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Política

“Llegar a acuerdos 
depende de la voluntad de las partes”

Álvaro Cruz Rojas / Yolanda Magaña

lunes 27, febrero 2017 - 12:01 am

Benito Andión, Enviado Especial ONU para facilitar el diálogo en El Salvador

Para el delegado del secretario general de las Naciones Unidas para lograr unos acuerdos de segunda generación en El Salvador, la época prelectoral que se asoma en el país es una oportunidad para que los políticos ofrezcan resultados. Aclara, sin embargo, que el inicio del esfuerzo no ofrece garantías. “Nunca es obligatorio llegar a acuerdos”, son sus palabras. Los resultados dependerán de la voluntad de las partes, pero luego sostiene que, más que la voluntad, hay que restablecer la confianza. La apuesta de su presencia en El Salvador es “unir a las partes” y determinar “hacia dónde quiere ir este país”.

 

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¿Cuál es el objetivo del diálogo que acompañará?

Responder a una solicitud del Gobierno de El Salvador, tras una serie de consultas que realizó, se estimó que nuestra facilitación de ese diálogo que aún está por comenzar; hay dificultades, hay desencuentros, pero justamente nuestro propósito y el “para qué es eso”, para unir a las partes, a los participantes, a los sectores nacionales, para determinar hacia dónde quiere ir este país. Es un momento de inflexión el que, producto de esta rispidez en los políticos, es natural en las democracias se encuentren caminos que definan a el salvadoreño y la salvadoreña, vía directas y posibles en unas consultas que habría que hacer, consultas ya hechas por una carta o por la otra, cumplir el diálogo entre los partidos, entre sociedad civil y partidos políticos.


 

¿Será obligatorio llegar a un acuerdo en ese diálogo?

No, nunca es obligatorio llegar a acuerdos. Eso depende de la voluntad de las partes, si los participantes quieren llegar a un acuerdo, se llegará. Nuestro papel es propiciar esa voluntad, generar esa confianza entre los actores principales, entre aquellos particularmente más contrapuestos. Obligatorio no, sí será obligatorio para nosotros hacer todo el esfuerzo necesario para que eso se produzca y después tratar de encontrar un mecanismo con un acuerdo que permita darle un seguimiento, verificar esos acuerdos que se llegaron a adoptar en su momento y vemos hasta dónde los salvadoreños quieren.

 

Se ha reunido con funcionarios de Gobierno, oposición, ¿qué expectativas tienen de su misión aquí?

Nos hemos reunido no solo con el Gobierno, el Gobierno es apenas uno de los actores en este escenario. Hemos visto a los partidos políticos ya por segunda ocasión desde la primera visita, ahora en esta visita hemos podido constatar que en diferentes medidas hay voluntad para llegar a un acuerdo. Hay dificultades, por eso justamente estamos aquí, porque existen dificultades de entendimiento y nuestro clamor será propiciar ese entendimiento. Hay opiniones diversas, en la sociedad civil hemos visto también diferentes factores, universidades, tanques de pensamiento y nos proponemos ampliar ese aspecto de consultar para tratar de desmenuzar exactamente hacia dónde quieren ir, cuáles son los verdaderos problemas, las verdaderas causas de esta rispidez que hay particularmente entre los dos partidos mayoritarios, de manera que podamos ofrecer un menú de opciones de cómo desarrollar ese diálogo, de quiénes deben (participar) en ese diálogo y de adónde han decidido los salvadoreños que debe llegar ese diálogo.

 

La población ha visto tantas mesas de diálogo en los últimos 25 años y cada vez se vuelve más incrédula, ¿qué debe ser diferente ahora para que el diálogo tenga frutos?

Usted mencionó perfectamente en su pregunta, el primer problema: mesas de diálogo. Desde el inicio de esta misión no hemos hablado de mesas de diálogo, hemos hablado de un diálogo que debe producirse por la voluntad de las partes, muchas veces uno llega a la mesa forzado por las circunstancias y, cuando es así, es mucho más difícil el entendimiento, pero cuando uno acude voluntariamente con su contraparte, con su adversario y no enemigos, las cosas se facilitan. Lo que procuramos es continuar estas consultas hasta definir claramente y decirle a todos los involucrados: “Miren, hemos hecho un diagnóstico, sucede el problema principal que está evitando llegar a acuerdos, ¿qué les parece si se discute porque esta parte piensa esto y esta otra piensa esto?”. Pensamos que esto puede ser una solución con un acuerdo que les acomode a los dos en un proceso donde todos ganen y nadie pierda. Hay cansancio de diálogo y decepción, desconfianza y frustración incluso. Sin embargo, jamás se puede agotar el diálogo.

