Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Máscaras, muertos y sortilegios

Juan José Monsant Aristimuño / Ex embajador venezolano en El Salvador

sábado 4, noviembre 2017 - 12:00 am

Pasada la celebración de Halloween, fiesta de las brujas, muertos, vísperas, o como se le quiera denominar, vale la pena acercarnos a su alcance y significado para deshacernos de prejuicios valorativos sobre tal fiesta popular; tan popular como el Carnaval de Venecia, el de Río de Janeiro, Barranquilla o Trinidad. En algún momento, en el pasado, los de Venezuela comenzaron a surgir como una alternativa turística que atraía países cercanos: carrozas bellamente decoradas, lanzando caramelos, pétalos de flores, silbatos y papelillo de las manos de magníficas reinas y sus cortesanas; y música, mucha música proveniente de las grandes y pequeñas orquestas de moda de Colombia, Panamá, México, Puerto Rico (de Cuba no, ya estaba Fidel) y la propia Venezuela. Y las “negritas”, mujeres de todas las condiciones se disfrazaban por entero de negro, incluyendo la máscara, y allí daban rienda suelta a sus fantasías eróticas, humorísticas o de joda. Claro, también uno que otro trans se disfrazaba de ampulosa promesa, y al final la sorpresa del galán era tal, que los embates terminaban en un hospital o en una comisaría.

Prefiero los carnavales a la Navidad. La Navidad se ha convertido en una inmensa fiesta universal del consumo masivo, despojando de todo contenido lo que se conmemora, a lo menos en los países que me ha tocado vivir, por lo que decidí aislarme en esos días cuando pude hacerlo; en El Salvador la experiencia ha sido diferente; por suerte, mis hermanos salvadoreños son personas sencillas, sin extravagancias insultantes y con sentido humano de la convivencia solidaria, así que entre Sihuapilapa y el hogar citadino, la hemos disfrutado conscientes de lo que se celebra; eso sí, en medio de una opípara cena rociada de vino, tequila, scotch o un añejado ron de postín.

Independientemente del origen celta, los druidas, sacrificios humanos y demás misterios del Samhain -el actual Halloween-, los cristianos cristianizaron a los irlandeses, bretaños, escoceses, galeses y hasta gallegos asumiendo esa fecha y esa celebración como propia, convirtiéndola en el día de todos los santos y luego de todos los muertos. Y se acabó el misterio de lo que Julio César no pudo acabar cuando invadió las Galias y la Britannia, por allá en el siglo V a.C.

publicidad

Los irlandeses trajeron esa tradición cuando emigraron a los Estados Unidos, que la hizo propia y la transformó en una agradable fiesta infantil tan significativa como el Thanksgiving; claro, consumismo masivo de por medio. Así que no hay que darle más vuelta al asunto, que si imperialista, pagana, idólatra, etc., postura muy propia de izquierdistas trasnochados y beatas de salón. !Disfruten!, que hasta el desprejuiciado y agradable Justin Trudeau se disfrazó de Superman. La Fiesta de los Muertos de México es más tenebrosa, y hasta la convirtieron después del “Spectre” de James Bond, en un objetivo comercial financiado por la Secretaría de Turismo del DF.

El inocente “Trick or Treat” (te hechizo o me das un dulce) de los niños, lo podríamos aplicar al complicado mundo de los adultos. Por ejemplo el Premio Sajarov acordado a la MUD obviamente fue un Trick, una broma de mal gusto, grotesca, dada la traición que buena parte de los protagonistas políticos le hicieron a los venezolanos de buena fe. En España, Carle Puigdemont y su independencia forzada, inútil e irresponsable fue un sortilegio (un trick) al estilo de la hechicera Morgana. El tipo es un mal chiste, un malvado, corrupto y tramposo. ¿Y qué decir de Munguía Payés? Ese si es un TRICK, hay que exorcizarlo. Hablar de golpe militar contra la Sala Constitucional de un país democrático, no solo es un exabrupto que irrespeta la sensibilidad humana sino el alma de los caídos y excluidos bajo la represión de oligarquías militares, económicas, políticas o ideológicas.





RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.