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Política

“Gobierno aplicó y adoptó la misma política neoliberal”

Antonio Soriano

jueves 1, junio 2017 - 12:03 am

Dagoberto Gutiérrez, firmante de los Acuerdos de Paz

El Gobierno del presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, del FMLN, llega este jueves a su tercer año de administración y, para Dagoberto Gutiérrez, firmante de los Acuerdos de Paz y exmiembro del FMLN, el “experimento terminó” y el Gobierno no ha demostrado ser de izquierda sino de derecha, porque, en vez de impulsar cambios, “aplicó y adoptó” el sistema neoliberal de los gobiernos antecesores, de ARENA. Gutiérrez atendió, en su modesta oficina en la Universidad Luterana, a un equipo de Diario El Mundo para analizar el tercer año de gobierno del partido de izquierda. Concluye que el FMLN no ha hecho transformaciones con base a modelos de izquierda, sino que ha sido un mal administrador del modelo neoliberal con el que administró ARENA por 20 años el país. A palabras de Gutiérrez, como el FMLN no ha ejercido un gobierno de izquierda, no tiene problemas políticos ni ideológicos con ARENA, la cúpula empresarial del país y con Estados Unidos.

 

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¿Cuáles son los principales retos para este Gobierno en los dos años que le faltan de administración?

Vamos a entender por retos los obstáculos que aparecen en el camino, las espinas, ese es el reto. Y el desafío es la actitud que yo adopto ante esos retos. Son figuras diferentes. El desafío es cuando yo me hago cargo de la realidad, me encargo de la realidad y la asumo como mi carga, entonces, resulta difícil saber qué es lo que este Gobierno considera retos y qué considera desafíos. Pero, reflexionando, diría que este Gobierno está en una situación en donde ya el experimento terminó porque, si yo capturo un Gobierno, capturo la administración del Estado, que es el conjunto de aparatos y el Gobierno es el que administra. Si soy de izquierdas, yo pongo el aparato del Gobierno al servicio de las transformaciones más profundas de la sociedad, que transformen la vida de las personas, yo cambio la economía neoliberal que ARENA aplicó durante todos estos años, yo hago una reforma educativa, agraria, de salud, movilizo y organizo al pueblo para que el pueblo asuma y defienda sus intereses a partir de su fuerza política. Este Gobierno no ha hecho nada de eso, aplicó y adoptó la misma política neoliberal de ARENA, ¡la misma política!

Desmontó las organizaciones sociales, no cultiva la participación de la gente en la política, en ese escenario, resulta difícil saber cuáles son los retos, sobre todo porque, cuando uno los escucha, queda con la impresión que todo está bien, de que si hay problemas son pocos y son muy pequeños; por eso es que algo que es importante para el Gobierno es construir los puentes que lo comuniquen con la gente, construir los puentes que lo vuelvan un Gobierno confiable para la gente, no estoy hablando de las cúpulas empresariales; construir los puentes para que el partido de Gobierno, en donde hay, sin duda, gente buena y con toda seguridad de izquierdas, se convierta en fuerza política vinculada con la transformación del país; esos son retos. También, tiene el reto de construcción de relaciones internacionales, a partir del beneficio del país, multicolores, con todo el mundo; tiene el reto de aprender a hablar claro, aunque gime el viento y tiene el reto de no olvidar que si digo que soy de izquierdas debo demostrarlo. No puedo ser de izquierda en la palabra y de derecha en los hechos, no es conveniente.

 

¿Entonces, a su juicio, el Presidente y el FMLN han sido un buen administrador del modelo neoliberal, el mismo modelo que usó ARENA durante sus gobiernos?

No lo han administrado bien, es impresionante porque, si hubieran administrado bien el neoliberalismo, la administración no estuviera en la situación que se encuentra: en una situación de impago, en conflicto con los pensionados, disputando con las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) el uso de los fondos de los pensionados, es decir, es una mala derecha.

 

¿Ni siquiera se puede calificar de mala izquierda?

No, es una mala derecha.

 

¿El Gobierno ha dado señales importantes de algún nivel de avance en el tema de gobernabilidad?

