Cerrar [X]

Editorial & Opinion

La muerte de Yamileth y el minuto de silencio

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 28, marzo 2017 - 12:00 am

A Yamileth Lemus García, de siete años de edad la enterraron el sábado pasado en el cementerio La Bermeja de San Salvador, junto a su hermana Diana Lisbeth, de 21 años. Ambas fueron asesinadas a balazos, después de que las privaran de su libertad en las cercanías del mercado Tinetti de San Salvador. Sus cadáveres tiroteados aparecieron el miércoles en una calle rural de Apopa y fueron identificados hasta el jueves en la morgue de Medicina Legal. Una bebé de dos meses, hija de Diana, que estaba desaparecida fue encontrada la tarde del sábado.

Hasta ahora se desconoce el móvil de este horrible  crimen que ha conmocionado a la sociedad salvadoreña. Una de las líneas de investigación apunta que la joven Diana había tenido una relación sentimental con un pandillero y que el crimen pudo ser por venganza. Hipótesis pueden haber cientos, pero lo cierto es que los asesinos mataron a una niña. Actuaron como verdaderos desalmados que gozan del terror.

Todas las muertes violentas duelen y generan el repudio popular, pero cuando se trata de niños o niñas víctimas, uno siente que ese dolor llega hasta las entrañas y la conciencia se retuerce para reclamar justicia. A veces una justicia a como dé lugar.

publicidad

En este doble crimen, hasta ahora, se sospecha de las pandillas, pero no importa quienes hayan sido los autores porque el castigo debe ser cruel. Las autoridades deben profundizar en las investigaciones hasta dar con los homicidas para presentarlos ante la justicia y, con pruebas en mano, lograr sendas condenas para estos esbirros del dolor.

Quienes mataron a Yamileth tal vez lo hicieron porque la niña fue capaz de reconocer a los asesinos de su hermana, pero en todo caso demostraron que son cobardes que se envalentonan cuando están armados y enfrentan a indefensas criaturas. Una especie de escoria humana que debe de ser desechada por la sociedad, encarcelando a cada uno de estos criminales.


Siempre hemos repetido que somos más los buenos que los malos y que juntos podemos, pero el problema es que no alcanzamos a juntarnos porque vemos intereses personales antes que colectivos. Es triste que ni horrendos asesinatos como el de las hermanas Lemus García sea capaz de unirnos. Algunos ya comenzaron a decir que la joven tuvo la culpa por inmiscuirse con pandilleros y otros hasta han intentado sacar raja política. El verdadero dolor queda en segundo plano cuando se priorizan objetivos políticos o cuando nos deshumanizamos y vemos a las víctimas como una más.

El jueves pasado, durante la plenaria número 90 de la  actual legislatura, unos diputados propusieron rendir un minuto de silencio en memoria de la niña Yamileth y otros se opusieron argumentando que hasta entonces ni siquiera se conocía el nombre de la pequeña. Al final un minuto de silencio no es nada más que un símbolo fútil si la inseguridad sigue reinando. Es, como dijo un diputado, “instrumentalizar políticamente el dolor de los salvadoreños”. Y es que no se vale aprovecharse del dolor ajeno para apostarle a la suma de adeptos o para figurar mediáticamente. En vez de un minuto de silencio, es mejor hacer una propuesta integral para prevenir y combatir la delincuencia en todas sus formas.

Todos, sin excepción, estamos expuestos a la delincuencia. Para ser víctimas no importa edad ni condición social o convicción ideológica. Los delincuentes no entienden de normas y matan a cualquiera por placer y sin remordimientos. Les importa un comino si sus víctimas son infantes, jóvenes o adultos. A ellos les da lo mismo matar o desparecer personas. Las matan y las entierran.

El mejor homenaje para Yamileth y su hermana, es perseguir hasta encontrar a sus asesinos. El mejor homenaje para todos los salvadoreños que han sido víctimas de la delincuencia es sentar en el banquillo de los acusados a todos los criminales que andan sueltos sembrando angustia y terror. Más que un minuto de silencio, el cual lo rendimos con horas y días de sangre y lágrimas, lo que necesitamos es acabar con la delincuencia que desangra a la patria y sus hijos.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.