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Editorial & Opinion

Otro problema que viene del norte

Giovanny Preza / Consultor empresarial

miércoles 21, junio 2017 - 12:00 am

A nuestro querido El Salvador, últimamente le llueve sobre mojado. Además de los problemas añejos que padecemos como país y en cual sobresalen: el desempleo, la corrupción, sistema de salud deplorable, desnutrición infantil, depredación del medio ambiente, políticos vende humo, clase trabajadora desprotegida, delincuencia común y organizada, caos  vial día a día, bajos niveles de crecimiento económico, poca inversión extranjera, altos niveles de pobreza (según un informe de CEPAL), tráfico ilegal de personas, escasos logros deportivos, sector agrícola en cuidados intensivos, etc., etc., etc.

En la actualidad existe un incremento en la deportación de compatriotas desde los Estados Unidos de América, y algunos de ellos con cartel de delincuentes. Y si eso fuera poco, se vislumbra en el horizonte que a los 190,000 salvadoreños que están acogidos con al Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), desde el 9 de marzo de  2001 ya no les es renovada la autorización en mención.  Todos sabemos que nada es para siempre y los Estados Unidos de América como un país soberano que es, está en todo su derecho de cambiar sus políticas migratorias cuando a ellos les parezca conveniente a sus intereses nacionales. “El punto no es que haya una recuperación de todos los males del país… El punto es, cualquiera sea el evento por el que se dé el TPS, una vez que esto termina deben regresar”, dijo sobre el tema hace unos días  el secretario de seguridad nacional de los EE.UU., John Kelly.

Desde el año 2001 a la fecha, han pasado 16  años y como país no hemos logrado hacer un plan de contingencia que le haga frente a una posible suspensión del TPS; todos los años vemos como el canciller de turno aparece en los medios de comunicación y con gran regocijo comunica a la nación  que se ha logrado un año más la renovación del TPS. Nunca nadie un funcionario de gobierno (por lo menos públicamente),   se ha hecho las siguientes preguntas: ¿En qué consiste nuestro problema de un posible no TPS?, ¿Por qué es un  problema para la nación?, ¿Cuántas personas directas e indirectas saldrán afectadas?, ¿Cuándo comenzó a vislumbrarse el problema?, ¿Cómo se manifestará en la vida cotidiana de un compatriota que actualmente tiene TPS?, ¿De qué manera me afecta a mi gobierno?, ¿Qué causas parece que tienen que ocurrir para que se desencadene? Éstas y otras interrogantes tienen que ser contestadas ahora, porque la validez del Documento de Autorización de Empleo (EAD) para Beneficiarios de TPS de El Salvador caducará el 9 de septiembre de 2017.

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Según el Análisis de Empleo (cotizantes ISSS) en la Economía Salvadoreña a marzo 2017 del BCR de El Salvador, se tiene un total de 825,090 cotizantes del ISSS, de los cuales 662,108 corresponden al sector privado y 162,982 al sector público. A pesar que hay unos 8,619 nuevos empleos dentro del sector privado comparado con el mismo periodo del año 2016. Las cifras no son nada halagadoras si los comparamos con los datos de la última encuesta de hogares, que dice que en El Salvador la población económicamente activa asciende a 2,724,754 personas, y ello representa el 43.6 % de la población total. Si a esto les sumamos los 53,587 salvadoreños deportados, principalmente desde Estados Unidos y México en el año 2016, más los deportados que tendremos al final del 2017 y los 190,000 que posiblemente no renueven su TPS en el 2018 el futuro no es nada color de rosa para esta patria querida llamada El Salvador.




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