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Editorial & Opinion

Presupuesto 2017 con incorrecta distribución

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

sábado 21, enero 2017 - 12:00 am

Casi a punta de pistola y con negociaciones de reparto de cuotas de poder, el FMLN logró la aprobación del presupuesto para el año 2017 por un monto de $4,957 millones 831 mil 280.  Está claro que la aprobación de un presupuesto general de nación, da certidumbre a cada uno de los ciudadanos, fortalece la economía, dinamiza la inversión y garantiza las obligaciones de cada proveedor que con esfuerzo le fía el patrimonio de su familia al gobierno y que en la mayoría de casos le paga arriba de los 90 días después de la emisión de la factura; sin embargo, los impuestos se deben de pagar  de forma mensual.

Es decir, que la aprobación del presupuesto era fundamental, y no es conveniente para la economía obstaculizar su aprobación por cualquier causa, tal como lo ha venido haciendo el partido ARENA, que sin duda le conviene el fracaso del FMLN, dado que ello le podría dar mucho rédito político para las elecciones del 2018, que por cierto ya están en campaña. Pero más allá de las estrategias política para debilitar el adversario, están los intereses de la nación y de cada contribuyente que mes a mes pagan múltiples impuestos que tienen ahogada a la clase media, pero no se han traducido en beneficios palpables.

Aunque he de aclarar que la aprobación del presupuesto era urgente, no por ello se debieron soslayar los derechos de ciertas instituciones o personas, que no solo se les redujo el presupuesto sino que algunos no fueron tomados en cuenta. Pero lo que es definitivamente preocupante es que año con año se ha venido aumentando el gasto corriente; además, el Estado ha incrementado de forma desproporcionada el gasto en planillas salariales, dado las múltiples contrataciones que se hacen sin tener la capacidad de pago, todo ello nos ha llevado al cataclismo económico que hoy se tiene.

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El otro factor que nos ha hundido como nación, es que no ha habido una clara conciencia del gasto efectuado por la clase política; todo ello nos ha conducido a que se aprueben, año con año, presupuestos maquillados y desfinanciados. Aún peor, se asignan ayudas para fundaciones o asociaciones que dirigen familiares o parientes de ciertos funcionarios, pero nadie dice nada porque el salvadoreño solo tiene la cultura de la queja, pero no de la denuncia. De manera que debemos pasar de la queja a la denuncia, para ponerle un alto a los abusos de los gastos excesivos, y exigir a los funcionarios mayor transparencia y rendición de cuentas para evitar caer siempre en la aprobación de presupuestos que están desfinanciados, producto de una mala administración de los recursos públicos; y en la actualidad, el FMLN ha demostrado que solo creando nuevos impuestos puede resolver los problemas fiscales y, que dicho sea de paso, ya tiene molesta a la gallina de los huevos de oro, la clase media, la cual ha sido castigada con más de 22 impuestos en los siete años que lleva gobernando el FMLN sin que haya mostrado cualidades de ser buen administrador; prueba de ello es la insolvencia y la falta de liquidez del gobierno y la quiebra técnica de  VECA.

Ahora bien, el desfinanciamiento está conectado con los recursos o estimaciones que el Gobierno cree que le ingresarán por medio de tributos y por una correcta gestión para lograr un crecimiento económico sustancial del país. Partiendo de ahí se aprueba el presupuesto. Entonces, el problema de El Salvador no se circunscribe únicamente a   que gasta más de lo que le ingresa, sino que ha sido incapaz de crear las condiciones de confianza para atraer inversión extranjera y mantener la inversión local, debido a la inseguridad jurídica y el constante discurso de choque hacia la empresa privada.


Pero a decir verdad, nuestro país goza de buenos ingresos anuales, es más, en los últimos siete años se ha percibido un crecimiento exponencial de los ingresos corrientes y contribuciones, por ejemplo: según el Ministerio de Hacienda, en el año 2009 se obtuvo un ingreso de $ 2,975.8. En  2010 $ 3,254.2 En  2011 $ 3,642. En 2012 $3,820.4. En 2013 $ 4,084.60. En 2014 $ 4,137.7. En 2015 $ 4,276.8 todos ellos en millones de dólares. Entonces, ¿qué se han hecho todos estos ingresos anuales?




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