Cerrar [X]

Editorial & Opinion

¿Qué pasó con los propósitos de este año? ¿Y 2017?

Aldo F. Álvarez / Abogado y catedrático

jueves 15, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINIONSeñalaba en mi columna de opinión al inicio de 2016, que cada año nuevo abría siempre una especie de nuevo período para el país, que nos da siempre la oportunidad de escribir una nueva página en los anales de nuestra historia patria. Que el inicio de un nuevo año siempre nos planteaba un sin número de oportunidades para hacer cosas nuevas, para rectificar los caminos andados “torcidos” y para establecer una nueva ruta, y que esto era tan cierto en la vida personal de cada uno como en la vida colectiva en sociedad.

Dije al inicio de este año que debíamos aceptar que estábamos caminando mal como grupo, que no estábamos viviendo una vida compartida sana, afable, medianamente pacífica, respetuosa, solidaria, tranquila y, sobre todo, segura. Dije que debíamos aceptar que como sociedad estábamos transitando una convivencia accidentada, mal orientada, bastante descarriada y sobre todo intolerante, violenta, agresiva, y que eso significaba que como colectivo nos habíamos perdido el respeto hasta por lo que es más fundamental en la vida social: El respeto a la vida de nuestros semejantes.

Expresé al inicio de año que no podíamos hablar de crisis social si no hablamos de crisis de valores, de ausencia de valores adecuados que orientaran las conductas de las personas que viven en un conglomerado. Que los valores personales son siempre valores inculcados, expresiones de referentes que vienen desde el génesis de la vida misma en lo social: la familia. Señalé por ello que era imposible hablar de crisis social, de crisis de valores, sin hablar de crisis de las familias, pues es en este seno adonde se inculcan los referentes fundamentales que orientan la actividad de los individuos que se insertan luego en la sociedad. Plantee la interrogante sobre ¿quién tenía la culpa de este tipo de falta de valores familiares? Y me respondí que la respuesta no era unívoca, ni la responsabilidad una sola, ya que hay siempre una corresponsabilidad entre la sociedad por un lado, y la familia que es responsable de este tipo de crisis de valores familiares.

publicidad

Manifesté mi parecer de que se vivió la vida social de tal manera en este país por tanto tiempo, que se desmanteló el tejido más fundamental de ella: la familia. Que producto de tantas décadas de exclusión, guerra, violencia social, pobreza y emigración, se desmanteló poco a poco esta célula fundamental de toda la sociedad y que ello llevó a que las familias desmembradas se comportaran disfuncionalmente, y las generaciones que vinieron encontraron “la familia” en “otros grupos” –pandillas- y se ampararon en otros “valores” –antivalores sociales-. Esto se generalizó y hoy tenemos una o dos generaciones que han crecido en esta realidad y con estos referentes, y para ellos esos son los valores que se deben aplicar y “respetar”.

Manifesté también al inicio del año que era del parecer que como sociedad también habíamos caminado equivocadamente en otros rumbos, como el político, pues el propio ejercicio del poder se guió en muchas formas por “antivalores” que inducen y conducen a hacer las cosas de forma inversa a cómo deben hacerse en cuanto a lo que realmente implica la responsabilidad política: Olvidarse de los intereses personales y particulares y dedicarse a la actividad de velar por los intereses de los muchos que se representan y que han creído como un “acto casi de fe”, a quien se ha electo.


Reflexioné que el defraudar a los electores constituía una estafa política sí, pero que  ello obedecía a una actuación que se enmarca dentro del ejercicio de actuaciones fundadas en “antivalores”, y que esa debíamos aceptar, era una de las crisis más grandes de nuestros tiempos en términos de organización y vida política. Y señalé que esto era independiente de cualquier postura ideológica, propósito personal y/o partidario que hubiese en el involucramiento de alguien en la vida política. Que lo anterior se debía simplemente a que como sociedad nos hemos organizado políticamente.

Señalé que la confluencia de todos los elementos mencionados, habían dado como resultado esta realidad que vivimos, así como la vivimos, con sus amarguras y con su violencia, con sus arremetidas y con su calvario, de una sociedad que no terminaba de encontrar su equilibrio como tal para poder transitar en mediana paz hacia su desarrollo y prosperidad. Finalmente señalé que comenzar a cambiar dicha realidad social era buen propósito de este año. Me pregunto a casi el final del año ¿Cuánto de este propósito se cumplió? ¿Cuánto le heredamos de esto al 2017?




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.