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Editorial & Opinion

Los derechos son sobre personas y no sobre orientaciones

Jaime Ramírez Ortega / Consejero legal y de negocios

viernes 13, abril 2018 - 12:00 am

Es evidente la presión que están haciendo organismos internacionales para que ciertos países, especialmente los que tienen menos desarrollo, adopten la agenda de la ideología de género en relacion a la comunidad conocida como LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros). Sin embargo, en el último tiempo se han venido añadiendo definiciones aún más específicas para personas que buscan hacer valer un supuesto derecho. Así ahora se habla de intersexuales, queers o cisgéneros, cuyas definiciones son poco conocidas y sin duda la lista continuará.

Ante ello me gustaría insuflar algunas ideas con el fin de esclarecer la falacia de que la orientación sexual es genética como lo están haciendo creer y lo otro es la retórica utilizada por la munidad LGTB, en la que aducen que carecen de ciertos derechos en virtud de la discriminación. En el primer escenario, una pareja de sociólogos americanos Peter Bearman (Universidad de Columbia) y Hannah Brueckner (Universidad de Yale) en el año 2002 publicaron un estudio denominado “Gemelos de sexo contrario y atracción por el mismo sexo en adolescentes” el cual se realizó en 5.552 parejas de gemelos de los EE.UU.

En el estudio se concluyó con evidencia científica que la atracción por el mismo sexo entre gemelos idénticos era común sólo en el 7,7 % de los hombres y el 5,3 % de las mujeres. La misma investigación examinó el cambio de orientación sexual durante el curso de la vida, observando cómo la mayor parte de estos cambios, que tuvieron lugar por vía “natural” más que terapéutica, estaban dirigidos hacia una heterosexualidad exclusiva: el 3 % de la población heterosexual afirmó haber sido en el pasado también bisexual u homosexual.

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Al final dichos datos hicieron emerger información curiosa según la cual el número de personas que han cambiado su orientación sexual hacia una heterosexualidad total resulta más alto que la cifra actual resultante de sumar bisexuales y homosexuales. En otras palabras, se concluye que “los ex gay superan en número a los gays actuales”. De modo que la ciencia, una vez más, cierra la puerta a la ideología de género

que de forma tendenciosa los activistas LGTB, aseguran la existencia de un codiciado gen gay de la homosexualidad. No obstante, los estudios científicos han demostrado, con datos concretos, que la homosexualidad no tiene nada de genético o natural; ahora bien, ya que estamos claros que ningún ser humano nace con el gen de la homosexualidad,   es de advertir que las nuevas generaciones están en riesgo de ser contaminadas por la ideología de género impuesta por la comunidad LGTB por medio de sus organizaciones internacionales, dado que nuestros niños y niñas están siendo bordoneados desde todos los ángulos posibles.


Con ello pretenden predisponer la conducta sexual de nuestros niños y niñas para que queden al arbitrio de una ideología no solo retorcida, sino también diabólica; por esa razón se debe defender la familia fundada por Dios entre un hombre y una mujer, para que tengan la facultad de crear vida. Por otra parte, la comunidad LGTB, ha zanjado una brecha donde le ha hecho creer a la humanidad que sus derechos son limitados, debido a la alta discriminación que sufren a nivel mundial; por ello se debe legislar a su favor con criterios específicos, de tal manera la educación de género no solo se enseñe, sino que la adoremos.

Está claro que existe discriminación en todas partes y en diferentes circunstancias, así como han sufrido las mujeres de forma histórica maltrato y violencia. También las personas de color fueron sometidas como esclavos por siglos, y aún en pleno siglo XXI, continúan sufriendo discriminación. Igual ha ocurrido con los discapacitados o con los cristianos evangélicos que fueron perseguidos por siglos. Por lo tanto, como sociedad, debemos de avanzar hacia el respeto y la tolerancia hacia sus semejantes, independientemente de cual sea su condición, raza, extirpe u orientación.

Del mismo modo, la comunidad LGTB debe respetar las buenas costumbres y los valores morales que rigen a El Salvador, y no estar pidiendo que se enseñe en las escuelas su ideología, como tampoco estar exigiendo derechos más allá de los que otorgan la Constitución y los tratados internacionales a las personas en razón de su condición humana; así que las leyes regulan derechos y no orientaciones, ya que todos los seres humanos nacemos libres, dignos e iguales.




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