Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Las corrientes del pensamiento jurídico

Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional / Autor: José Luis Lovo Castelar

viernes 25, mayo 2018 - 12:00 am

El artículo 186 de la Constitución, tras las reformas de 1991, establece que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) serán elegidos por la Asamblea Legislativa de una lista de candidatos que represente las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico.

A criterio de la doctora Ivette Elena Cardona Amaya, se estableció esta pauta con la intención que en la CSJ “existiera en los magistrados diversidad de ideas, opiniones, creencias, concepciones del mundo, que favoreciera y enriqueciera la discusión y la votación a la hora de buscar la decisión judicial, lo que permite a su vez garantizar una resolución imparcial, porque no se impondría una sola orientación interpretativa o pensamiento ideológico.” (Pág. 34 “Ideas para el fortalecimiento del modelo actual de elección de magistrados de la CSJ”. FUSADES, 2017.). El denominado “pluralismo jurídico”, no debe confundirse con el pluralismo político, que la Constitución estableció en el artículo 85 como característico de la forma de gobierno democrática.

La Sala de lo Constitucional en sentencia de inconstitucionalidad 78-2011, del primero de marzo 2013, también citada por dicha profesional, dijo que se refiere a “visiones, teorías o concepciones del derecho, es decir, a los sistemas de pensamiento, visión del mundo o conjunto de ideas fundamentales del Magistrado sobre el papel del Derecho en la sociedad, su relación con el poder, la moral y los valores”.

publicidad

De ahí que se remitió a las opiniones de Manuel Atienza, quien afirma que las corrientes del pensamiento jurídico obedecen a formas de concebir el derecho en sus componentes básicos, validez, límites, relaciones con la moral y el poder, entre otras. Señala este jurista que ello es afectado por el pluralismo político partidario, representado en la Asamblea Legislativa, y recuerda que la Sala de lo Constitucional ha manifestado la necesidad de una sincronía temporal de las corrientes políticas con la evolución del pensamiento jurídico, en sintonía con lo requerido por el Soberano, el cuerpo electoral, en cada período de renovación de la CSJ.

Esto tiene la dificultad, como requisito, de cumplirlo en la práctica de la FEDAES, el Consejo Nacional de la Judicatura y la Asamblea Legislativa, pues en nuestro medio los abogados no se adscriben o identifican necesariamente a una corriente de pensamiento y no se ha tomado en cuenta este elemento a la hora de elegir.


El Informe Único de la comisión de estudio del proyecto de Constitución, (conocido como “Exposición de Motivos”), al referirse a la concepción filosófica del proyecto, expresó que ésta era el “personalismo”, o sea, el “humanismo”, lo que quedó plasmado en el preámbulo y en el artículo 1 Cn., cuando se afirma que la persona humana es el origen y el fin de la actividad del Estado; al respecto, al referirse a la estructura del proyecto, dice que “transpiran una concepción personalista de la organización jurídica de la sociedad.” (Apartado 3. Estructura del proyecto, párrafo 2).

Sobre este particular, Luis Recaséns Siches, en su “Tratado General de Filosofía del Derecho”, (Pág. 498) distingue personalismo de transpersonalismo; el primero, con raíces culturales en el cristianismo, y el segundo, del estatismo alemán, donde el hombre es un instrumento al servicio del poder dictatorial. Encontramos en Recaséns Siches la fundamentación jurídica en la dignidad del hombre, mencionando al derecho a la vida como el primer corolario de la dignidad de la persona individual; mantiene las normas políticas liberales de la Revolución Francesa, y declara los preceptos sociales del Estado intervencionista benefactor del bien público.

Además, nuestra Constitución en su preámbulo, sin desligarse del derecho natural, sostiene “nuestra confianza en Dios”, el “respeto de la dignidad de la persona humana” para la “construcción de una sociedad más justa”, afirmando nuestra herencia humanista. Por ende, es válido sostener que El Salvador es un Estado humanista y social, y que nos podemos referir al mismo como un Estado Constitucional de Derecho, y aceptar que estamos comprometidos con las corrientes de pensamiento humanista cristiano, y con las corrientes neopositivistas que preconizan la visión democratizadora política y social del Estado de Derecho, responsable y promotor del desarrollo humano sostenible.

Sobre esas concepciones, de manera integradora, se escenifica la visión filosófica que se atiene a la sabiduría de los jueces, a la justicia, la seguridad e igualdad, y el respeto a la legalidad constitucional.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.