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Editorial & Opinion

¿Quién puede parar el endeudamiento del país?

Miguel Angel Espinoza / Consultor empresarial

miércoles 14, junio 2017 - 12:00 am

Según datos recientes de J.P. Morgan, una calificadora de riesgos, la deuda de El Salvador sigue creciendo sin  precedentes; en apenas tres meses creció en 1,5 % alcanzando la suma de $17,830 millones (diecisiete mil ochocientos treinta millones de dólares), se dice fácil, pero es una enorme cantidad de dinero.

Ahora bien no todo endeudamiento es malo o bueno, eso depende del objetivo final en que se utilizan los recursos, veamos unos ejemplos:

DEUDA BUENA

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Como en el núcleo familiar la deuda se puede considerar como buena cuando los recursos provenientes de los préstamos son utilizados para invertir, como por ejemplo: comprar una casa, hacerle mejoras a la casa actual, comprar un lote para construir una casa, un vehículo que nos sirva para trabajar, etc.

En el caso del Gobierno se puede considerar una deuda buena cuando los recursos provenientes del endeudamiento se utilizan para construir grandes obras, como: carreteras, puentes, hospitales, escuelas, equipamiento de hospitales y escuelas, etc.


DEUDA MALA

En la familia deuda mala sería prestar para hacer una fiesta, para irnos de parranda todos los fines de semana, para hacer regalos a nuestros familiares y amistades, regalando lo que no tenemos.

En el caso del gobierno, la deuda mala es aquella en la cual los recursos provenientes de préstamos los ocupamos para gastos corrientes, o sea, aquellos gastos que el gobierno realiza para funcionar, para viajes de diputados, para seguros médicos de empleados públicos (doble pago: el ISSS y un seguro medico), para regalos a correligionarios de los partidos políticos, todos aquellos gastos que no se destinen para la inversión pública.

Entonces ¿las LETES (Letras del Tesoro), es deuda mala? En principio y si se usa como dice la ley NO es deuda mala, ya que si se usa como los particulares usamos la tarjeta de crédito, con la condición que todo lo que se compra o se paga con recursos provenientes con los impuestos, y se pague en el corto plazo, así como un particular paga su tarjeta de crédito cuando le pagan su salario, de hacerlo así no hay problema, no es deuda mala.

Ahora bien, cuál ha sido la práctica de los gobiernos, tanto los actuales como los gobiernos anteriores, que cuando se vence el tiempo para pagar las LETES, emiten BONOS (DEUDA DE LARGO PLAZO) para pagar las LETES vencidas, ¿qué le queda al país de este endeudamiento? NADA, ya que el gobierno se está endeudando para cubrir gastos de funcionamiento, entonces se convierte en DEUDA MALA, en otras palabras: el gobierno se endeuda para “comer” y no hay INVERSIÓN que mejore el nivel de vida de los salvadoreños.

Solamente en febrero de este año se emitieron bonos por $600 millones, para pagar LETES, o sea, que el gobierno se gastó en funcionamiento esos $600 millones y hoy se convirtió en deuda de largo plazo. La gran venta que hace el gobierno a los diputados es que la tasa de interés que se paga en las LETES es mucho más alta que la tasa de interés de los bonos y que al emitir los bonos el estado se va ahorrar un buen dinero. Como dicen los cipotes, ¡qué gran “paja”!. Si ese no es el problema, el problema es que nos estamos endeudando para gastos corrientes y no le estamos dejando nuevas obras a nuestros hijos y nietos.

La ley actual permite al gobierno emitir LETES hasta un 30 % de los ingresos corrientes. En 2016 esta cifra fue de $1.327,343,619 (más de mil millones de dólares) y por supuesto que se emitieron esas LETES en esas cantidades  astronómicas. Para 2017 esa cantidad se aumenta ya que los ingresos corrientes han aumentado, pudiendo llegar a emitir otros mil cuatrocientos millones en LETES, y que el otro año se convertirán en deuda de LARGO PLAZO, Y SIN OBRAS.

En otras palabras, el gobierno “se come” el 30% del presupuesto adelantado, ya que además de los ingresos emite LETES, sin contar lo que toma de las AFP que ya le deben a los trabajadores más de cuatro mil millones; resulta que ahora el flamante ministro de Hacienda ha solicitado subir de 40 % a 50 % el monto a tomar del ahorro de las pensiones de los trabajadores, con el agravante que pagan una miserable tasa de interés del 3.5 %; eso significa por lo menos $500 millones más de endeudamiento al año, y encima de esto no hay presupuesto para pagar los préstamos que se hicieron a los fondos de los trabajadores que están en las AFP, no hay presupuesto para el pago de los subsidios, no hay presupuesto para el pago de los excombatientes de ambos bandos de acuerdo a la ley.

Hasta dónde vamos a poder llegar con este ritmo de endeudamiento, y QUÉ HACER para no endeudarnos  más, ¿subir los impuestos?, ya se crearon 22 nuevos impuestos en los últimos ocho años, y para agravar: los nuevos créditos tendrán una alta tasa de interés por la mala calificación que nos dan las evaluadoras de riesgo.

HEY salvadoreños: tenemos que hacer un alto en el camino y dejar de endeudarnos, pero como la decisión la toman los políticos de turno, no creo que quieran bajar los gastos, máxime que es un año preelectoral.  La pregunta es ¿hasta dónde vamos a llegar? Vaya a usted a saber, como dice mi amigo el Chele Calderón.




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