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lunes 17, julio 2017 | 10:00 am

REZANDO JUNTOS, Lunes 15ª semana del TO. San Mateo 10. 34 – 11. 1. Ciclo A.
En este dìa lunes de la 15ª semana del TO. Les saludo para comenzar esta semana poniendo nuestras vidas en las manos del Señor.
Señor al comenzar esta oración, quiero agradecerte todas las bendiciones que me has dado, ayuda a recordar todas las veces que tu amor y tu gracia han borrado mis faltas, debilidades y mi pecado, que pueda ofrecer un corazón bondadoso y misericordioso como el Tuyo.
.Meditemos en el Evangelio de San Mateo 10. 34 – 11. 1
Jesús nos enseñas que los vínculos familiares son muy importantes, pero no son absolutos, no hay que apegarse tanto, que luego no puedes soltarte. La vocación esencial del cristiano es la de seguirte, la de formar parte de la familia de Dios, y la de vivir coherentemente con Tu mensaje evangèlico. Esto significa que si Dios llama a un hijo a la vocación sacerdotal, consagrada o religiosa, como ha pasado conmigo y con tantos, esperas que los padres de familia sean los primeros en acoger y respetar con alegría y acción de gracias este llamado a uno de ellos. Què gran bendición, para una familia ser escogida por Ti, regalándoles el don de la vocación.
Por otra parte, nos invitas a tomar cada uno su cruz y seguirte. Todos llevamos una cruz a cuesta y esta cruz, significa renunciar al propio egoísmo, a gustos y a todo aquello que constituye un obstáculo para amar mejor a Dios y a los demás. Claro todo esto va encontra de nuestra naturaleza, pero cuando te contemplo clavado en la cruz, entonces encuentro el sentido para abrazar este camino de fecundidad cristiana, no visible muchas veces a los ojos humanos.
Através de tus palabras y de tu ejemplo, medito que la vida terrena es para luchar, ir contra corriente y entregarse. No puedo soñar con una vida sin cruz, más bien pienso en llevar la cruz contigo. Me invitas a llevar mis cruces con alegría, con amor, con paciencia, con la esperanza del cristiano que por la fe conoce la trascendencia de su vida de frente a la eternidad.
Jesús no era fácil, que todos siguiesen tus pasos y doctrina, sobre todo cuando comienzas a explicar doctrinas difíciles de comprender, cuando predices la persecución, cuando enumeras las exigencias de renuncia que requiere tu seguimiento. Al oír estos discursos fuertes, muchos reaccionan con el rechazo y se van. Unas veces contenido y disimulado, otras declarado abiertamente. En una ocasión, conociendo la desconfianza general causada por tu doctrina, preguntarás a los doce: “¿También ustedes quieren marcharse?”. Hago mìa la respuesta de Pedro: “Señor, ¿a dónde iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).
Señor, te necesito junto a mí. Dame la fuerza para seguirte, para renovar mi “sí” a tu voluntad. Aunque a veces me sienta incapaz y débil, sé que tú acudes siempre en mi ayuda. No dejes de asistir e iluminar mi vida una vez más.
Mi propósito en este dìa, aceptar los caminos de Dios, con humildad, ofrecimiento, aunque me implique dejar otras cosas, otros proyectos, otro estado de vida.
Mis queridos niños, Jesùs nos enseña que tenemos que llevar la cruz, es decir, nuestros propias incomodidades, con paciencia y siendo muy generosos, dando lo mejor de nosotros para ser testimonio de Jesús, tambièn me dice que tengo que ser generoso si me llama a servirle dentro de la vida religiosa.
P. Dennis Doren, LC