 

¿Qué prioridades deberían estar en la agenda?

Esa es otra decisión que debe ser pura y exclusivamente de quienes van a participar. A nadie escapa que hay grandes temas que es donde está la preocupación de la gente; ¿cómo un país puede crecer?, ¿cómo un país se puede desarrollar? Pues teniendo mejor educación, generando más empleo, afinando las cuestiones fiscales, que es lo que están haciendo ahora y que me parece bien, me parece que va a traer resultados positivos tiene que haberlos, ¿no? Esto es como esta relación que le digo entre patrones y sindicatos, tiene que llegarse a un acuerdo. Pero esto son cuestiones de coyuntura, esto lo resuelven los gobiernos en todas partes, aquí parece haber posiciones irreconciliables, pero vemos que sí es posible que se pueda sentar una mesa y que finalmente sacar alguna conclusión.

Usted dijo que hay voluntad en diferentes niveles.

 

¿Qué les impide llegar a acuerdos?

Hay diferentes niveles de voluntad y esto en general, por su misma pregunta anterior, que hay desconfianza. No entramos aquí, ni siquiera analizamos que uno tiene la culpa, luego que esto no es una cuestión de culpa, aquí la cuestión es cómo conciliar, recuperar la confianza de la población que ve cotidianamente en los medios que hablan y hablan y no hay resultados, o que hay resultados y no los cumplen.

 

¿Cuáles van a ser las normas de diálogo? ¿Van a ser los acuerdos vinculantes a las partes?

Si, por supuesto. Lo que buscamos es que, si se llega a algún acuerdo, que ese acuerdo sea no solamente vinculante, sino verificable y darle seguimiento. Habrá unos de corto plazo, habrá otros de mediano y de largo plazo que competerá a las instancias nacionales darles seguimiento. Habrá otros en que la comunidad internacional o las Naciones Unidas mismas sea el garante de que esos acuerdos se cumplan, que se verifique, que se vayan dando las etapas.

¿Qué impresión le causó a usted la aprobación del presupuesto en el año pasado, después de la firma del acuerdo del 10 de noviembre de 2016?

Según leí, finalmente el presupuesto se acordó el mes pasado que estuvimos en la visita. Eso es una muestra de que hay muchas formas de llegar a entendimientos, simplemente en ocasiones no acompañar, pero no obstruir, eso es un acuerdo. Unilateral, pero permite que el país siga caminando. Ahora estamos viendo la posibilidad que incluso haya ajustes, producto de la negociación. Nosotros queremos encontrar acuerdos mínimos, fundamentales y de profundidad que puedan llevar el país hacia un desarrollo sostenible.

 

En 1992, usted estuvo en la etapa de seguimiento de los acuerdos de paz, y ahora hablamos de una nueva generación de acuerdos, ¿qué diferencias encuentra entre ambas situaciones?

Son dos momentos distintos porque las condiciones y la situación eran completamente diferente. Estábamos hablando de un conflicto armado, cruento, había otras incidencias internacionales, había esa dicotomía digámoslo así. Siempre que lo hacen dos (el diálogo) es mucho más fácil entenderse, aunque haya esa rispidez y confrontación. Se trataba entonces de dar fin al conflicto armado para finalmente redefinir ese proyecto de nación. La contraposición de los modelos es diferente, dos concepciones distintas de ver el futuro del país. Cuando me preguntan “¿Y esta polarización?”. Qué bueno a veces haya esta polarización porque lo que indica es que hay democracia, que hay posibilidad de discusión… Esto quiere decir que la democracia si ha funcionado y quiere decir que el seguimiento y cumplimiento de aquellos acuerdos fue efectivo todo. ¿Que si los acuerdos fueron incompletos?, puede ser, pero recordemos que el propósito fue exclusivamente dar fin al conflicto armado. Naciones Unidas es invitada justamente por su autoridad moral y su experiencia en este tipo de ejercicios de mantenimiento de la paz, de privación de conflictos.

 

¿Podría haber una reforma constitucional luego de estos acuerdos?

