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Editorial & Opinion

¡Mauricio Funes, vení!

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 3, julio 2018 - 12:00 am

Lo mejor que puede hacer el ex presidente de la República Carlos Mauricio Funes Cartagena, por él, por su familia y por sus amigos, es regresar al país y enfrentar la justicia para tratar de demostrar su inocencia. Los twitter y los mensajes victimizados desde la distancia no cuentan para la justicia, aunque alboroten la saciedad mediática.

Hasta ahora y hasta que sea vencido en un juicio Funes y el resto de procesados en el caso denominado “saqueo público” son inocentes, empero parece culpable estando oculto y protegido en los recovecos del “asilo político” inventado de manera “express” para protegerlo en la Nicaragua del tambaleante Daniel Ortega.

Muchos connotados abogados, de ideología de derecha para ser honestos, afirman que hay convenios entre Nicaragua y El Salvador que obligan a ambos a cooperar en materia judicial, por lo que el país vecino estaría obligado a entregar a Funes, toda vez que se sigan los canales legalmente establecidos.

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Según el análisis de los referidos abogados, el asilo político otorgado al expresidente Funes no debe ni puede ser obstáculo para que Nicaragua cumpla con sus obligaciones internacionales. Y es que ambos países son suscriptores de los convenios surgidos en la Convención Interamericana contra la Corrupción y la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. El primero suscrito por ambas naciones el 29 de marzo de 1996 y el segundo el 31 de octubre de 2003.

La extradición de Funes debe ser aprobada por la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, para que el Ministerio de Relaciones Exteriores la tramite ante las autoridades de Nicaragua, a efecto de suspender el asilo político y priorizar el reclamo judicial que hizo el Juzgado Quinto de Paz de San Salvador, donde el exmandatario y otras 31 personas fueron acusadas de delitos relacionados con el Lavado de Dinero y Activos.


Probablemente el gobierno de Ortega, haciendo uso de una posición ideológica y no legal, considere que se mantienen las condiciones para sostener el asilo político. Según la acusación, durante el gobierno de Funes, él y otros colaboradores habrían saqueado hasta $351 millones. Es decir que lo que ha ocurrido es supuestamente un acto de corrupción que Nicaragua y El Salvador, según los convenios, no estarían dispuesto a tolerar protegiendo a corruptos. No obstante, cabe la posibilidad de que Ortega no quiera entregar a Funes, quien durante las elecciones presidenciales pasadas en Nicaragua fungió como observador para validar las elecciones, cuyos resultados favorecieron al sandinista.

Entonces, es posible que si Ortega se opone surjan inconvenientes entre ambas naciones y sanciones internacionales contra el gobierno nicaragüense, lo cual Funes puede evitar si renuncia a su asilo y regresa a El Salvador para someterse  a la justicia. Me parece que una decisión de Funes de regresar al país, podría ser una forma de agradecerle a su amigo Ortega, por el apoyo que le brindó dándole protección política, cuando nadie lo perseguía, tal como en su momento  lo reconocieron funcionarios del actual gobierno salvadoreño.

Recordemos que Funes avaló el trabajo de la Fiscalía salvadoreña cuando se abrió el proceso contra el ya fallecido expresidente Francisco Flores, incluso expresó abiertamente creer en la justicia salvadoreña y cuando Flores huía lo instó a entregarse, lo cual así hizo el exmandatario. Ahora  Funes debe creer nuevamente en la justicia salvadoreña y someterse a ella con las pruebas que lo desliguen de los graves delitos por los que es acusado.

En el proceso “Saqueo Público” son 32 personas las acusadas y según la Fiscalía pueden ser muchas más en una eventual segunda parte. Es probable que los hijos, las excompañeras de vida, sus familiares y otros imputados, no tengan mayor participación en los delitos acusados, pero de eso se podrá tener certeza si Funes enfrenta el debido proceso.

Si se considera inocente no debe temer. Con pruebas en manos debe demostrar que no hay bases legales para ser acusado de corrupción. Desde que se acusó a Funes, a su familia y a exfuncionarios, es raro el día en que los medios de comunicación, principalmente los periódicos escritos, no publiquen historias de cómo se malgastaron millones de dólares en actividades ilegales e inmorales. Aún así Funes debe someterse a la justicia y tratar de demostrar su inocencia, pero lo debe hacer en el país y no protegido por un asilo inmerecido. ¡Funes, vení!




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