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Editorial & Opinion

Hacia la paz a través de la justicia

Jaime Ulises Marinero / Periodista

Martes 17, Enero 2017 - 12:00 am

Blanca, Gladys y Carmen son tres madres solteras que tienen mucho en común. La primera tiene 43 años, la segunda 44 y la tercera 50. Entre ellas no se conocen y las tres sobreviven lavando ropa ajena. Blanca vive en Ciudad Delgado, Gladys en Apopa y Carmen en Olocuilta.

A las tres mujeres les han matado o desaparecido dos hijos desde 2012 a la fecha. Para ellas la paz está lejos de su vida si no se hace justicia, desgraciadamente en ninguno de los seis casos de homicidio o desaparición hay tan siquiera capturas de los homicidas.

A mediados de 2012, Josué Ricardo, de 20 años se dirigía en un autobús a su trabajo de bodeguero en Soyapango cuando dos pandilleros lo bajaron a punta de pistola. Una semana después su cadáver apareció tirado en una cuneta de la carretera de Oro. En marzo de 2015, Óscar Alfredo, de 21 años se encontraba trabajando como ayudante de albañil cuando unos pandilleros lo acribillaron en una colonia de Ciudad Delgado. Ninguno de los dos hijos de Blanca era pandillero.

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En abril de 2012, Jonathan Stiven de 19 años se dirigía a estudiar a una universidad cuando fue asaltado a pocos metros de la catedral metropolitana. Los asaltantes lo acuchillaron porque se opuso a que le robaran su teléfono celular. El joven murió un día después en el hospital debido a la gravedad de las lesiones. A mediados de agosto de 2015, Erick Alexander, de 26 años se dirigía hacia la casa de su novia en una populosa colonia de Apopa cuando varios sujetos lo interceptaron y se lo llevaron con rumbo desconocido tras propinarle una golpiza. Hasta enero de 2017 no aparece vivo ni muerto. Ninguno de los dos hijos de Gladys era pandillero.

A finales de septiembre de 2014 Saúl Ernesto, de 29 años, salió de su casa para juntarse con unos amigos, abordó un vehículo de alquiler y fue la última vez que lo vieron vivo. Hasta ahora no aparece vivo ni muerto, aunque un pandillero detenido y que sirvió como testigo criteriado en otros crímenes aseguró a las autoridades que tras golpearlo lo asesinaron y lo enterraron en un predio en la periferia de Olocuilta. El 15 de septiembre de 2016 Ángel Serafín, también de 29 años, se encontraba cortando frutas en un terreno rural de Olocuilta, junto a su compañera de vida, cuando varios pandilleros que ya lo habían amenazado lo acribillaron a balazos. Ambos hijos de Carmen alguna vez tuvieron relación con las pandillas y fueron asesinados o desaparecidos, porque prefirieron alejarse de esos grupos criminales.

En el marco de los 25 años de haberse firmado los Acuerdos de Paz contacté a las tres mujeres para preguntarles qué es la paz para ellas y todos, sin conocerse, coincidieron que para ellas no hay paz, pues la paz no la sienten porque no hay justicia en sus vidas, más que dolor y luto. Cada una a su manera se mostró resentida con el Estado porque la muerte de sus hijos a manos de criminales ha quedado en la total impunidad.

“Para nosotros los pobres no hay justicia, por eso no hay paz” me dijo Blanca, quien resiente que los criminales de sus dos hijos sigan libres, probablemente matando a más jóvenes. Gladys, una mujer de poco hablar me expresó que se sentirá en paz hasta ver a los homicidas de sus hijos en la cárcel y hasta que encuentre el cadáver de su hijo desaparecido. Carmen piensa igual y ella cree que la paz llegará a su alma cuando se haga justicia y pueda dar cristiana sepultura a Saúl Ernesto.

Blanca, Gladys y Carmen son apenas tres casos de miles de madres que han enterrado a sus hijos que les han sido arrebatados por la delincuencia. Otras madres, padres, hermanos, esposos, esposas e hijos siguen esperando encontrar los cadáveres de sus parientes tan solo para enterrarlos y tener un sitio donde enflorar.

La paz entonces, no solo es la simple retórica de la ausencia de conflicto o la tranquilidad cotidiana. La paz conlleva justicia e igualdad y garantía de derechos. Más que monumentos, conmemoraciones, discursos, declaratorias y fiestas, la paz se celebra con democracia, libertad y JUSTICIA.




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