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Editorial & Opinion

Por sus obras los conocerán

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 8, mayo 2018 - 12:00 am

La toma de posesión de la nueva legislatura 2018-2021 es un hecho trascendente que genera preocupaciones y expectativas, tanto internas como internacionales, debido al significativo rol de este órgano del Estado en la contribución o afectación del clima de estabilidad y gobernabilidad del país; sobre todo, por la experiencia sufrida en el periodo legislativo 2015-2018 en el que la derecha -también con mayoría- por míseros intereses electoreros se empeñó en retrasar y bloquear muchas iniciativas de interés económico y social, incluso llevando al límite del impago a la nación entera simplemente por la tozudez de impedir la construcción de acuerdos políticos en función del interés nacional.

Al evaluar la elección del 4M podemos afirmar, en estrictos términos del desarrollo histórico del país y aunque todavía queda mucho camino por transitar, que desde la firma de los acuerdos de paz nuestra democracia estructuralmente ha evolucionado paulatinamente, ha madurado lo suficiente como para que el resultado de una elección se respete aun con todo y lo adverso que pueda ser para el poder gubernamental de turno, existiendo la suficiente fortaleza institucional para hacer prevalecer el derecho y dirimir las controversias propias de las competencias de esta naturaleza.

El fortalecimiento de la democracia no es un logro casual, tampoco lineal; está vinculado a la evolución del marco normativo, al desarrollo de las instituciones administrativas y esencialmente es producto de la evolución de la cultura política en la ciudadanía. En este avance tiene mucho valor la fortaleza del sistema de partidos políticos siendo el nuestro uno de los más fuertes en la región, que con sus controversias mediáticas y las diferencias propias de proyectos ideológicos y programáticos claramente distintos, resulta verdaderamente competitivo.

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Considero que el futuro de esta evolución democrática no depende de la exclusión o debilitamiento de los partidos políticos, o de la sustitución por movimientos coyunturales y menos de su suplantación por grupos ciudadanos, a los que debemos reconocer y trabajar para que también tengan su propio espacio de acción política y contralora, pues son muy importante para la democracia; pero el rol de contrapesos  y articulación programática de los partidos políticos es fundamental para el progreso social. Por supuesto, es tarea ineludible para los mismos partidos políticos asumir su propia reforma, profunda, franca, capaz de reconquistar la simpatía y confianza política de la ciudadanía. De ahí la importancia del desempeño de esta nueva legislatura, cada bancada con sus acciones debe ser el reflejo de la comprensión del mensaje del 4M.

Las primeras impresiones sobre la actuación de la derecha legislativa no son muy alentadoras sobre la posibilidad de construir entendimientos que beneficien a la gente. Sus primeros pasos en la instalación de la nueva legislatura, sus jaloneos por muebles, plazas y cargos, solo reflejan viejas prácticas. El pacto entre Arena y PCN para repartirse la integración de la nueva Junta Directiva del congreso no refleja los intereses y demandas ciudadanas, y aunque no debiera sorprendernos porque ambos vienen de un mismo tronco del pasado dictatorial y excluyente, su oscura negociación para esa Junta Directiva no guarda la proporción con el mandato de los ciudadanos en las urnas en cuanto a representatividad y refleja muy poca austeridad en el manejo de los recursos financieros.


El número de directivos perfectamente pudo ser siete y no de once como lo determinó ese pacto. Pero lo más importante es que esa derecha legislativa que hoy controla el parlamento no refleja la menor sensibilidad, ni propone acciones concretas para disminuir el oneroso gasto que significa para el país un organismo legislativo que apenas en el año 2001 tenía un presupuesto de $17 millones de y hoy alcanza y sobrepasa la escandalosa suma de más de $58 millones, con el mismo número de parlamentarios, 84. Ninguna institución pública ha aumentado su presupuesto en esa proporción.

Más allá de gustos y referencias el 2009 marcó un cambio importante en la forma de hacer política en el país, las instituciones sufrieron trasformaciones y la contraloría social inició su maduración. En un parlamento dominado por una sola corriente de pensamiento será tarea de toda la ciudadanía vigilar el desempeño de esta legislatura para que responda a los intereses y expectativas de la población; que dé respuesta a temas fundamentales de país como la aprobación del financiamiento para las nuevas sedes de Ciudad Mujer, sobre todo cuando necesitamos enfrentar la irracional violencia contra las mujeres. La aprobación del crédito para construir el nuevo hospital Rosales es urgente, es impensable gastar fondos en un edificio legislativo si antes no se construye el nuevo hospital. Se requerirá movilización social para la aprobación de una correcta Ley de Aguas, así como para impedir la reforma constitucional que puso límites a los latifundios.

Sabemos quiénes son, de dónde vienen y podemos presumir a dónde van, nada tendría de sorprendernos. Que el resultado no sea el esperado dependerá esta vez de la sociedad –cuyo voto determinó el mapa legislativo actual– y de la beligerancia y denuncia de los distintos sectores de ésta.




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