Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Lo justo

Editorial & Opinion | Diario El Mundo

Martes 22, Diciembre 2015 | 12:00 am

En el país recientemente ha cobrado fuerza el debate sobre un sustantivo incremento al salario mínimo. Desde la antigüedad, el salario (sueldo, estipendio o remuneración) es la suma periódica -mensual, quincenal, semanal o diaria- de dinero para un trabajador por una labor concreta. Su origen proviene del latín “salarium” o pago de sal, forma en la que los soldados recibían su pago en la antigua Roma, debido a la importancia de la misma en la conservación de los alimentos.

El ingreso en ocasión de un trabajo realizado evolucionó, siendo el salario mínimo un derecho  reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), cuyo artículo 7 establece que todo trabajador debe gozar de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren una remuneración que proporcione condiciones de existencia dignas para ellos y sus familias. Nuestra Constitución reconoce en su artículo 38 ordinal 2° que todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo que debe ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural.

Una de las obligaciones impuestas por la Ley Suprema es que este salario se fijará periódicamente, atendiendo a: costo de la vida considerándose, según los artículos 145 y 146 del Código de Trabajo, los gastos ordinarios en alimentación (canasta básica, CB), vestuario, vivienda, educación y protección de la salud de una familia obrera promedio campesina o urbana; índole de la labor, sistemas de remuneración, zonas de producción y otros criterios similares.

publicidad

La canasta básica más los servicios básicos constituyen la canasta básica ampliada (CBA) y esta, como expresión del costo de la vida, y otras variables como el desarrollo de la productividad, necesidad de redistribuir el ingreso, estímulo a la competitividad, costo de producción, crecimiento del empleo, reactivación económica por la vía del incremento de la demanda interna, y el efecto inflacionario, son las que se toman en cuenta para discutir y justificar un incremento en el salario mínimo.

Según la DIGESTYC, el costo de la canasta básica ampliada es el doble de la canasta básica. Así, los hogares que no cubren la CB son pobres absolutos y los que no alcanzan la CBA son pobres relativos. En octubre de 2015 el costo de la CB era de $203.45 para el área urbana y en lo rural de $148.25 -incluye una menor cantidad de alimentos-. La CBA, en cambio, alcanza los $406.90 en lo urbano y en lo rural $296.50. Si solo una persona trabaja, no hay manera de cubrir el sostenimiento básico familiar con ninguno de los nueve diferentes salarios mínimos establecidos en el país y que oscilan entre $251.70 y $98.70 por sectores y sub sectores de la economía; estos son: 1-Comercio y servicios; 2-Industria; 3-Maquila; 4-Industria agrícola de temporada (café); 5-Recolección de café; 6-Industria agrícola de temporada (azúcar, algodón); 7-Agropecuario; 8-Recolección de caña; 9-Recolección de algodón. No se incluyen el sector gubernamental, ni la construcción y en consecuencia no interviene el Consejo Nacional del Salario Mínimo.

Con nuevas herramientas Naciones Unidas mide la pobreza, incluyendo: alimentos de una canasta básica ampliada, educación, condiciones de la vivienda, trabajo y acceso a seguridad social, acceso a la salud, cobertura de servicios básicos, grado de seguridad alimentaria, y calidad del hábitat; lo que deja en peor condición la relación salario-CBA. Sin embargo, la mayor causa de la pobreza no es el bajo ingreso nacional, sino su excesiva concentración en una minoría.

Quienes defienden los salarios bajos argumentan que las empresas perderían capacidad de competir y se irían a otros mercados. Esta tesis se desploma ante la realidad: la mayoría de países de CA tienen salarios mayores a los nuestros en iguales rubros. Sabemos perfectamente que el salario no es en general el mayor componente de los gastos de una empresa, en el año 2014 por ejemplo, el monto salarial de 14,000 empresas, según la Dirección General de Ingresos Internos, representaba el 22% de sus costos y en el caso del MAG este demostró que en diferentes rubros agropecuarios el salario significó únicamente entre el 15% y 18%.

Los mayores costos en las industrias son las materias primas y la energía; en el rubro comercial las mercancías; en el agro los insumos y materias primas. El aumento del salario mínimo no afectará en gran manera los costos productivos, pero sí inciden en la productividad la capacitación y motivación de la mano de obra, el alto costo de la energía, la inseguridad y el burocratismo; temas en los que ya trabaja el nuevo organismo derivado de los compromisos de FOMILENIO II.

La estrechez del mercado nacional es un factor dominante que afecta la inversión y su desarrollo, por lo que un incremento sustantivo del salario mínimo abonaría en justicia y al crecimiento económico del país, sobre todo en una economía como la nuestra, que muestra una clara tendencia al moderado pero sostenido crecimiento, sumado a un buen nivel de estabilidad política. Ojalá el Consejo Nacional del Salario Mínimo llegue rápidamente a un acuerdo.



RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.

Simple Share Buttons