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lunes 24, julio 2017 | 9:38 am

REZANDO JUNTOS, Lunes 16ª Semana del TO. San Mateo 12. 38-42. Ciclo A.
En este da lunes de la 16ª semana del TO. Les saludo, siempre con la mirada puesta en Dios alcomenzar este día.
Señor, te agradezco por un nuevo día en el que me das la gracia de ser testigo de tu amor, Señor estoy a la espera, sè que has venido y te has encarnado, vivo estos días unido en oración, que cada dìa te sienta màs cercano y descubra Tu mano poderosa ante mis adversarios, que en mi debilidad experimente tu fortaleza.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 12. 38-42.
Una vez màs los escribas y fariseos, te ponen a prueba y ahora quieren ver una señal prodigiosa y te la piden.
Tus palabras son claras y por què no decirlo duras: “esta gente malvada e infiel està reclamando una señal”. Los hombres de hoy, seguimos pidiendo señales y milagros, para creer, somos insaciables de pruebas y manifestaciones, siempre queremos màs, y no nos cansamos de exigìrtelas.
Señor, a lo largo de tu vida pública nos dejaste tantas señales, curaste enfermos, ciegos vieron, paralíticos caminaron, endemoniados fueron liberados de sus espíritus inmundos, leprosos quedaron limpios, muertos resucitaron, y màs aùn, Tù mismo venciste la muerte resucitando al tercer dìa. Nos demuestras que no ha habido otro como Tù, Tù eres el verdadero Mesìas, sin duda eres màs grande que Jonàs y sus señales y que Salomòn y su sabidurìa.
Y todavía te piden màs señales, realmente Señor, cuando el corazón se cierra y te cuestiona dudando y no haciendo un verdadero acto de fe, no serà capaces de ver ninguna señal, aunque estè pasando por enfrente de sus ojos.
Señor, nos hablas del juicio y condenación que harán lo ninivitas y la Reina del Sur que a esa generación, por su falta de fe. Duro será el castigo. Què nos espera a nosotros, que durante veinte siglos no has parado de mandarnos señales, Señor que crea en tì, que te acepte con las señales que me has dado, que ya no te pida màs milagros.
Señor, què ciego serìa, si no veo las maravillas que haces en mi vida, el milagro de amanecer con vida y salud, el sustento diario, tu perdón, el poder estar unido a tì a través de esta oraciòn, el alimento que me das todos los días en la Eucaristìa.
Señor, que abra los ojos de mi corazón, que simplemente crea y me abandone. Que la admiración, la apertura de corazón, la sencillez me acompañen paso a paso, dìa a dìa, solo así verè tu mano Señor, que no deja de actuar sobre mi.
Hoy Señor, aceptarè tu Voluntad, sin poner peros o exigir pruebas y señales, aceptarè lo que me mandes con alegría y haciendo un acto de abandono en tì. Todo lo harè en un ambiente de paz y confianza.
Queridos niños, pidan a Jesùs, que cada dìa, les dè màs fe, para que lo puedan ver y sentir en los diversos momentos y situaciones de su vida, y aunque no siempre les conceda lo que le piden, tengan la certeza que siempre les escucha y les darà lo mejor.
P. Dennis Doren, LC