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Editorial & Opinion

¿Peligro nuclear coreano?

Armando Rivera Bolaños / Abogado y notario

Sábado 16, Septiembre 2017 - 12:00 am

Corea es una península montañosa, situada entre el Mar Amarillo y el Mar del Japón. Por siglos, el pueblo coreano estuvo dominado por los diversos emperadores chinos, desde mediados del siglo XIV hasta finales del siglo XIX de nuestra era cristiana, por lo que gran parte de su acervo cultural posee mucha influencia china. En ese último siglo, liberada del imperio chino, resistió heroicamente los intentos de penetración japonesa y europea, aunque gracias a las contundentes victorias militares del Japón sobre Rusia, estuvo anexada al Imperio del Sol Naciente desde 1910 a 1945. Al concluir la II Guerra Mundial, la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos de América, ocuparon el territorio coreano y lo dividieron arbitrariamente en dos porciones, tomando el paralelo 38 como punto de referencia. De ese modo, nació la República Democrática Popular de Corea, o Corea del Norte, con una extensión aproximada de 121 mil kilómetros cuadrados, principal productora mundial de carbón, y la República de Corea, o Corea del Sur, con un área un poco mayor a los 99 mil kilómetros cuadrados, altamente industrializada.

Ambas naciones han estado gobernadas por presidentes autoritarios, pero en el caso de Corea del Norte, desde su fundación moderna, no ha cambiado estar sujetada por una dinastía familiar, considerando que su primer presidente fue Kim Il Sung, afín a la órbita soviética. Llevó la guerra a sus hermanos del Sur, en un conflicto bélico que no dejó vencidos ni vencedores (1950 y 1953), hasta firmar un pacto de no agresión, que algunas veces tuvo sus rupturas de poca duración. Hacia 1980, enfermo y anciano, designó como el sucesor invariable en la conducción del país, a su hijo el general Kim Jong Il, quien asumió el mando en julio de 1994 al morir su padre y elevado tres meses más tarde al rango de “Líder Supremo de las Fuerzas Armadas”. Kim Il Sung y Kim Jong Il, son abuelo y padre respectivamente del actual gobernante coreano Kim Jong Un, quien durante algún tiempo permaneció y estudió en algunas instituciones educativas de nivel superior en Europa y que, igual que sus parientes antecesores, llegó al poder por mera designación de sucesión. Como si se trata de un reino, con denominación republicana. También fue elevado al cargo de “Líder Supremo del Ejército Norcoreano”, comenzando una acelerada carrera por fabricar armas nucleares, en contravención a disposiciones internacionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es muy poca la información que se tiene del actual líder norcoreano. En forma sistemática, pero sin dar un paso atrás, poco a poco ha realizado “purgas mortales”, incluyendo a personas de su misma familia a quienes consideraba “enemigos potenciales”. Incluso, solo  han habido conjeturas de cómo obtuvo científicos y materiales radiactivos para su programa belicista. Algunos analistas piensan que el régimen iraní pudo ser una de sus fuentes seguras, aunque no se puede obviar que Corea del Norte posee en el subsuelo inmensas reservas de minerales como lignito, cinc, etc. y quizás hasta uranio, pero sin revelarse nada hasta hoy sobre ese material básico esencial.

Lo poco que el mundo occidental sabe de la personalidad de Kim Jong Un, es que tiende a imitar mucho a su abuelo, especialmente, en su afán guerrerista contra quien considera es su mayor enemigo: los Estados Unidos de América, basándose en la estrecha cooperación con Japón, aunque repetimos, son conjeturas no comprobadas aún. Lo único cierto y peligroso es que ese gobernante joven, inexperto, de carácter explosivo, de poca visibilidad ante el público, considerado como un “semidiós” entre sus allegados, potencialmente puede desatar un ataque con misiles que lleven ojivas nucleares contra objetivos civiles y militares estadounidenses, surcoreanos o japoneses, aunque se ignora el potencial almacenado hasta este momento y si es capaz de llegar hasta territorio continental. Incluso, Rusia y China han expresado su preocupación.

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Recordemos que también esas naciones dominaron a los coreanos y ese sujeto enloquecido por el poder, considerándose un mesías de su pueblo en este siglo XXI, podría también atacarlas. Confiemos que se imponga la cordura para llegar a soluciones sensatas, antes que sea demasiado tarde para todo el planeta.




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