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Buenos Días

Nuestra realidad: otra barbarie tapa la anterior

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

martes 28, marzo 2017 - 12:00 am

No habíamos terminado de salir del asombro del asesinato de Diana Lizbeth García y de su hermanita de siete años, Yamileth, cuando nos damos cuenta que matan a la mujer que cuidaba a la bebé. Luego conocemos de otro asesinato de una abuela y su nieta. Ya sabemos que la violencia no tiene edad ni género, pero pareciera que el ensañamiento es cada vez más brutal contra las mujeres.

También ocurría otro caso en las afueras de un circo de La Unión, un triple homicidio y el hallazgo de un cadáver aquí y otro allá… lo de siempre, lo habitual, lo que nos hemos acostumbrado dramáticamente y no puedo aceptar y nadie debería aceptar como “normal”.

La violencia parece no tener fin y aunque hay que reconocer que ha habido mejoría en las estadísticas, el país ha perdido su capacidad de asombro; a diario los delincuentes cometen otra barbarie que opaca la anterior y el círculo interminable de horror continúa.

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El problema es que nos hemos acostumbrado a esta realidad y como decía ayer, hemos venido perdiendo paulatinamente la sensibilidad, desde los ciudadanos comunes hasta los tomadores de decisiones, hasta los dirigentes políticos, y eso es grave para un país. Rescatar a El Salvador de este ciclo de barbaries no es tarea fácil, pero hay que hacerlo porque si no vamos a terminar convertidos en otra Somalia, viendo caer al país en todos sus valores e instituciones gracias al capricho de cabecillas delincuenciales o de políticos mezquinos que no ven más allá de sus votos.

Por eso tanta gente quiere salir huyendo del país, por eso la gente vive con el Cristo en la boca, implorando protección, porque no sabemos qué pasa al salir de nuestras casas. Derrotar esta vorágine de barbaries debe ser un objetivo de nación, más allá de elecciones y partidos, entiéndalo, por favor.





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