Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Petición a Procuraduría de los Derechos Humanos

Armando Rivera Bolaños/Abogado y Notario

viernes 17, marzo 2017 - 12:00 am

Conmovedora y aterradora fue la noticia que supimos al promediar la noche del miércoles 8 de este mes, referida a las numerosas menores adolescentes que resultaron víctimas fatales a raíz de un voraz incendio, cuyas causas se desconocen, en un centro de internamiento en San José Pinula, una localidad muy tranquila ubicada bastante próxima a la ciudad de Guatemala, capital del país.

En los primeros momentos se hablaba de una veintena de jovencitas, cuyos cuerpos fueron dolorosamente alcanzados por las voraces llamas, pero con el transcurrir de las horas estas cifras fueron creciendo en forma alarmante, ante el estupor de quienes escuchábamos los reportes periódicos que nos llegaban desde el lugar de los hechos, que hace algunos años conocimos detenidamente en la hermana república centroamericana.

Asimismo, al pasar los días, va quedando al descubierto el núcleo originador de esta tragedia guatemalteca que ha llevado luto, dolor e ira a muchísimos hogares humildes, de donde provenían las menores: los malos tratos y abusos sexuales que ellas sufrían al interior de ese centro que, por su ordenamiento constitutivo, estaba encargado de su readaptación psicosocial, pero que por descuido evidente de quienes estaban obligados a supervisar sus funciones, permitieron que empleados institucionales se aprovecharan para hacer esos hechos delictivos, que ahora la sociedad chapina se encarga de reclamar con justicia y fuerza a las altas autoridades gubernamentales por su incompetencia, ineptitud y negligencia.

publicidad

Un grave suceso que los salvadoreños tampoco podemos pasar inadvertido, pues desde la tragedia similar que pasó en un centro infantil en cierta localidad mexicana, se han venido dando estos mismos episodios trágicos que dañan la integridad física, moral y psicológica de la niñez. Hoy le correspondió a Guatemala sentir el oprobio de ese descuido institucional para menores internas, pero tampoco nosotros estamos indemnes del peligro que podría suceder (y realmente, se han producido algunos pequeños sucesos en centros de internamiento de menores delincuentes, que confío deben haber alertado a las autoridades del ramo de Justicia).

Hace también muchos años, en el barrio San Jacinto, funcionó un centro de internamiento para menores de conducta irregular, precisamente a inmediaciones del Parque Zoológico Nacional (donde recientemente acaeció un hecho bochornoso e indignante contra un hipopótamo, cuyo desenlace fatal jamás fue esclarecido). Dicha institución se denominaba “Centro Tutelar de Menores” y era parte de la estructura del Ministerio de Justicia. Unos cuatro o cinco psicólogos atendíamos a decenas de esos menores; también laboraban tres o cuatro trabajadoras sociales y luego, en mayor número, diversos empleados administrativos y vigilantes toscos y casi analfabetas. Con alguna frecuencia, los menores hablaban con los psicólogos y nos contaban que eran reprimidos a golpes durante las horas nocturnas y algunas jovencitas narraban sus penurias al ser sometidas a abusos sexuales, lo que provocaba que se escaparan del sitio.


Por la gravedad de lo sucedido en Guatemala, aprovecho para hacer una petición humana, urgente y previsora a la Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos de nuestro país, para que verifique con imparcialidad, apego a las normas jurídicas y con sentido de responsabilidad, las condiciones de internamiento y  atención de los menores atendidos por el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia, conocido por sus siglas ISNA, especialmente en las áreas de alojamiento, atención médica y psicológica, alimentación balanceada e higiénica, recreación, sistema disciplinario en casos de faltas por las o los internos, capacitación o idoneidad del personal de vigilancia y control de menores, condiciones de los servicios  sanitarios, condiciones de los sistemas de electricidad, el funcionamiento de las visitas familiares, y otros aspectos de interés que se pudieran encontrar en esa inspección. Esta petición no lleva ninguna dedicatoria o malicia.

Tengo informes positivos sobre las labores de doña Elda Tobar Ortiz, actual Directora Ejecutiva del ISNA, por su entrega y dedicación, pero nunca está de más que otra institución vele por un mejor desempeño y cuyo informe valide o haga notar alguna deficiencia. Todo por el bienestar y seguridad de los derechos humanos de nuestros menores, en especial, de quienes están siendo atendidos por esa importante institución, cuya verificación solicito pública y respetuosamente, confiando en ser pronto atendido.

 




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.