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Editorial & Opinion

La grave crisis en el Estado salvadoreño

Dr. Mauricio E. Colorado/Abogado

lunes 9, octubre 2017 - 12:00 am

Desde tiempos inmemoriales es sabido que muchos ciudadanos llegan a la presidencia de la República por circunstancias especiales del ambiente político, y cuando salen, no vuelven a trabajar porque salen con recursos económicos que les facilitan vivir cómodamente, todo el resto de su vida, sin necesidad de cobrar pensiones, ni recibir compensaciones de ninguna clase.

Se dice que el único presidente que no aplica a lo dicho, fue el general Maximiliano Hernández Martínez, quien había tomado el poder por la vía de hecho en 1931, y el año siguiente contuvo una insurrección comunista que tenía inspiración en la revolución rusa que derrocó al zarismo en 1917.

Según datos históricos fiables, el general Hernández Martínez, desempeñaba el cargo de vicepresidente del ciudadano Arturo Araujo, quien lo había obtenido en un ambiente –quizas el único en la historia reciente- de elecciones completamente libres, pero que fue una administración caótica, que produjo desorden y caos en toda la administración pública.

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Resultado de semejante desorden produjo una levantamiento militar que impuso un nuevo estado de cosas, y que a la larga, buscando una solución “legal” al vacío de poder, los alzados en armas optaron por imponer al vicepresidente Martínez, como una solución al impase, y como una aceptación a las presiones de fuerzas políticas extranjeras que intervinieron rápidamente para impedir un caos mayor.

Se afirma incluso que el vicepresidente Martínez se encontraba detenido en un cuartel, para seguir la misma suerte del derrocado Araujo, cuando se tomó la decisión de los golpistas de colocarlo en la presidencia como sucesor “legítimo” del derrocado Araujo, quien salió hacia Guatemala.


Una vez en el poder, y con la responsabilidad de dirigir a la nación en esos momentos de crisis, se produjo el levantamiento de 1932 que todos conocemos, y que fue reprimido con toda la fuerza de un gobierno fuerte que, para muchos, rescató al país de las fuerzas comunistas que pretendían tomar el poder por la fuerza.

A este punto, los historiadores, y los aficionados a la historia, se encuentran divididos en las opiniones, achacándose excesos a ambos bandos, y contraponen las versiones de lo ocurrido, especialmente en el occidente del país, donde ocurrieron los incidentes más violentos.

Sea como haya sido, lo cierto es que la historia hizo un alto en nuestro país,  el general logró dominar la situación política, lo cual le permitió  entronizarse con el poder y prolongarlo en el tiempo hasta que un movimiento militar -que fracasó- trató de derrocarlo.

El intento, y las órdenes dictatoriales de fusilar a los principales involucrados, produjo una exitosa huelga general llamada de brazos caídos, que convenció al gobernante de que su momento había llegado, y abandonó el poder y salió del país, dejándolo en manos militares por mucho tiempo, hasta que llegaron los tiempos del general Romero, recientemente fallecido.

De ahí para el presente, la historia de El Salvador ha tomado un rumbo diferente, en donde ciudadanos civiles han dominado la política, y donde se han producido fenómenos que de alguna manera, han traído mucha corrupción, en contraste con la época martinista, en la cual se acepta que, si bien el régimen era de corte dictatorial, las arcas estatales fueron respetadas por el gobernante y sus colaboradores.

En la actualidad, y en un segundo gobierno de los sucesores de los derrotados revolucionarios de 1932, no se notan los cambios prometidos y, al contrario, han aparecido múltiples casos de funcionarios y exfuncionarios –de todos los sectores políticos- que pareciera que los únicos intereses por los que velan son los propios de cada uno. Instituciones encargadas de velar por los bienes de la nación, hacen intentos de proteger los derechos de los ciudadanos. La Corte de Cuentas, el Tribunal de Ética, la Sección de Probidad de la CSJ, La Fiscalía General de la República, hacen esfuerzos por sanear al estado, pero no hay resultados claros.

 




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