Cerrar [X]

Editorial & Opinion

La crisis financiera y la probidad del gasto

Oscar Rubén Zelaya Lara / Colaborador

viernes 30, diciembre 2016 - 12:00 am

El manejo de los fondos que percibe el Estado, como los de una empresa, una tiendita o del hogar parte de una base lógica hasta una técnica, no gastar más de lo que se tiene, ya sea en un momento dado o a futuro, a veces los gobiernos lo hacen “con sombrero ajeno”, provenientes de obsequios que brindan  empresas para beneficio de una entidad, escuela , etcétera, una buena administración trata  por todos los medios posibles de hacer  lo más  con lo poco de que dispone, se llama racionalizar el gasto, estableciendo prioridades, no las ilusiones que desea, si queremos repartir riqueza, primero hay que crearla; en todo caso lo importante es saber priorizar el gasto y la inversión, donde funciona la mente, capacidad para saber proyectar y hablando de grandes cantidades millonarias se requiere de expertos para aproximarse a los ingresos esperados.

Las ambiciones sin medida llevan al emprendedor o al gobierno al fracaso económico y financiero de cualquier estructura que sea, en un país es el gobierno quien decide lo que desea, gastar más e invertir menos, el primero no retribuye en tanto que el segundo si  puede lograr beneficios materiales, económicos o bienestar social, sabiendo manejar los recursos con inteligencia, honradez y eficiencia, los gastos innecesarios significan falta de probidad.

Una empresa efectúa donaciones  para fines benéficos cuando forman parte de sus ganancias, no del fondo productivo o de sus gastos corrientes, el estado debería tener excedentes  sustanciales de sus gastos e inversiones programadas anualmente para poder regalar zapatos, ropa, pensiones a quienes no han cotizado y un sinfín de obsequios, incluyendo la propaganda respectiva, de no contar con ese dinero ni en presente ni en futuro , sólo podría entenderse o dejar a la imaginación de la población, que se  trata de comprar voluntades  y levantar imágenes  sin fundamento, pues luego hay que pagarlos con préstamos bajo cualquier modalidad, hasta llegar al borde de la quiebra, crisis fiscal o el momento del no pago, que baja la calificación del país.

publicidad

Cabe preguntarse  por qué, en tantos lustros de existencia como nación , hasta este año se da este fenómeno de crisis, no obstante que según estadísticas  oficiales, en los últimos tres años es cuando más dinero se ha recaudado por el fisco, algunos dicen que cinco veces más que hace 20 años, producto de una treintena de nuevos impuestos, ¿ dónde estará ese dinero?

Recordemos que el General Maximiliano Hernández Martínez logró cancelar toda la deuda que tenía el país y mandó colocar una placa en la Asamblea  Legislativa de “no más préstamos” para endeudar a la nación, aun cuando se hicieron grandes obras como la carretera panamericana, el puente Cuscatlán, que se hizo desaparecer,  creó el Banco Hipotecario, etcétera.


Pero la moda de hoy es todo lo contrario hasta llegar al 60 % del Producto Interno Bruto, y no termina, suma y sigue, se exigen $1.2 millones, ignoramos si ese incremento de ingresos obtenidos en estos años ya estaba presupuestado a gasto o a inversión, si era o no mejor pagar o abonar a la deuda y si era o no imprescindible, urgente  o redituable en beneficio  de los ciudadanos o si en la medida que se aumenta así se malgasta en favores partidarios, en fin se desconoce si se racionaliza ese gasto, todo queda a la imaginación de quien se da cuenta que hay aumentos de ingresos pero que no hay dinero para pagar lo esencial u obligaciones establecidas por las leyes, la falta de integridad que significa falta de probidad.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.