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Editorial & Opinion

Guatemala: la tragedia de un mal gobierno

Vanessa Núnez Hándal / Abogada, docente y escritora salvadoreña.

lunes 11, junio 2018 - 12:00 am

El Volcán de Fuego dio muestras de actividad desde hace varios meses. Con sus 3,763 msnm, ubicado en el centro-sur de Guatemala, el volcán fue siempre una amenaza para las poblaciones ubicadas a sus pies.

Tuve la oportunidad de escuchar desde Ciudad Vieja los retumbos y ver el magma lanzado, tan sólo dos semanas atrás. El estruendo y la presión que generaban en las puertas y ventanas, recordaba el estallido de una bomba.

Sin embargo, cuando el 3 de junio del 2018, el volcán dio obvias muestras de que la actividad había comenzado a incrementarse y que una tragedia estaba por acontecer, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) no tomó las medidas necesarias pues, creyendo que se trataba de una erupción habitual, omitieron emitir la alerta que habría salvado muchas vidas, dejando a la población a merced de su suerte. Más tarde diría el director de la Conred que “ellos confiaban más en la autoevacuación”.

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A la fecha, sin conocerse aún una cifra exacta –y quizás nunca pueda determinarse—, se sabe de cientos de personas calcinadas bajo la ceniza hirviente y el flujo piroclástico que, según expertos, descendió por el volcán a más de 180 km/h. Los cuerpos quedaron tendidos a lo largo de las carreteras.

Tomando en cuenta que dicha población carecía de medios para movilizarse a alta velocidad, dejarlos abandonados fue no sólo un acto de negligencia, sino un delito que en cualquier nación implicaría la renuncia y hasta cárcel para las autoridades responsables.


El problema en Guatemala es, sin embargo, que luego de la renuncia y encarcelamiento del ex presidente Otto Pérez, el pueblo guatemalteco, harto de los políticos de siempre, decidió darse una nueva opción y elegir como su presidente a un comediante que de política desconocía todo. Pero, lo que es peor, luego de dos años y medio en el gobierno, tampoco ha querido enterarse y, según dejó en evidencia la actual crisis, tampoco cuenta con asesores que lo aconsejen y le ayuden a salvar, si quiera mínimamente, la situación.

La primera acción grotesca de Morales fue haber manifestado ante la prensa que según ley de presupuesto el Estado no podía gastar un centavo en emergencias.

Tomando en cuenta que las autoridades ya habían cometido un error fatal, al no alertar debidamente a la población del peligro que corrían, las declaraciones de Morales causaron malestar general.

Luego vendrían más denuncias relacionadas al mal manejo de la ayuda de la población y el inexplicable rechazo de la ayuda internacional por parte del gobierno.

El padre Edwin Baños denunció no haber podido cruzar la frontera con ayuda de El Salvador destinada a los damnificados y puso en evidencia a la actual ministra de Relaciones Exteriores, quien lo invitó a volver al día siguiente; ocasión en la que, nuevamente, el padre tuvo dificultades para cruzar la frontera debido a tardadas revisiones aduaneras.

Así las cosas, frente a la inoperancia del gobierno, los verdaderos héroes de esta tragedia ha sido la gente que, con su buena voluntad y sin esperar nada del gobierno, ha contribuido ayudando en lo que ha podido. Sé de un grupo de peluqueras, por ejemplo, que se organizaron para cortar el cabello quemado a las víctimas y devolverles así un poco de dignidad. También de mujeres del mercado que donaron tamales para los rescatistas.

Los otros grandes héroes anónimos de esta tragedia han sido los bomberos y personal de rescate que, resistiendo el calor y la ceniza, han expuesto sus vidas para buscar sobrevivientes y cadáveres que, dadas las altas temperaturas a las que fueron sometidos, se les desmoronan en las manos.

El gobierno, sin embargo, aún brilla por su ausencia y por sus malas decisiones.

Es posible pues que, tras esta debacle producida por la naturaleza, sobrevenga en Guatemala una debacle política ya que, como me dijo alguien, “yo no he sentido por estas autoridades más que furia y unas tremendas ganas de llorar”.




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