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Editorial & Opinion

Los debates donde todos ganan y todos pierden

martes 10, febrero 2015 - 6:33 pm

Junto a mis hijos he procurado no perderme ningún debate entre candidatos a alcaldes de San Salvador, incluso hemos visto otros debates de aspirantes a jefe edilicios en otras importantes ciudades del país. Al final siempre me preguntan ¿Quién ganó? y mi respuesta es la misma… El canal, porque vendió bastante espacio comercial.

La definición de debatir es simple. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, debatir es “discutir o disputar sobre las distintas ideas” y el mismo diccionario define discutir como “alegar razones contra el parecer de una persona, manifestando cierta oposición”. En ninguna parte de la definición se dice que debatir es acusar sin fundamento o hacer planteamientos mendaces, lo cual en algunas ocasiones se ha visto en los debates televisivos.

En el caso de los dos principales candidatos a alcalde de San Salvador, es decir, Nayib Bukele y Edwin Zamora, han demostrado en los diferentes canales televisivos en los que han estado hasta hoy, cierto dominio y articulación de sus mensajes, pero no han tenido la pujanza necesaria para convencer o ganar adeptos de la oposición. Me refiero a que si se le pregunta a un efemelenista quién ganó el debate, con toda seguridad dirá que Bukele, pero si se le pregunta a un arenero por el vencedor del debate es seguro que con los ojos cerrados dirá que Zamora.

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Cada quien analiza el debate desde su óptica o, mejor dicho, desde su corazón ideológico y quizá por eso no alcanza a comprender que tras los mensajes bien articulados, hay pocos contenidos realistas. Ambos candidatos, por ejemplo, se venden como los personajes que tienen la “varita mágica” para solucionar el problema de la delincuencia en la capital. Piensan que reforzando el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) con más personal y armas convertirán a San Salvador en la ciudad más pacífica del mundo. Se olvidan que el CAM es una instancia exclusivamente para salvaguardar los bienes municipales, ya que la institución responsable de la seguridad ciudadana es, por mandato constitucional, la Policía Nacional Civil. Obviamente el CAM puede, en un momento determinado, servir como instancia de apoyo a la PNC, como ahora lo es el ejército.

Lo gracioso de la oferta es que los agentes del CAM son ofrecidos como los “súper policías” que con el equipo necesario serían una especie de “robocops” capaces de aniquilar la delincuencia en su totalidad. Desde luego apoyados por cámaras en cada esquina que tendrán la capacidad disuasiva para hacer que los delincuentes se arrepientan instantes antes de cometer el delito.


Todo ciudadano sabe que el problema de la delincuencia es del Estado y muy complejo, y que corresponde al gobierno central a través de las instancias respectivas combatir la delincuencia, pero que desde las alcaldías se puede ayudar a prevenir la delincuencia creando condiciones para quienes están en peligro latente de caer en grupos antisociales. Las alcaldías, como generadoras primarias de condiciones locales pueden aportar proyectos de alumbrado público idóneo, sitios de sano esparcimiento, talleres vocacionales, becas, programas de apoyo a los jóvenes y un largo etcétera. Es decir, las alcaldías deben convertirse en aliadas estratégicas del Gobierno para enfrentar un problema que es de nación y no de municipios.

Respecto a la generación de fuentes de empleo, ordenamiento territorial, medio ambiente, obras de desarrollo local y otros temas planteados en debate como plataformas de gobierno local, pues para ser honestos, todos son iguales, solo cambia la forma de decirlo. Todos están cargados de promesas que probablemente no cumplirán, pero que expuestas sistemáticamente y en pleno debate, suenan bien articuladas, pero sin profundidad. Sin ser capaces de ganar adeptos rivales.

Hasta ahora, para no ser tan negativos, digamos que en los debates televisivos ha habido empate técnico, porque los dos se han agredido, ambos se han tomado atribuciones que no les competen y tanto Bukele como Zamora han dicho verdades, pero también mentiras.

Los capitalinos sabemos que el próximo alcalde de San Salvador será Bukele o Zamora, aunque el primero aparece con “ligeras” ventajas que ofrecen las encuestas, que desde luego solo son fotografías coyunturales e intencionales. En todo caso el próximo alcalde será Bukele o Zamora. Nadie más. Los demás candidatos solo son comparsas para aderezar la competencia electoral.




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