Editorial & Opinion

La caja de conversión y la dolarización

José Antonio Quirós B. / Expresidente Coexport

sábado 14, abril 2018 - 12:00 am

Desde inicios de la década de 1990, Argentina mostró una serie de elementos comunes con el resto de la región. En primer lugar, la estabilización, es decir, la reducción de la inflación en períodos relativamente breves.  Sin embargo, hubo diferencias en el arreglo monetario elegido: México, Brasil y Argentina (las tres economías más grandes de la región) optaron por un ancla cambiaria, mientras que el resto lo hizo con anclas monetarias. Los tres países mencionados terminaron en crisis: México en 1994, Brasil en 1999 y Argentina en el 2001. De aquí se obtiene una primera lección.

Los tipos de cambios fijos (incluyendo las cajas de conversión y la dolarización), en un entorno de libre movilidad de capitales, son más vulnerables a los ataques especulativos, generan dudas con respecto a su sostenibilidad. Son útiles para estabilizar una economía, pero no necesariamente para lograr un crecimiento económico alto y sostenido, a menos que exista un fuerte influjo de capitales externo. ¿Por qué su abandono ocurre  solo en medio de una crisis de proporciones? Porque las autoridades temen perder credibilidad política, provocar una salida de capitales y originar una recesión. Sin embargo, el remedio (mantener la convertibilidad y la dolarización) demostró ser peor que la enfermedad. Ejemplos: se ha mantenido la crisis salvadoreña por haber tenido un T.C.N. Fijo Apreciado hasta el año 2000 y no devaluar el colón, sino que se dolarizó.

En segundo lugar, la mayoría de países de la región inició un errado “neoliberalismo”, proceso de reformas estructurales que podrían resumirse en dos palabras: mercado y apertura.

publicidad

La estabilización va más allá de derrotar a la inflación, ésta debe venir acompañada de una reducción de costos de producción a niveles competitivos dentro del mercado mundial. En otras palabras, la estabilización debe entenderse dentro de una perspectiva más amplia.

El crecimiento de la deuda externa, pública o privada, se torna insostenible si es que, al mismo tiempo, no se generan los recursos para el repago. Puesto de otro modo, las políticas de endeudamiento público deben estar alineadas con los aumentos tanto de la recaudación tributaria como de las exportaciones con valor agregado.


Evitar el exceso de optimismo en periodos de crecimiento. Esta lección tiene dos lecturas. Por un lado, los tiempos de crecimiento deben usarse para implementar las reformas necesarias. Por otro lado, la globalización financiera origina que los capitales privados migren de una plaza a otra sin previo aviso.  El mundo volátil.  De  ahí que no deba pensarse que los buenos tiempos son eternos, pues la economía mundial es cíclica.

Los paquetes de rescate internacionales cada vez son menos viables.  En las crisis financieras anteriores a la argentina, la comunidad financiera internacional reaccionó con cierta rapidez, inyectando liquidez, para evitar una crisis sistémica.

Los organismos multilaterales no siempre tienen la razón. Las recomendaciones relacionadas con los ajustes fiscales en tiempos de recesión, así como los paquetes de rescate no siempre traen resultados positivos. Éstas no deben estar atadas a ningún dogma, pero sí deben orientarse a, por lo menos, mantener los equilibrios macroeconómicos básicos.

Cuidado con el crecimiento de la deuda externa. El equilibrio fiscal es importante. Ninguna estrategia sostenible puede basarse en el endeudamiento externo de manera indefinida. La validez de esta premisa se extiende tanto al sector público como al privado. No significa no endeudarse, sino hacerlo con relación a la capacidad  de pago. Por lo tanto, colocar límites universales a las ratios deuda/PBI carece de sentido.

Diferenciar lo que se quiere hacer de lo que se puede hacer. Toda economía tiene restricciones. La población del país debe conocer lo que se puede hacer y, sobre todo, las prioridades, pues no se puede hacer todo al mismo tiempo.

Respeto a los derechos de propiedad. La política económica no funciona si no se respetan los derechos de propiedad.

Los ajustes no deben postergarse. Si existe algún desajuste en la economía, por ejemplo fiscal, es mejor enfrentarlo a través de reformas tributarias y del Estado

Las medidas aisladas no tienen efectos duraderos. Los países deben contar con una estrategia de desarrollo.

La economía política de la política económica sí importa. Esto significa que las autoridades de un país no solo deben prestar atención a qué hacer, sino a cómo hacerlo.

Las políticas sociales no son independientes de la política económica. Ambas deben de ser parte de la misma estrategia de desarrollo. Los resultados de la política económica financian la política social esta última, al mejorar el nivel de los recursos humanos, sostiene el crecimiento económico futuro.

El entorno político interno sí importa. En un mundo globalizado, con libre movilidad de capitales, la percepción sobre la estabilidad, en su acepción más amplia, depende, en buena medida, de los aspectos de la política interna de cada país.

La demanda interna no sustituye a la demanda externa.  América Latina se caracteriza por amplios niveles de pobreza. El mercado interno es pequeño. Sin un vuelo hacia las exportaciones con valor agregado, cualquier estrategia estará siempre restringida.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.