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Editorial & Opinion

Nuevamente la lluvia

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 10, octubre 2018 - 12:00 am

¿Nos volvió a sorprender? Creo que no es posible continuar defendiendo nuestra incapacidad de visión y de acción con un simple discurso, porque decir que las inundaciones y daños que éstas provocan son imposibles de contener es simplemente no asumir que fallamos, que nuestros líderes no han considerado este punto como algo que urge resolver.

Es cierto que no puede detenerse una montaña o que caiga de repente mucha agua en corto tiempo, pero si sabemos que eso es lo que ya sucede de forma regular y repetitiva cada año es muy poco inteligente no prever y cambiar la forma de enfrentar los fenómenos. Cada año se ha dicho se profundiza el cambio climático y como consecuencia es mucha agua en poco tiempo o nada de agua por largo tiempo, al final todo impactará la vida de las personas, su forma de cultivar, la forma de relacionarnos y de hacer negocios ¿pero estamos entendiendo? ¿O seguimos pensando en que esto es solo una fantasiosa historia de los locos ecologistas? Sea como sea, las realidades están ahí y cada año perdemos cosechas por exceso de lluvia o por falta de agua; se inundan cientos de casas y evacuamos miles de personas; pero ¿es esto realmente imposible de cambiar? Yo creo que no, que es posible modificar los impactos de lo impredecible si por lo menos pensamos en que la hoy tragedia mañana puede ser fuente de recursos o de beneficios, por ejemplo: toda esa agua que en estos momentos recibimos ¿qué se hará? ¿Será que la utilizaremos el próximo año en época seca para hacer producir nuestros campos? Claro que no, porque no hicimos nada en los últimos años para generar una cultura de captación a nivel domiciliar y a nivel macro en nuestras zonas de cultivo; no hemos movilizado recursos ni nuestra ingeniería a tratar de aprovechar el exceso de agua lluvia que es sinónimo de bienestar, de salud, de limpieza y saneamiento, y es necesaria para producir. Si en lugar de empujar los discursos políticos para destruirnos utilizáramos el tiempo y esos discursos para cambiar hábitos a esta altura cada vivienda por ley debería tener una cisterna de captación pluvial y en cada zona de explotación agrícola deberíamos tener lagos de capitación para riego y pesca y por ende para un nuevo turismo y recreación.

Otra importante solución está en el cambio de cultura de la construcción en la zona marino costera o en aquellas ya identificadas con amenaza constante de inundación, cambiar al sistema de construcción en elevación, como el que se ha desarrollado en los pantanos de la Florida o en zonas de Belice, construcción liviana que sobrepase las alturas de inundación y puede resguardar a las familias, esto es posible sin perjudicarnos con el problema del desarraigo, del apego a la tierra de nuestros compatriotas en esos lugares, al contrario se puede desarrollar una nueva forma de vida para ellos en una nueva cultura habitacional, pero ¿estamos haciendo algo por ello? ¿Estamos pensando en cómo lograrlo? Sin duda la respuesta es no.

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En la medida que los salvadoreños sigamos pensando en nuestras calamidades como tormentas inevitables moriremos, al contrario, si pensamos en cómo sacar provecho de la situación, canalizar nuestros ríos, convertirlos en fuente de vida y no de destrucción y si se desbordan saber que hay manera de enfrentar su furia, viviremos; es cuestión de imaginación y de inversión en la innovación, esos son los problemas que debemos trasladarle a la academia a las escuelas de ingeniería y a los estudiosos de materiales y ramas afines.

Las tormentas, sismos, inundaciones, sequias son problemas de diario en este siglo, tenemos que vivir con ellos, adaptarnos a ellos y viabilizar nuestra vida con ellos; por lo tanto, es hora de dejar de lamentarnos y buscar una solución; así mismo, como el MOP resolvió invirtiendo en las cárcavas ahora hay que hacerlo en serio en las zonas vulnerables, pero con una visión no de remiendo sino de solución, repito, buscando el desarrollo de nuevas tecnologías y por ende abriendo nuevos nichos de desarrollo para nuestra gente. El próximo gobierno, sea quien sea, deberá poner atención a este tema ya que el 85% de nuestra gente es vulnerable, sea a mucha agua o a poca agua, al viento, al frío o a lo que venga en el cambio climático, tenemos una oportunidad por descubrir.





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