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Editorial & Opinion

Las maras: tema de nación, no electoral

Dr. Mauricio E. Colorado / Abogado

lunes 5, febrero 2018 - 12:00 am

El Salvador se encuentra en plena campaña electoral, legal para elegir diputados y alcaldes (mejor dicho concejos municipales, ya que no solo se elegirán a los jefes edilicios) y completamente ilegal para el caso de la elección presidencial, que se ha anticipado más de un año, debido a que la autoridad electoral no ha hecho uso de las facultades que le concede la ley para detener ese abuso, posiblemente,  debido a que todo el elemento partidario de la nación está de acuerdo en despreciar a la sociedad civil, que carece de los medios para hacerse respetar en el derecho que tiene de no ser sometida a sufrir este abuso a su tranquilidad y paz, bien merecida de evitar actividad política durante épocas no electorales.

Pero dejando ese inquietante tema, quisiéramos referirnos al permanente asunto que han degenerado las pandillas en nuestro país y que han traspasado fronteras llegando a ser objeto de interés para gobiernos extranjeros, tales como el de los Estados Unidos, en el cual el mismísimo presidente, Donald Trump, ha expuesto su deseo de acabar con dicho suceso y ha llegado al extremo de recurrir al Congreso de la Nación pidiendo el apoyo en semejante aspiración.

Si no será grave el problema para que se mencione a esos niveles políticos, y para que acá en nuestro país no se le de la importancia debida. Nos preocupa que en plena campaña política, el partido en el poder, no le de la importancia que tiene y la reduzca a un reforzamiento de asistencia  económica, ligada a la deportación de delincuentes que no se pueden reintegrar a una sociedad que no se encuentra preparada para recibir a tantos antisociales, que por una u otra razón, no se encuentran capacitados para desarrollar actividades para subsistir dentro de la ley, agravando el problema social de El Salvador.

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Cada vez es más frecuente leer en las noticias del diario acontecer, de asesinatos de personas que recién salieron de prisión o fueron deportadas. Hasta donde podemos entender, el tema de las maras o pandillas, políticamente y ahora en plena campaña electoral, se puede manipular fácilmente según el punto de vista desde el cual se vea, echándole la culpa a unos por dejar que el problema crezca, o por otro lado, ayudando a que dicho problema crezca en realidad, utilizando la fuerza real de la pandilla en la manipulación y control de las zonas de votaciones.

En todo caso, el tema pandillas no existía en el pasado y por lo mismo no era elemento que afectará las votaciones. En la actualidad, el tema delincuencial pandillas, es primordial para la ciudadanía honrada, y debería tener una solución final, apolítica y general, que beneficiara a todos, independientemente de favorecer sectores o territorios determinados.


Los salvadoreños exigimos de los políticos que se nos tome en cuenta, como personas con derechos inalienables e irrenunciables que son insustituibles para desarrollarnos en nuestra vida normal del día a día. Estos temas nos causan, en ocasiones, hasta repugnancia, cuando nos enteramos que ha habido negociaciones entre grupos organizados fuera de la ley haciendo tratos con partidos políticos, logrando acuerdos que por increíbles que parezcan, trascienden a niveles de ilegalidad que nadie en sus cabales se atrevería a contradecir por temor a sufrir una venganza de la contraparte. Porque cada vez es más frecuente que después de una lucha ante los tribunales de justicia, se dictan sentencias sorprendentes por faltas de pruebas, donde todo el mundo sale libre y los acusadores y fiscales quedan en ridículo.

Nuestro país está llegando a un estado de cosas en que, de alguna forma, se podría llegar a implantar un estado de llegar a hacer justicia por su propia mano; es decir pandilla contra pandilla como ya sucede en algunas localidades y la autoridad, otra pandilla más, solo que con uniforme y legalizada. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es eso lo que merecemos?




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