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Editorial & Opinion

Prepotencia o ignorancia, pero deja mucho que desear

Dr. Mauricio E. Colorado / Abogado

Lunes 24, Abril 2017 - 12:00 am

Me encontré este artículo en el ejemplar que tengo de nuestra Constitución Política y me ha llamado la atención que hace unos días, debido a los temblores, nos encontramos con una realidad que demuestra el poco caso (o cero caso) que el más alto representante de nuestro Gobierno, hace de lo que ordena el primer cuerpo de leyes: la Constitución. Resulta que por razón de la emergencia de los recientes temblores (enjambre sísmico), se evidenció la ausencia del mandatario salvadoreño en el territorio nacional y consecuentemente también salió a la luz la violación de la norma Constitucional arriba citada ya que según averiguaciones particulares, nunca se tramitó, ni mucho menos se extendió permiso alguno para el funcionario a que saliera del país –en Cuba según informes periodísticos– atendiendo un tratamiento médico que le requiere desplazarse a esa nación.

En lo personal, considero que trasladarse fuera del país para atender cuestiones de salud, no tiene nada de malo, pero no cumplir con el mandato expreso (violación expresa) de la Ley Primaria de la República no es para nada una actitud encomiable. Porque no solamente es una desobediencia a nuestra Máxima Ley, sino que significa un despreciable irrespeto a quienes con su voto, escogieron al mandatario para dirigir los destinos del país. También puede significar que en nuestro país, el sistema de salud, no merece confianza y que ello se demuestra por la necesidad de acudir a otro país para recibir el tratamiento adecuado, lo cual no deja de ser una grave deficiencia en el sistema de salud salvadoreño.

Si tomamos en cuenta que recientemente la Sala de lo Constitucional estableció que no es legítimo obtener un permiso general de la Asamblea para que el Presidente salga del país, cuantas veces quiera y por tiempo indefinido, es una interpretación que desnaturaliza lo prescrito en el artículo citado, que además de ser una burla a la ley, es una burla al mas alto tribunal constitucional–la Sala– la cual también merece respeto. De ahí la pregunta del inicio de nuestro artículo periodístico: ¿Violó el ciudadano Presidente con pleno conocimiento de la prohibición, o ignoraba que tal disposición existe y debe respetarse y aplicarse a todos los ciudadano en la condición de Presidente?

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Más aún, la condición y naturaleza de la calidad de profesor del titular del ejecutivo, mentor de juventudes, le obliga a dar ejemplo de obediencia y respeto a las normas legales del Estado  salvadoreño y demostrar que la ley se debe respetar por todos los ciudadanos y principalmente por el primer ciudadano del estado. De lo contrario, con que autoridad moral puede exigir que se cumplan las leyes de parte de todos los ciudadanos del país. Nos imaginamos que nadie o muy pocos funcionarios o simples ciudadanos se atreverán a hacer un reclamo público al presidente, y mas bien trataran de hacerse del “ojo pacho”.

Para mi modo de ver, aunque lo ocurrido pueda que no haya tenido mayores efectos prácticos, quienes pertenecemos a esta nación, merecemos una disculpa por la afrenta que el funcionario le ha hecho a su pueblo, y una censura a quienes siendo parte del equipo de gobierno, han callado vergonzosamente por temor a su superior, aunque con su silencio, avalen una grave falta del alto funcionario. Si esto sigue así sin que nadie exprese inconformidad, significa  que al sistema de gobierno padece de una grave dolencia, que denota poca o ninguna forma de respeto para El Salvador, y que el camino que llevamos nos conducirá a estabilizar el desorden y la ilegalidad en gobernantes y gobernados, y recuérdense que en río revuelto, ganancia de pescadores. La dignidad de los salvadoreños, todos hasta el mas humilde, no puede ser pisoteada impunemente.





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