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Editorial & Opinion

Periodistas, cuidado con aceptar candidaturas

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 7, marzo 2017 - 12:00 am

Desde hace unos 20 años diferentes representantes o dirigentes de partidos políticos se me han acercado para ofrecerme ser candidato, ya sea a concejal o alcalde de Olocuilta y hasta diputado por el departamento de La Paz. Y cuento esto no para jactarme o vanagloriarme, sino para dejar en claro que soy un ser ideológico, pero no partidario.  Respeto a los políticos y a los partidos, pero no creo en ellos como estandartes del pueblo. Tengo amigos que se dicen de derecha, de izquierda y otros que aseguran ser de centro (como si los hubiera). Las personas son importantes por su calidad de humanos sin importar sus creencias políticas partidarias. En mi familia hay parientes de izquierda y de derecha (y de centro) y a todos los quiero y respeto. Las ideologías y afinidades partidarias no deben ser objeto de valoraciones para querer más o menos a alguien. Las personas tienen la razón porque son visionarias y amplias de criterios y no porque imponen sus ideologías.

Resulta que el fin de semana, dirigentes de dos partidos políticos se me acercaron para ofrecerme la posibilidad de ser candidato a diputado por el departamento de La Paz y, hace dos semanas, miembros de otro partido me ofrecieron ser candidato a concejal para Olocuilta. Desde luego, les agradecí, pero les dejé claro que por ahora tengo descartadas esas posibilidades. Como ciudadano tengo derecho, como cualquier otro salvadoreño, a buscar ser funcionario de elección popular, pero soy periodista y comunicador y como tal tengo claro que periodista y comunicador no se mezcla con política partidaria. No es ético.

Todo periodista que se lanza al mundo de la política partidaria debería renunciar de inmediato a seguir ejerciendo el oficio más lindo del mundo: El periodismo.Sin embargo, cada quien toma sus decisiones de acuerdo a su conciencia y a sus propias valoraciones éticas. A lo mejor algún día busque ser diputado o alcalde, pero será de manera independiente, sin ataduras partidarias, para responder en exclusiva a los intereses de los electores y no a los partidos políticos o a los financistas de las campañas.

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Reitero, el objetivo de contar esto no es vanagloriarme, sino alertar a los colegas periodistas y comunicadores. Es fácil caer en las tentaciones que ofrece el mundo de la política, pero quienes decidimos ser periodistas y/o comunicadores tenemos que tener muy en claro que somos fiscalizadores del orden social y aplicadores (ejecutores) de estrategias comunicacionales, lo que nos convierte en personas mediáticas que a la vez podemos engañar o confundir a los demás, si hacemos uso de tácticas y estrategias propagandísticas.

En el pasado muchos periodistas cayeron en las tentaciones y algunos llegaron a ser alcaldes, concejales, diputados y hasta presidentes de la República; precisamente entonces nos dimos cuenta que perdimos excelentes profesionales en los medios y ganamos pésimos funcionarios. Los periodistas somos buenos para analizar, interpretar, cuestionar, orientar, dudar y sospechar, pero rara vez somos buenos para ejercer como funcionarios de elección popular.


Dos colegas periodistas me contaban que a ellos también les han ofrecido ser candidatos e igual han rechazado esas intenciones. Estoy seguro que los periodistas “tentados” son muchos, como ya ha ocurrido antes. Algunos aceptan, se meten a competir, pierden, pero contra toda ética vuelven al ejercicio periodístico, aunque ya hayan perdido credibilidad (el valor más ostensible del periodista).

Todo periodista tiene derecho a ser de izquierda o de derecha (hasta de centro si quieren), pero debe mantener la ecuanimidad intelectual y el equilibrio emocional para ejercer su oficio con profesionalismo, tratando de ser imparcial y buscando acercarse a la objetividad. Cuando un periodista se pone un chaleco partidario deja a un lado sus valores para convertirse en un político más y por ende deja de ser profesional porque rompe con la ética. El periodismo y las comunicaciones son servicio para la sociedad de manera desinteresada y un político siempre prioriza a un partido por sobre el interés social.

Ojalá que en las próximas elecciones no haya muchos periodistas y/o comunicadores en contienda electoral. Siempre es una lástima ver que algunos solo utilizan el periodismo como grada de impulso para sus fines políticos y que otros se dejan encantar por los colores partidarios. En lo personal, no quiero ser candidato a nada por ningún partido.




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