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Editorial & Opinion

La moneda tiene dos caras

José Mauricio Tobar / Colaborador

viernes 24, marzo 2017 - 12:00 am

Elevar a una persona a los altares no es cinco de yuca o dólar de nuégados. El proceso es un poco más complicado: la congregación para la causa de los santos no es una ONG que funciona como muchas cosas aquí. No se puede llegar y decir “hacémelo santo y a cambio te doy un terrenito en Apaneca”.

En las últimas décadas se ha vuelto más fácil el proceso para decretar la santidad.  Solo Juan Pablo II en sus 27 años de pontificado hizo santos a más de 480 almas, más de cuatro veces los canonizados por el resto de pontífices del siglo XX juntos.

Es curioso ver sin embargo, que a pesar de la oferta y la flexibilidad que tuvo Juan Pablo II para subir a los altares a muchas personas, siempre se abstuvo de hacerlo con Monseñor Romero. Ni siquiera lo quiso beatificar. ¿Por qué habrá sido? ¿Será que el ahora también santo visualizaba que en un país tan polarizado como el nuestro no era prudente elevar a tan alto rango a una persona tan polémica como Romero? Según Monseñor Colindres, en una entrevista que le hicieron en Roma, aseguró que el papa les externó que él también ora por la canonización del beato salvadoreño y que “no ha ocultado su deseo y su alegría porque esto sea muy pronto”. (Sólo faltó que dijera: antes de las elecciones). Lo cual no es de extrañar, puesto que Francisco, en poco más de un año como sumo pontífice, ya había declarado santas a más personas que Juan Pablo II en todo su papado. Para muestra: a tan solo dos meses de asumir el puesto, santificó a más de 800, los conocidos como “mártires de Otranto”, que en el siglo XV fueron decapitados al negarse a convertirse al islam.

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Según Monseñor Colindres, el papa Francisco está muy al tanto de la situación en el país y agregó: “ha sido particularmente emotivo cuando nos ha dicho que ora por nuestro país, que tiene muy presente la realidad de nuestra gente, de nuestros pueblos”. Acá viene la segunda pregunta: ¿Qué tan al tanto está el papa de nuestra situación si cree que con gasolina va a apagar el incendio?

Para continuar con esta ola santificadora, Monseñor José Luis Escobar Alas, también víctima de la euforia de encontrarse en Roma con el sucesor de Pedro, dijo que: “La oportunidad es precisa para invitar a Francisco al centenario de Óscar Romero el 15 de agosto”, y agregó que “sería de mucha felicidad que la canonización se realizara en esta fecha”; y en la gran pedidera se le ocurrió que además sea beatificado el Padre Rutilio Grande, que también fue muerto en los albores de la guerra.Pero como las monedas tienen dos caras: aprovechando el Black Friday celestial, bien le pedimos al papa que eleve a los altares a todos aquellos que murieron defendiendo la libertad de nuestro pueblo; que fueron asesinados por oponerse al comunismo ateo, por impedir el envenenamiento de las mentes de los niños, por evitar que en nuestro país se instaurara una ideología tan maligna, violenta y mentirosa.


Ellos, al igual que los mártires de Otranto, ya hicieron su sacrificio; pagaron con su vida el negarse a pasar por toda la desgracia que estamos atravesando. Se les olvida que

en este país hubo muertos de ambos lados de la moneda.




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