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Buenos Días

Monseñor Romero, el primer santo salvadoreño

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

lunes 21, mayo 2018 - 12:00 am

Este fin de semana recibimos la noticia de la canonización del primer santo salvadoreño, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el obispo martirizado en 1980, voz vibrante que denunció las injusticias y defendió a los pobres y a las víctimas.

Romero vivió días difíciles, decir la verdad siempre ha sido difícil y más en épocas de conflictos. Hay que leer sus homilías, sus mensajes. Muchos de los que hoy aún lo critican parecen no haber terminado de documentarse sobre la profundidad de su mensaje y responden más a la instrumentalización ideológica que un sector de la izquierda ha pretendido hacer a lo largo de los años que al verdadero mensaje del próximo santo.

Defensor de la vida desde la concepción, un denunciante fervoroso contra el aborto, contra el crimen, contra la violencia, contra las arbitrariedades del Estado, contra las injusticias y las desigualdades.  Igual condenaba la barbarie de los escuadrones de la muerte que la violencia de los guerrilleros, especialmente los secuestros. Romero resultaba pues incómodo para las extremas derecha e izquierda.

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Muchos de sus mensajes aún están vigentes ante la realidad actual. La canonización de Monseñor Romero debería ser un motivo de reflexión para las pasadas, actuales y futuras generaciones. Para las pasadas para ver el país que han heredado a las generaciones actuales, para las actuales para no seguir repitiendo los errores del pasado y para las futuras para construir un mejor país.

La Iglesia Católica debería también verse en el gran ejemplo del santo mártir. Hoy lamentablemente muchos curas y obispos usan lenguajes demasiado diplomáticos y ambiguos ante la realidad nacional, pareciera que no quieren quedar mal con nadie y eso da pena, muy alejados de la valentía e independencia de Monseñor Romero.





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