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lunes 24, julio 2017 | 10:14 am

Religión son todas esas tradiciones, ritos y reglas, basadas en esfuerzos humanos para dar la falsa impresión de piedad ante la gente y ante Dios, las cuales el hombre ha creado en su falsa creencia de que así es como se sube al cielo. Los religiosos para enmascarar su condición de pecadores y aparentar una moral, hacen esto y lo otro, van de aquí para allá y de allá para acá.

Aprovechando la ignorancia de la gente, la religión entre otras cosas, ha hecho creer que recibiendo los “sacramentos”, el feligrés irá subiendo peldaños en la escalera al cielo, no obstante, que ha establecido que al morir van al infierno o al purgatorio un lugar de tormento donde purifican sus almas antes de poder ir al cielo, ¿Cuándo salen si es que fueron al purgatorio?, nadie lo sabe, ya que los papas mismos, si no se fueron al infierno pueda que han estado siglos purificándose en el purgatorio.

La religión fundada por el César Constantino del Imperio Romano en 325DC mediante el concilio de Nicea donde elaboraron sus dogmas y ritos, mantuvo al pueblo en ignorancia ya que solo el clero estaba autorizado para leer e interpretar la Biblia la cual estaba escrita en latín, so pena de ser quemado en la hoguera, fue hasta en 1965, presionados por la deserción de feligreses, que dispusieron en el Concilio Vaticano II, traducirla para su feligresía, así como también todos sus ritos, las misas, etc., a los idiomas locales.

Las influencias políticas, la compra-venta con la que se obtenían los cargos eclesiásticos, la riqueza y poder de los papas, la codicia de pertenecer al clero, la venta de indulgencias, la secreta vida mundana del clero, el control político y religioso de los reinos de Europa, la ignorancia y abuso de poder de la “Santa” Inquisición, todo eso, sumió a Europa en un oscurantismo religioso y social por más de mil años.

Con ese escenario, hubo quienes al estudiar la Biblia descubrieron el correcto evangelio de Jesús y alzaron sus voces, pero la religión defendió sus dogmas, así por ejemplo en 1498 el fraile católico Jerónimo Savonarola fue quemado en la hoguera por “hereje”. En 1517 el monje católico alemán Martín Lutero estudioso de la Biblia desató una revolución religiosa que los papas llamaron “protestantismo hereje”.

Para contrarrestar esos movimientos, el Papa Julio III convocó al “Santo” Concilio de Trento en 1551, donde entre otras cosas decretó, que el Sacramento de la Eucaristía contiene –el real, verdadero y substancial cuerpo de Jesús– y quien niegue ese dogma queda excomulgado, declarado anatema y por tanto no puede entrar al cielo, el tal, lo colocan en el centro de un objeto con forma de sol radiante llamado Custodia el cual tiene su origen en el culto al dios sol de la Roma politeísta.

Esa eucaristía que se realiza durante la que llaman misa, donde falsamente el sacerdote en la “consagración”, mediante un acto de magia que llaman “transubstanciación”, “baja” a Jesús del cielo, lo sacrifica de nuevo y lo da de comer a la feligresía en una pieza de pan convertida en Dios, en el “real, verdadero y substancial” cuerpo de Jesús. Con la misma magia convierte el vino en la “genuina” sangre de Jesús.

Jesús en la última cena no es que quiso convertir a sus discípulos en caníbales, sino que les pidió que cuando celebraran la cena de la pascua, tomaran el pan y bebieran el vino fruto de la vid de los cuales ellos en esos momentos comían y bebían, –en memoria– y recuerdo de su sacrificio en la cruz, jamás para volverlo a sacrificar porque su sacrificio fue –una vez y para siempre– y porque con solo 2 dedos de frente se entiende que es imposible, para humanos, bajar y volver a sacrificar nada menos que a Dios.

Jesús y sus discípulos fueron claros al beber –fruto de la vid– es decir vino, como únicamente un símbolo de su sangre, la cual derramó hasta el día siguiente para perdón de pecados, puesto que, beber sangre era para los judíos una abominación y les estaba prohibido por el mismo Dios ver Génesis 9:4 y Levíticos 3:17, 19:26.

Según Hechos 2:42,46 los primeros cristianos continuaron partiendo el pan en las casas en memoria de Jesús, nunca la propia carne de Dios. Jesús usó muchas figuras, pero en Juan 17:3, define, que la verdadera forma de obtener vida eterna es conociendo a Dios Padre y a su enviado, Jesucristo.

Así que, ¿Quien les ha dicho que pueden bajar a Dios del cielo, sacrificarlo de nuevo, darle de comer la “carne” a la feligresía, mientras ellos se beben su “sangre” por la razón que solo el clero es “digno” de beber la sangre de Cristo y no la feligresía, cuanta vez se les antoja, a toda hora del día y de la noche en decenas de miles de misas a diario en todo el mundo??? (Ver Mateo 26:26-29, Marcos 14:22-25, Lucas 22:15-19, 1a. Corintios 11:24-26, Hebreos 9:23-28).

Por: Salvador Donato