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Editorial & Opinion

¡Involucrémonos más!

Boris Henríquez / Lic. en Relaciones Internacionales

Jueves 1, Septiembre 2016 - 12:00 am

OPINIONLa política de la papaya le pertenece a esa belleza de país como es El Salvador, ese país único donde la coyuntura da vueltas en un dos por tres, donde podemos pasar de las elecciones internas de ARENA, al caso del exfiscal Martínez y del empresario Enrique Rais hasta la muerte del cantante Juan Gabriel en cuestión de dos horas y ficha ¡Y en un domingo!

La política de la papaya, donde se gastan $746.58 en semillas de marañón, $7.50 en tres piedras (a saber de cuales), $2.00 del parqueo San Antonio, $70.00 en dos muñecas Alessandra, $300.00 de ropa en almacenes y una papaya de $1.30, entre algunos gastitos más. La política de los despilfarros, de los Salvatore Ferragamo, de los vehículos nacionales, etc.

Pero una cosa es cierta, y es que poco a poco la gente se va involucrando con estos temas que gracias a algunos atisbos y esfuerzos en materia de transparencia ahora se puede obtener alguna información que antes no. Gracias al Instituto de Acceso a la Información Pública ahora ya podemos ilustrarnos un poco más sobre la cosa pública y por más simpático que parezca, pero la política de la papaya puede servir para algo bueno, como para continuar despertando por ejemplo. O para seguir involucrándose con estos temas, seguir jodiendo pero con argumentos totalmente válidos y siempre en el sentido de la transparencia y rendición de cuentas.

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No podemos negar que El Salvador tiene gente buena, que vale la pena y que poco a poco deben de irse involucrando más y más, hay gente más crítica y mucho más analítica que va velando poco a poco por una cultura de mayor transparencia para con las instituciones públicas. Muchas veces decimos que cada sociedad se merece a los políticos que tienen, ¡Mentiras! Son algunos políticos que usan en exceso la política de la papaya, esa política que no busca solventar los intereses nacionales, sino otros. No se puede generalizar diciendo que sea quien sea siempre va a llegar a un cargo público va a continuar haciendo las mismas malas prácticas, por el contrario, hay que continuar y presionar más para seguir descubriendo y denunciando quiénes practican en demasía la política de la papaya y quiénes no.

¿Cuándo vamos a cambiar el chip cultural y pensar que los funcionarios públicos están para servir a los salvadoreños y no al revés? El poder está en cada uno de nosotros y hay que hacerlo valer. Esto puede leerse muy idealista, pero es esto mismo lo que nos tiene empantanados con una política de la papaya, es hora de iniciar y cambiar el chip cultural y lo más importante, hacerlo valer. El reto está en que esta generación siga despertando y presionando donde molesta, ejerciendo una participación ciudadana de mayor calidad.


Y como lo mencioné anteriormente, por más simpático que parezca, esta política de la papaya, del despilfarro, de las vehículos con placas nacionales, de las semillas de marañón y demás, puede y debe servir para un mayor involucramiento de esta generación, hay que darse una vuelta un poco más seguido a las oficinas de acceso a la información pública de diversas instituciones públicas, hay que cuestionar con respeto y, sobre todo, con argumentos válidos ante cualquier indicio de malas prácticas en todas las instituciones públicas. Cansémonos de los políticos que no están para hacer política, ¡involucrémonos más!




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