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Editorial & Opinion

Observador bien observado

Paola Alemán / Periodista

Miércoles 9, Noviembre 2016 - 12:00 am

OPINIONNicaragua realizó, bajo asombro de todos, sus elecciones presidenciales aunque con una admiración por el lado más negativo. Es que, ¿cómo no va a ser admirable ver a una familia como los Ortega, jugando a la gran hacienda; bien administrada, si, pero con el látigo del capataz al que no se es capaz de refutar ideas porque la democracia no figura en el tiangue.

Pero si de admirarse se trata, “la letra que derramó el TL” la puso, directo desde la vecina centroamericana, su “ilustre huésped asilado”. Sí, el expresidente Mauricio Funes, cuando en sus ya conocidas expresiones en Twiter, comunicaba sin reparo que participaba de una reunión en cancillería en Managua, como parte de los observadores del proceso electoral.

De inmediato la queja cibernética se volvió recurrente y masiva, porque hoy son pocos los que se atreven a meter las manos al fuego por el exjefe de Estado. Los que lo hacen son tan esporádicos como los periodistas acuciosos en dictaduras consolidadas.

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Pero, ¿será posible que al ciudadano con flequillo amplio, es decir, con cinco dedos de frente, esto no le cause curiosidad?

¿Será posible que algunos crean que todo se trata de la mala fe que le tienen otros a Funes Cartagena quien, ante el “peligro” que corría en el país, no tuvo otra que irse?

Observado ya se sentía, pero verlo como observador y garante de un proceso democrático (según los sandinistas) desentona como solo de conga en una quinta sinfonía de Beethoven o un taiwanés en China, esperando superarse en tierra hostil.

Su fotografía con chaleco de “soldado de la democracia” fue de lo más comentado en espacio cibernético porque se da en pleno apogeo judicial del caso Saca, el también expresidente que ahora guarda prisión preventiva en el hospedaje post-diplomático en bartolinas policiales. Trilogía de la que Funes forma parte de los expresidentes consecutivos en ser acusados de corrupción y desvío de fondos mientras el cargo los investía, pero hoy, mientras las acusaciones los embestían.

Entonces, por eso el ruido que genera el observador observado con la lupa ciudadana, hasta allá por el río San Juan, donde la duda del proceso electoral se nubla como cielo en plena temporada de huracanes, con el ojo del mismo en San Salvador. Aquí donde también, si lo asemejamos a la madre naturaleza, se vive un terremoto grado escándalo porque de expresidente en expresidente se habla de desvío de dinero público desde los 10, hasta los 246 millones de dólares y aquí no se le hace descuento de críticas al que menos presuntamente malversó, sino al que a los votantes de confianza desfalcó.

Por lo tanto, no solo me preocupa como ciudadana centroamericana lo que ocurre en la Nicaragua-Nicaragüita como le decimos de cariño a esa patria bonita, sino, como ciudadana cuscatleca (aunque haya mexicanos que nos troleen por la descendencia Maya) lo que pueda ocurrir con el caso Funes, porque no es que querramos ver sofocado de arrepentimientos falsos al expresidente Funes, pero tampoco está para staff judicial de la Corte Centroamericana de Justicia, si se sabe que tiene cuentas que saldar desde la opinión pública hasta frente al estrado de un representante judicial, cuando el proceso lo amerite.

Pero lo entiendo. Si alguien debe celebrar aparte del “rosario” detrás del trono de Daniel Ortega, ese es Mauricio Funes, quien obtuvo de él aval exprés para asilarse sin tanta observación.




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