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Editorial & Opinion

¿Por qué se pierden los buenos modales?

Roberto Meza / Colaborador

miércoles 9, mayo 2018 - 12:00 am

Muchos nostálgicos de otras épocas nos hacemos esta pregunta: ¿en dónde quedó el respeto? Escuchemos a algunos expertos que analizan la pérdida de los buenos modales en la sociedad, según leímos en un Diario de la Argentina, en un artículo del cual me pareció interesante hacerles una glosa que puedan analizar. Esta es la primera de dos partes que espero les agrade.

Según el Dr. José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, los buenos modales pueden haberse perdido por varios factores. “Por un lado la gente vive apurada, estresada y esto hace que no pueda detenerse a pensar en el otro, o sea, en los demás. Por otra parte, nos sentimos inseguros todo el tiempo, eso genera una fantasía persecutoria que deriva en un comportamiento defensivo”.

Para Sergio Sinaí, escritor, periodista y especialista en vínculos humanos, lo que sucede es que se han olvidado los contratos sociales: “Hoy,  muchos piensan que se puede sobrevivir sin el otro y, a partir de allí, se pierden los buenos modales porque para que éstos puedan ser implementados se necesita comprender que el de al lado, es esencial para nuestra vida. ¡Primero usted, por favor!…

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El especialista afirma que esta situación se viene dando, de manera gradual, desde la década de los 90. “A partir de una economía salvaje, consumista, agregado al auge de la tecnología; cuando se comenzó a pensar que los seres humamos podíamos vivir recluidos, rodeados de aparatos e incluso reemplazados por ellos”.

Edith Cortelezzi, experta en ceremonial y protocolo, autora del libro Buenos Modales, Buenos Negocios, asegura que la falta de buenos modales se nota más a partir de las últimas tres generaciones, cuando la mujer dejó el hogar para comenzar a trabajar. “Desde entonces, los niños se quedaron huérfanos de esa capacitación esencial que recibían en su casa y luego, al llegar a la escuela, tampoco eran instruidos sobre el tema”.


En sintonía, Eugenia de Chikoff, también especialista en protocolo y ceremonial, expresa que lo que sucede se debe a que “la familia ya no es lo que era antes, donde la madre educaba y el hombre la apoyaba”.

Lo que más nos molesta a todos.

Entre las cosas que más nos molestan se destaca el desinterés por el prójimo, la apatía, la falta de cordialidad tanto en la vía pública como en los lugares privados, las interrupciones continuas de celulares y diversos aparatos tecnológicos que no permiten una conversación fluida.

“Lo que más me fastidia es que la gente no pida por favor y que no agradezca cuando recibe algo” dice un abogado, de 45 años. Para un director de cine, “no hay nada peor que cederle el paso a alguien o abrirle la puerta y que encima de no agradecer, mire para abajo y siga de largo”. Lo mismo sucede en la Iglesia, cuando nos damos la Paz, nadie te vuelve a ver a los ojos.

“Detesto a la gente que arroja escupitajos en la calle, también a los que tiran desechos por la ventanilla del bus como si la calle fuera un gran cubo de basura”, se queja una señora.

Especialistas afirman que lo que sucede se debe a que “la familia ya no es lo que era antes, donde la madre educaba y el marido la apoyaba”.




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