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lunes 26, junio 2017 | 10:55 am

La Biblia en Hechos cap. 2, registra el momento en que Dios a través de su Espíritu Santo el cual es el mismo Espíritu de Jesús fundó la Iglesia Cristiana en Jerusalén, de lo cual fueron testigos locales y visitantes judíos que acudían de todas las comarcas a participar de la celebración de Pentecostés.

Viniendo del Dios de Israel, Jesús se manifestó primeramente al pueblo judío, sus discípulos judíos comunicaron las buenas nuevas de salvación, es decir el evangelio de Dios, a las comunidades judías, las que tenían conocimiento a través de sus escrituras de que vendría un Mesías de Dios a liberar a su pueblo, ya que los otros pueblos eran ajenos a esas expectativas. Pablo a su paso por las comunidades judías en lo que hoy es Siria, Turquía y Grecia, fue por indicaciones del mismo Jesús, fundando iglesias cristianas pero ampliando el mensaje a todo aquel que creyera.

Pablo visitó Roma fundando comunidades cristianas entre judíos residentes allí y entre todo aquel que creyera a pesar de que hubo hostilidad de muchos judíos que consideraban al cristianismo como una secta que violentaba los estatutos judaicos. Por su parte Roma atacó Jerusalén en el año 70DC provocando dispersión de las comunidades judías y cristianas por todo el mundo, lo que se ha llamado, la diáspora.

Debido a las sistemáticas persecuciones de cristianos en Roma, muchos fueron pasados a espada o echados a los leones, otros se refugiaron en las catacumbas. Cuando el César Constantino fundó la Religión Romana en 325DC, que posteriormente se dividió en dos facciones predominantes, la Cristiana Ortodoxa y la Católica Romana, los primeros cristianos habían ya muerto, pues habían pasado casi tres siglos.

La iglesia cristiana original desapareció y nació la iglesia imperial liderada por los césares quienes eran los Sumo Pontífices administradores de las religiones y de los asuntos de los dioses de Roma. Fue el imperio quien recopiló toda la información que encontraron en las comunidades bajo su poder y jurisdicción, como los evangelios y las cartas de Pablo, etc.

Formaron el Nuevo Testamento, que se agregó al antiguo que era los registros históricos de Israel, la iglesia imperial tomó del cristianismo, del judaísmo y del paganismo greco-romano, y formó los cánones y liturgias propias de la religión de Roma.

Al caer el Imperio Romano de Occidente en 476DC, con ese vacío de poder surgió el papado, quienes tomaron control de las cuestiones religiosas y con gran poder político, lo que sumió a Europa en un oscurantismo político y social donde predominó el dogmatismo religioso por más de mil años, la Biblia era propiedad exclusiva de los papas y el clero, escrita en latín nadie más podía leerla y so pena de ser quemado en la hoguera, era prácticamente un secuestro de la palabra de Dios.

No fue sino hasta 1517, que un monje católico alemán llamado Martín Lutero se atrevió, él solito, a dar a conocer los errores dogmaticos y desafiar a toda la iglesia imperial de la religión católica de Roma con todo su poder político y religioso en Europa la que controlaba a monarcas y reyes con todo y sus ejércitos.

El papa de turno, León X, ordenó al Rey Carlos V de Alemania su captura y extradición a Roma para juicio y ejecución, pero un noble alemán escondió a Lutero en un castillo y le salvó la vida, empezó un movimiento que se conoció como la reforma religiosa, que los papas llamaron “protestantismo hereje”, fue un hecho sin precedentes, que marcó un antes y un después en la historia de Europa.

Lutero tradujo la Biblia del latín al alemán y la hizo pública lo que era otro delito más, luego otros la tradujeron a otros idiomas, ahí re-nació el cristianismo, el legítimo, el basado en la palabra de Dios y no basado en las parafernalias de una religión.

Ese movimiento se esparció a todo el mundo, fue así, que hoy podemos leer una Biblia libremente. Para actualizarse y hacer un mejor “marketing” de la religión, en 1965, el Concilio Vaticano II autorizó para sus fieles traducirla del latín a los idiomas locales, así como también todas las liturgias de sus ceremoniales.

Dada la libertad de expresión y de culto, y como en todo donde existe libertad humana, además de la católica y de la ortodoxa surgieron otras denominaciones, unas para bien y otras para mal. De ahí precisamente la importancia de estudiar la palabra de Dios escrita en la biblia para saber discernir lo correcto de lo incorrecto, mediante su lucha, Lutero consiguió la libertad para estudiarla, es opción de cada quien el sacarle o no, provecho.

Por: Salvador Donato