Editorial & Opinion

La difusión de la Constitución debe seguir

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 12, junio 2018 - 12:00 am

Entre las muchas cosas buenas que en los últimos nueve años ha efectuado la Sala de lo Constitucional de la Honorable Corte de Suprema de Justicia está el programa “Difusión de la Constitución de la República”, cuyo principal impulsor fue el Dr. Florentín Meléndez, apoyado por el resto de magistrados que en julio  venidero tendrán que dejar sus cargos. Los nuevos magistrados que asuman tendrán el reto de darle continuidad a este importante y útil programa, pues los salvadoreños tenemos el derecho a conocer nuestra Constitución.

Sin importar las distancias, las condiciones climatológicas, la peligrosidad de los sitios, los días de descanso y hasta las amenazas de grupos de choque manipulados, los magistrados apoyados por los colaboradores jurídicos de la Sala de lo Constitucional y empleados administrativos cumplieron su cometido de entregar más de 400 mil constituciones de bolsillo en los 262 municipios.

Visitaron universidades, institutos de educación media, plazas públicas, alcaldías, sedes judiciales y muchos lugares, donde acudieron cientos y hasta miles de pobladores por cada jornada de difusión. Personalmente estuve en tres de esas actividades, una de ellas en la universidad Dr. José Matías Delgado, donde el Dr. Meléndez, con el talante pedagógico de un gran maestro conocedor de la materia explicaba a los estudiantes sobre sus derechos y deberes constitucionales. También estuve en Olocuilta y en Soyapango, donde los ciudadanos se mostraron muy complacidos, especialmente cuando recibían las respuestas correctas a sus incertidumbres.

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La actividad consistía en que un magistrado o un colaborador jurídico de la Sala de lo Constitucional explicaba sobre los derechos y deberes constitucionales, los pobladores preguntaban y recibían explicaciones de la manera más sencilla para su comprensión, en una especie de diálogo donde los asistentes se nutrían de sus derechos y deberes. Luego se les entregaba la Constitución y los colaboradores y magistrados salían a la calle a repartir y explicar casa por casa la Carta Magna. Verdaderamente era una fiesta cívica.

El programa, aprobado en 2009 y ejecutado desde 2010, fue clausurado el sábado pasado durante un acto de difusión de la Constitución, celebrado en el atrio de la iglesia parroquial de Panchimalco donde además de las tradicionales Constituciones también se entregaron algunas traducidas al Braille y al Nahuatl.


El esfuerzo de los magistrados que gustosamente sacrificaron su tiempo de descanso fue apoyado de manera institucional por el Órgano Judicial y se contó con apoyo de la Universidad Tecnológica de El Salvador, la Universidad Gerardo Barrios de San Miguel y la Universidad Francisco Gavidia. Fue un esfuerzo que valió la pena y dio resultados en la medida que se concienció a cientos de miles de salvadoreños.

Desde la primera visita que se hizo a las riberas del lago de Ilopango hasta la última a Panchimalco, fueron cientos de miles de personas de todas las edades, sexo, condición social, nivel académico e ideologías, los que asistieron gustosamente. Los magistrados Florentín Meléndez, SidneyBlanco, Rodolfo González y Belarmino Jaime, seguramente deben sentirse satisfechos porque cumplieron su cometido en cuando a difundir la Constitución explicando con criterio magisterial los derechos y deberes ciudadanos en materia de Salud, Seguridad, Educación, Participación Ciudadana, roles, funcionamiento del Estado y otros. Misión cumplida.

Ahora, como ya lo dije, el reto queda por los siguientes magistrados. La Constitución de la República debe seguirse difundiendo y la mejor forma de hacerlo es cara a cara, teniendo ese contacto permanente con la población. Una persona informada tiene poder y la gente debe tener el poder de conocer la ley primaria del Estado.

Y es que la enseñanza de la Constitución, en su forma básica, debe ser un eje transversal en la formación educativa. En las universidades e institutos, inclusive, en el proceso formato del tercer ciclo, a los alumnos hay que hablarles de la Constitución que, orgánica, sistemática y dogmática, rige nuestra convivencia social y nuestro deber ser dentro de la sociedad.

Bien por los magistrados de la Sala de lo Constitucional, principalmente por el magistrado Meléndez, impulsor del programa y entusiasta formador de criterios constitucionales. Algún día la historia los recompensará por esta iniciativa. Dios quiera que los futuros magistrados constitucionalistas le den continuidad a este programa que por razones de justicia no tendría por qué tener detractores. Felicidades magistrados Blanco, Jaime, González y Meléndez.




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