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Buenos Días

La extorsión termina con los negocios

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 18, julio 2017 - 12:00 am

Julio tuvo un negocio muy próspero por más de 15 años en la colonia Escalón. Un hombre trabajador, incansable, creció a su familia con su negocio que siempre estaba concurrido en una de las calles principales. Para él era su sueño, venía de un hogar humilde y con mucho empeño y perserverancia salió adelante, hasta que… llegaron los pandilleros.

Las pandillas le empezaron a extorsionar, a exigir cada vez más dinero y más y más, precisamente en la época de mayor crisis, ahí por 2008-2009, cuando la economía se contrajo notablemente y también la clientela empezó a disminuir.

Entonces el local que rentaba para su negocio tuvo que reducirse a la mitad y también el número de empleados. Los pandilleros no descansaron en sus extorsiones ni aun viendo eso, el acoso continuó y prohibió a su familia llegar a ayudarlo, por temor a las consecuencias.

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La semana pasada me di cuenta que cerró su negocio, agobiado por las pandillas, el aumento del alquiler de local y la baja de clientes. Nunca denunció a los extorsionistas porque no puede confiar ni en la Policía ni en la Fiscalía, tampoco quiere meterse en líos de tribunales y ser asesinado por la denuncia o por ser testigo de estos delitos.

Luego me enteré que abandonó su negocio formal, el pago de impuestos y por supuesto, el pago de la extorsión a los delincuentes. Ha incursionado al mundo de la informalidad para sobrevivir y junto a su familia, distribuye sus productos por pedido, gracias a sus antiguos clientes que le siguen siendo leales.


Multipliquemos esta historia real por miles de casos y podemos entender cómo la delincuencia destruye nuestra economía, destruye los empleos, destruye los negocios formales y destruye hasta el pago de impuestos que tanto necesita el Estado para funcionar. Este es el pan nuestro de cada día.




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