Es posible, pero lo definirán los acuerdos y qué compromisos se generen. Si es preciso, como siempre sucede en este tipo de acuerdos, habrá una reforma, lo que nunca hay que olvidar es que las Constituciones son dinámicas, flexibles y una Constitución que no se adapta a sus realidades no evoluciona, se queda atrás, se rezaga y eso hace que el rezago te dañe lo social. Esta Constitución ha sido reformada y la gente se asusta. Muchos países, particularmente en América Latina, la Constitución es un monstruo viviente que se va actualizando. Las sociedades evolucionan, las demandas de la sociedad evolucionan, la relación entre partidos o entre poderes mismos evoluciona, entonces si deben de derivase acuerdos que exijan la modificación constitucional pues, deberá ser y, como está actualmente revisándose, que si la parte electoral, que si la parte fiscal, que si la parte de relaciones de los partidos, eso no debe asustar.

 

¿Cómo cree que se debe enfrentar el hecho de que este año y el próximo sean preelectorales y electoral?

Representa un reto y una oportunidad a la vez, es la oportunidad de quien quiere hacer una nueva oferta a la población para ganarse su voto pueda decir que, acompañando este ejercicio, es una de las formas en que puede haber promesas cumplibles la población. Recordemos que los jóvenes acceden al voto a los 18 años, necesitan nuevas aspiraciones. El periodo electoral puede ser positivo si es asumido como una oportunidad de refrescar este país, de ofrecer promesas cumplibles. Yo creo que es una especie de acto de contrición lo que se puede hacer. Vemos ahora con interés y de forma muy positiva que haya muchos jóvenes tratando de comprometerse en este esfuerzo nacional, de que los cuadros anteriores que hasta la fecha venían trabajando van a ser relevados muy pronto, simplemente porque el calendario no perdona, tienen que seguir su camino, los jóvenes; para quienes se va a trabajar este acuerdo es para los jóvenes.

 

 

En 3 preguntas

 

Muchos opinan que es necesario un nivel de tensión alto para que los salvadoreños lleguen a cualquier acuerdo ¿es suficiente la tensión actual?

Yo no lo considero así, creo que a veces en las situaciones de crisis el hombre y la mujer sacan lo mejor de sí mismo para seguir adelante. Creo que el entorno mediático es también de mucha importancia, aquí los medios tienen también la gran oportunidad de jugar un papel de distención, un papel que llame a las partes a modular su discurso, un papel que llame a la población a ser más participativa, no solamente a estar pendientes del noticiero, sino también de hacer en sus comunidades en sus círculos familiares, una labor de reflexión y ver cómo puede acompañar un esfuerzo.

 

Usted ha dicho que escucharán a interlocutores de las pandillas ¿Me puede explicar eso?

Bueno, así de sencillo, no tiene mucho que explicar, las Naciones Unidas no pueden dialogar con quien está fuera de la ley, eso es punto fuera de discusión porque el marco jurídico es justamente lo que da certidumbre a las naciones y lo que da autoridad moral a las Naciones Unidas. Ahora, que las voces de la sociedad tengan que escucharse, eso es diferente, no podemos por supuesto dialogar o conversar con gente que este fuera de la ley, sin embargo, hay diferentes conductos por los que todos los sectores de la sociedad, recordemos que las pandillas es no solamente el pandillero, es su entorno familiar, su barrio, tenemos que escuchar esas voces, sin embargo el propósito no es abrirse a una consulta. Las pandillas se expresan desde muchos conductos, hay trabajadores sociales, el gobierno está presente, no necesariamente conversando con ellos, en fin, hay muchas fuentes confiables para escuchar sus verdaderos reclamos, sus verdaderas aspiraciones.’

¿Pero no sería igual?

No, de ninguna manera la decisión en último caso de conversar o dialogar es del gobierno y de los salvadoreños, no es nuestro mandato por una parte y, por la otra, Naciones Unidas no realiza actividades que no estén estrictamente en el marco de la ley. Que si después tiene  ese sentimiento y sus familiares quisieran mejores oportunidades para los más pequeñitos que todavía no crecen, cómo pueden evitar que caigan en las manos de las pandillas, bueno, pues, mire usted, en otros países se prueban estas fórmulas, programas de ocupación del tiempo libre por las tardes, mejor educación, dar empleo temporal por la tarde, los sábados o domingos.




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