hablar con él. Fuero acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte.

–Carlos– le dijo el General, –perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes, me quedan unas cuantas horas de vida y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.

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–Mi General– respondió Fuero, –no creo que sea necesario que vengan esos señores.

–¿Cómo?– Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?


–En efecto, mi General– No hay necesidad de mandarlos a llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.

—Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado. Ambos hicieron honor a su palabra. De esa historia nace el concepto de “FUERO”.

¿Comprometemos nuestro honor simplemente con dar nuestra palabra en garantía? ¿Sería posible en la actualidad, que entre dos personas se pudiera establecer un compromiso irrefutable, con el simple hecho de dar y recibir la palabra de honor?

Tener “FUERO” es tener un privilegio, no un escudo de inmunidad para evadir responsabilidades ante la sociedad, que debe sustentarse en la palabra de honor. Y se apoya en un juramento llamado “protesto”, que parece nuestros políticos han olvidado y hecho a un lado para gozar de impunidad, privilegios fuera de la ley y, en resumidas cuentas, PARA COMETER ABUSO DE PODER SIN LÍMITES. También muchos de los que no son políticos han olvidado lo que es tener PALABRA DE HONOR para eludir sus responsabilidades.

¿Qué es lo que sucede tanto en estos tiempos que no acontecía mayormente en la época de nuestros bisabuelos? Y digo mayormente porque tengo la certeza que en tiempos pasados, también tuvo que haber vivido el sinvergüenza que perdió el honor al no haber cumplido su palabra, y sé que en estos días encontramos entre nosotros, rarezas humanas (algunos los consideran inocentes, mansos y hasta mensos) que deciden creer en el compromiso que implica el dejar empeñada la palabra.

¿Pero qué es el honor? Buscando en cualquier diccionario usted podrá encontrar la siguiente definición: “Actitud moral que impulsa a las personas a cumplir con sus deberes”. Para mi entendimiento, es preciso indagar un poco más sobre el significado de esas cinco letras, que definitivamente involucran la esencia de toda la persona, lo invito, amable lector, a redescubrir qué es honor.

El honor además de ser uno de los bienes fundamentales de la vida social, es el resultado de toda manifestación de consideración y estima expresada por un hombre a otro. Es el premio que resulta de ser grande de espíritu, generoso y de hacer el bien. En el mundo moderno identificamos el “ser honorable” con el “ser respetable”: la persona que es generosa, hace el bien y es considerada con el prójimo, es un ser que se ha ganado el respeto de los demás y recibe el premio del honor. Los funcionarios deberían decir: ¡fuera el fuero! Decir sí a la eliminación del fuero, que todos en este país estemos de frente a la ley de igual manera, que se acaben los privilegios de los políticos. ¡Palabra de honor!




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