En este momento, cualquier persona puede pensar de que no existe Gobierno y, si no existe Gobierno, tampoco hay problema de gobernabilidad. La gobernabilidad es el conjunto de condiciones que viabilizan que un Gobierno aplique su política; pero, si no hay Gobierno o si este Gobierno se cae a pedazos, entonces, tampoco hay política y no hay gobernabilidad. Dentro de la filosofía esencial del neoliberalismo el Estado cede su lugar al mercado y en nuestro país no hay un Estado de Derecho si no hay un Estado de mercado, que es otra figura. Y hay una sociedad de mercado total, en donde todos se venden, todo se compra y todo tiene precio, pero nada tiene valor. Si no hay Estado, Gobierno, ese es vacío de la sociedad.

 

¿A su juicio, cómo ha manejado el tema de seguridad este Gobierno?

La seguridad admite concepciones, si me preguntan, entiendo que en un país hay seguridad cuando la gente tiene trabajos, si tiene salarios dignos, si tiene educación digna, si tiene salud digna, si tiene presente y futuro; entonces, la sociedad es segura. Uno no concibe que la seguridad esté en manos de la Policía ni en manos del Ejército, cuando eso ocurre, eso quiere decir que la sociedad es totalmente insegura. Lo que ocurre es que hay una guerra social, la sexta guerra es nuestra historia, que es la más sangrienta, guerra, con mucho odio, rencor, desprecio, muy diferente a la anterior guerra que fue la guerra civil, que es la que nosotros dirigimos y resolvimos, esta es otra cosa. Esta es una guerra, no es un problema de delincuencia, de delincuentes y policías, no, es una guerra. Si a esta guerra se le llama un problema de delincuencia, pues, tenemos problemas y dificultades. El Gobierno está empeñado en una política de aniquilamiento, basada en la operatividad y no está ganando en esa política y no está ganando porque la guerra social se amamanta en la realidad desastrosa y, día a día, hora tras horas, muchachos carecen de razones para no incorporarse a las pandillas.

 

¿Qué debe hacer el Gobierno o qué debería hacer para enfrentar este problema?

Hay algo imposible para el Gobierno que es aceptar que estamos en una situación de guerra. Todo requiere de una revolución en la cabeza, porque la guerra social a la que me refiero es una consecuencia directa de la forma en cómo se resolvió la guerra civil hace 25 años; entonces, llamarle guerra a la guerra significa poner atención a lo que se ha hecho hace 25 años. El Gobierno no está en condiciones de hacer eso y no solo el Gobierno, también las oligarquías y posiblemente Washington.

 

El Gobierno del FMLN cumple mañana (hoy) su tercer año de administración, ¿qué deudas tiene este Gobierno?

El Gobierno no tiene deudas con la gente porque la gente no tiene derecho de reclamarle nada al Gobierno, porque en la Constitución se prohíbe el mandato imperativo, que es el que permite que el elector le reclame al elegido el cumplimiento de los compromisos; y si este elegido no cumple, el elector tiene el derecho de revocatoria, ese el poder de la gente. El artículo 125 de la Constitución dice: ‘Los diputados representan al pueblo entero y no están ligados por ningún mandato imperativo’, es decir, la Constitución le vuela la cabeza al mandato imperativo, ¡mira qué perversidad! Cuando eso ocurre, la gente perdió todo derecho, el voto no da ningún derecho y se le dice, si el Gobierno no cumple, lo castigas en la próxima votación, ¡ah, eso es una burla para la gente! El compromiso es así, con la gente muy poco, no vale nada, cuando vota decide dejar de decidir para que otro decida en su nombre y que la gente controla lo que éste resuelve. Ahora aparentemente las cúpulas empresariales y oligarquías no resienten grandes cosas de las políticas del gobierno, pero lo que se mira es un gran pleito,  no hay confrontación, hay pleito y se debe a la disputa por la administración del botín de la cosa pública. Es decir, hay una disputa por quién usufructúa los fondos de la administración de la cosa pública, ese es el pleito. Es decir, no hay un pleito político, ni filosófico, ni ideológico, pero el tema es el botín.

 

Si le tocara poner una nota al Gobierno o al presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, ¿cuánto le pusiera?

Noooo, esas son figuras cuantitativas y todo lo que he dicho es cualitativo y estructural, definen el Gobierno. A los gobiernos no se les ponen notas, ni a las personas, ¿cómo ponerle nota a un Gobierno?

 

¿Cómo ha visto la relación del Gobierno y del FMLN con los Estados Unidos?

