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Editorial & Opinion

La intolerancia LGBTI

Jaime Ramírez Ventura / Consultor legal y de Negocios

viernes 6, julio 2018 - 12:00 am

No hay duda que debemos erradicar como país, todo tipo de discriminación; pero hay que advertir que una cosa es combatir la discriminación como un acto de agresión, en el que se excluye a una persona de un grupo social, bien sea por sus características físicas, o porque no cumpla con lo establecido dentro de los parámetros de un grupo, y otra cosa muy distinta es que los grupos que han sido tradicionalmente discriminados, quieran imponer su agenda a toda una sociedad, basados en el sufrimiento pasado.

Digo lo anterior porque no es posible que funcionarios públicos se estén prestando para imponer agendas foráneas que van contra las buenas costumbres de los salvadoreños, ya que la comunidad LGBTI, comenzó violentando los derechos de los demás ciudadanos al pintar con los colores de la diversidad sexual, el paso cebra del bulevar Los Héroes el año pasado; pero lo que sí ha rebalsado el vaso es que la ministra de Trabajo, se haya prestado para pintar con los colores de la diversidad sexual y con recursos del Gobierno, otra vía pública cercana al Palacio Nacional.

De manera que estas acciones ilegítimas solo comprueban la ignorancia supina que existe de urbanidad y buenas costumbres y del cuerpo legal que organiza a toda una sociedad. Para muestra un botón: el Art 571 del Código Civil establece que los bienes nacionales son aquellos cuyo dominio pertenece a la Nación toda, es decir, su uso es para todos los habitantes de la Nación, como el de calles, plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas.

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De tal suerte que todos los salvadoreños pueden hacer uso de las calles, para transitar libremente, pero no para hacer en ellas actos inmorales o mancharlas, como ha ocurrido con la pinta de la bandera de la comunidad gay y peor aún, utilizar los símbolos viales para promover desviaciones sexuales; no solo es ilegal, sino inmoral, es como si el día de mañana le permitamos a los narcotraficantes que pinten las calles con símbolos alusivos a las drogas para promover su consumo o como si les permitamos a los pedófilos que pinten las calles con niños desnudos.

En todo caso, si una persona tiene una orientación sexual diferente al heterosexual, puede hacer con su vida un florero si quiere, incluso puede pintar una bandera con los colores de la diversidad sexual en el patio de su casa o en cualquier parte de su propiedad privada, y lo que haga dentro de su casa, es asunto exclusivo de esa persona; pero de ese mismo modo está en la obligación de respetar el derecho de los demás y no imponer su ideología retorcida en las calles públicas que le pertenecen a todos los ciudadanos.


Si la comunidad gay quiere respeto y no marginación, debe comenzar por respetarse y tolerar las costumbres morales de todos los salvadoreños, mayoritariamente cristianos, ya que no hay ni un solo estudio científico que apoye la tesis que se nace con un gen gay, como lo afirman sus activistas; así lo ha confirmado la Organización Mundial de la Salud y, para remarcarlo, sí hay testimonios de personas que antes practicaban el homosexualismo, pero sus vidas fueron cambiadas cuando se entregaron al Señor Jesucristo.

Creo que, como país, debemos luchar con todas nuestras fuerzas y recursos disponibles, para que nuestros hijos crezcan en un ambiente de buenas costumbres y cuidar su salud mental, ya que están siendo bombardeados desde diferentes ángulos, como: caricaturas que promueven el homosexualismo hasta en algunas escuelas, donde unos cuantos malos profesores les están enseñando a los niños que no hay nada de malo que un niño se bese con otro niño.

Dios hizo al hombre y la mujer a su imagen y semejanza, y cuando una persona niega su naturaleza, se revela contra su Creador. Ya que el plan de la creación de Dios es perfecto, hizo al hombre y la mujer como complemente uno del otro; por otra parte, la única manera que la humanidad tiene de reproducirse es por medio de un hombre y una mujer. ¿Entonces por qué la humanidad se ha extraviado?

La respuesta la encontramos en Romanos 1: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer; se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.




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