Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Panorama político actual

Dr. Mauricio E. Colorado / Abogado

lunes 7, mayo 2018 - 12:00 am

A poco más o menos de un año del cambio constitucional de funcionarios en el Órgano Ejecutivo –que ocurre cada cinco años en nuestro país-, El Salvador se estremece entre expectativas y movimientos políticos de todo tipo, todos en el sentido de buscar la forma de asegurar de alguna manera que los salvadoreños, por la forma civilizada, es decir por medio de elecciones, escojan a quien desean que los gobierne en el período de 2019 – 2024.

Hasta el momento se ha definido el partido Arena, de derecha, con su candidato Carlos Calleja, quien resultó vencedor dentro de la contienda interna de su partido. El partido de  izquierda, el FMLN, que en un principio declaró que la cúpula se decantaba por el exministro de Obras Públicas Gerson Martínez; rectificó y abrió sus puertas logrando que el ministro de Relaciones Exteriores entrara en la contienda que será resuelta en el presente mes de mayo.

Ante todo este movimiento, ha aparecido un fenómeno relativamente novedoso, como resultado de un aparente juego político entre fuerzas económicas no compatibles con lo ideológico, como lo representa el inefable acomodado Nayib Bukele, que se inició con el partido de izquierda. Llama la atención que el personaje citado ha demostrado un relativo respaldo ciudadano en el sentido que en sólo tres días parece haber recaudado más de 200,000 firmas, para conformar un nuevo partido político.

publicidad

Así las cosas, muchos se preguntan cuál será el rumbo político que tomará el país. Desde luego que los seguidores de cada uno de sus escogidos no conceden posibilidades a ninguno de los otros contendientes. Sin embargo, pensando en frío, algunos observan que la clave de la elección presidencial de 2019 radicará en la cohesión y la fuerza con que las bases y el voto duro puedan resistir la novedad y superar la división de los sectores de derecha e izquierda respectivamente.

Desde ya hemos visto que las dirigencias partidarias pregonan la unidad de sus partidarios, pero hasta este momento da la impresión que los llamados a la unidad no producen los efectos deseados, por más que se firmen acuerdos o se hagan declaraciones líricas de unidad, cuando por otro lado aparecen disidencias de personajes que de una u otra forma ejercen influencia en sectores que, a la larga, significan poder y fuerza.


Es muy cierto que la tendencia moderna se proyecta a que el gobernante provenga de la voluntad expresada en las urnas, pero la realidad fría no deja de ser que el poder económico representa un elemento significativo que sostiene o no una campaña política que representa un gasto fuerte, que alguien debe aportar. Siendo objetivos, los salvadoreños quizá no habíamos tenido una situación tan complicada políticamente para una elección presidencial.

Súmele, mi estimado lector, el hecho de que recientemente hemos podido apreciar el derroche de funcionarios electos en la directiva de la Asamblea Legislativa en la que descuellan con mayoría deslumbrante personajes que  no han destacado por sus cualidades honorables ni honradez ni austeridad en los gastos de los recursos del Estado, o sean los recursos de los contribuyentes.

De todo lo anterior surge la gran pregunta ¿será posible que algún día El Salvador llegue –siquiera medianamente- a ser gobernado por gente capaz, honrada y eficiente? Sabemos que eliminar las prácticas corruptas no es cosa de decretos únicamente. Es asunto cultural que no se puede cambiar de la noche a la mañana. Mientras pensemos que quien llega al poder y no aprovecha es un tonto, el país no tendrá una esperanza de avanzar en su real desarrollo. Insistimos: las instituciones creadas para control deben funcionar. Probidad, Corte de Cuentas, Tribunal de Ética, etc. deben cumplir la función para la cual fueron creados. Ahora es un buen momento para ejercer las funciones que les han concedido las leyes.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.