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Economía

Las galletas que unen a 200 artesanos del valle de Jiboa

Andrés Dimas

sábado 4, noviembre 2017 - 12:01 am

La directora de Conamype, Ileana Rogel, y la embajadora de Taiwán, Florencia MH Hsie, observan cómo la estudiante Patricia Cruz elabora los bocadillos de piña./

Más de 200 salvadoreños de ocho municipios de la región del valle de Jiboa, en los centrales departamentos de San Vicente y Cabañas, han formado equipo para la creación, elaboración y comercialización de un concepto y producto innovador: las galletas artesanales ”Hamaca Own ‘Lai”.

Son galletas rellenas de jalea de piña en forma piramidal, que simbolizan el volcán de San Vicente. Están elaboradas con productos de la zona: la panela y la piña son de Santa María Ostuma, los moldes donde se hornea la mezcla son de barro, de Ilobasco, y los empaques tienen una forma de hamaca, de los telares de San Sebastián.

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Las “Hamaca Own ‘Lai” es uno de los productos estrella que se crean a través de un sistema de CoWorking Centers, apoyados por el Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacioal (ICDF) de la República de China (Taiwán) y la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype).

El CoWorking es una plataforma que tiene un fin colaborativo y mantiene espacios dedicados al desarrollo de una industria específica a pequeña escala que generan acciones complementarias para apoyarse entre sí con otro CoWorking.


Los bizcochos se crearon con el trabajo integrado de tres grupos de artesanos. El CoWorking de la Universidad Don Bosco (UDB) se encargó del diseño y concepto, empaque y marca del producto; los miembros de la cooperativa ESArtisans de Ilobasco, hicieron los moldes de cerámica; y el equipo de la Universidad Católica de El Salvador (UNICAES) sede Ilobasco desarrolló la investigación y elaboró las galletas.

Para el coordinador del proyecto UDB, Danny García, este sistema agrupa las fortalezas de cada equipo de artesanos para formar un producto innovador y atractivo para los mercados nacionales e internacionales.

“Hamaca Own ‘Lai”, galletas que cuentan historia. Este producto hecho con manos salvadoreñas está creado para representar valores culturales y rasgos en su producción y presentación. Un tejido exterior bordado en telares de San Sebastián, empaque que simula el dulce de atado de panela y bocadillos con forma del volcán de San Vicente rellenos de piña de Santa María Ostuma.

“Estamos conectándonos con otras universidades o con otras entidades públicas y privadas, a fin de generar nuevos productos e innovar”, añadió García.

Estos nuevos espacios forman parte del proyecto “Fomento del Movimiento Nacional -Un Pueblo, Un Producto- en El Salvador para el desarrollo de industria local distintiva en los municipios de la micro región” que se ejecuta con asesoría técnica taiwanesa.

De acuerdo con la directora de Conamype, Ileana Rogel, el proyecto tiene una duración de tres años y cuenta con una inversión de $1.4 millones, $900 mil donados por Taiwán y $500 mil por el Gobierno Central.

“La apuesta es dirigirse a los mercados nacionales e internacionales exigentes, que están pidiendo cosas nuevas. Activar la innovación, descubrir el talento humano, y proyectarlo hacia fuera”, explicó Rogel.

Por su parte, la embajadora de Taiwán en el país, Florencia Miao-hung Hsie, destacó la unión entre su nación y la salvadoreña en la búsqueda de mejores oportunidades para los emprendedores locales.

“Ambos países, más que socios, somos hermanos. Hemos caminado juntos para establecer una plataforma de trabajo de desarrollo sostenible”, dijo la diplomática.

 

Hamacas de la buena fortuna

Las galletas “Hamaca Own ’Lai” salvadoreñas están inspiradas en los famosos bocadillos taiwaneses rellenos de dulce de piña.

Esta fruta tropical es parte de la tradición de la isla que la considera “de buena fortuna o de buena suerte”.

Los bizcochos “Own ‘Lai”, como se pronuncia la palabra piña en mandarín, tienen mucha demanda comercial y se producen a números de 100,000 unidades por día.

Al otro lado del mundo, en El Salvador, el proyecto de CoWorking Centers, financiado por Taiwán, está creando su versión piramidal vicentina del producto, con la esperanza que retorne a tierras orientales.




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