Esa es una buena pregunta. Estados Unidos, después que la guerra civil terminó y que se construyó el modelo que hoy se está derrumbando, basado en la economía neoliberal y en el funcionamiento de ARENA y el FMLN como vigas maestras del régimen político, Estados Unidos ha sido sorprendido por el estallido de la guerra social, que es un fenómeno que se ha dado frente a sus narices y a Washington le falta estudio, reflexión, mirada más atenta a lo que ocurre en un país tan mínimo como nosotros, somos el último país del continente, el más pobre, más atrasado, el que menos lee, el que menos ciencia y tecnología tiene, que solo tenemos un río que se está muriendo, que no tenemos agricultura, ni industria; entonces, no tenemos ni clase obrera ni clase campesina y ¿cómo es que seguimos comiendo?, ¿cómo es que compramos millones de celulares y con esos millones de teléfonos en la calle somos un país incomunicado? Para Washington, esto es como el rostro del esfinge de los egipcios. Ahora, para el partido de Gobierno, donde, repito, hay gente buena, decente, de izquierdas, y esa gente tiene capacidad para entender que el Gobierno es de derecha y además entender que yo soy lo que hago y no lo que digo, si soy un Gobierno de izquierdas, estoy obligado a hacer lo que le corresponde a un Gobierno de izquierda.

Para el Gobierno, el escenario es como la de Comala de Pedro Páramo de Rulfo, el escenario electoral en donde no se sabe si los protagonistas están vivos o muertos, porque lo que la gente dice es que no hay por quién votar; eso aparece en las encuestas y creo que la gente tiene razón. Además, dicen que no hay por qué votar ni para qué votar. En este momento, los partidos han perdido todo crédito y prestigio intelectual y político. Han perdido la confianza mínima, pero además las elecciones y votaciones carecen de importancia ante el tamaño de la crisis que azota al país. Ahora, ¿esto quiere decir que ARENA tiene el camino despejado? No, porque quizás la situación de ARENA puede ser más complicada que la situación del FMLN, es una tragedia de las griegas.

El Gobierno firma acuerdos con Estados Unidos, pero dirigentes del FMLN hablan de injerencia…

Ni el partido ni el Gobierno tienen una posición antiestadounidense, mucho menos una posición antiimperialista, en ningún momento.

 

En hechos, porque en sus discursos, sí…

Y los discursos no es exactamente un discurso, son palabras sueltas, sin construcciones teóricas, que a lo mejor están pensadas para consumo de sus militantes, para que la gente de su partido siga entendiéndolos, viéndolos como de izquierdas. Yo entiendo que Washington entiende todo eso y también las cúpulas empresariales entienden.

 

¿Qué factores han afectado a la falta de acuerdos nacionales entre el Gobierno y el principal partido de oposición ARENA?

¡Ah, es una disputa por el botín de la administración de la cosa pública! Es un negociado y se trata de negocios y siempre que se trata de negocios, las palabras corren con espinas, pero no hay ninguna confrontación política ni filosófica, no, en lo absoluto, son dos derechas en disputa, una derecha tradicional que es ARENA y una nueva derecha que es el Gobierno, son como dos hermanos que están peleando por linderos.

 

En el FMLN ya suenan algunos nombres de posibles candidatos presidenciales como Gerson Martínez, Óscar Ortiz y Hugo Martínez, ¿cómo ve estos nombres?

La gente solo vota y no elige, en relación con los candidatos, hay un rasgo que caracteriza esta coyuntura y es que los partidos no tienen condiciones para sacar de sus filas a los candidatos y necesitan buscar gente que no tenga olor partidario ni sabor partidario, porque en esta coyuntura quien venga de los corredores de un partido no resulta confiable para la gente, ese es el problema. Tanto ARENA como el FMLN están en eso.

 

Dagoberto Gutiérrez

Nació en Chalchuapa el 12 de diciembre de 1944. Firmante de los Acuerdos de Paz y exdirigente del FMLN, ahora partido de gobierno. Actualmente es rector de la Universidad Luterana Salvadoreña, y analista político del país. En su biografía dice que las energías, la experiencia y el estudio están al servicio de una agenda popular, política, ambiental que parte de los intereses de las comunidades de los que resisten a la dictadura de mercado, a la política neoliberal y lucha por impedir que sean los más pobres los que paguen los costos mayores de la crisis global del capitalismo.



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