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Editorial & Opinion

Salario mínimo

Rafael Domínguez / Periodista

jueves 29, diciembre 2016 - 12:00 am

Para la Ministra de Trabajo empezar el año 2017 con nuevo salario mínimo, me imagino, será una victoria política pero en la práctica ese “éxito” puede desvanecerse en la medida que empresas maquiladoras, empresas agrícolas y miles de pequeñas y micro, redefinan sus capacidades de sostenimiento y de gastos fijos y reduzcan sus planillas.

El salario mínimo o simplemente cualquier salario, no puede ni debe ser la única manera de evaluar la relación obrero patronal, porque no se trata solo de salario la productividad y la capacidad empresarial. Mucho se dice del aporte que el trabajador da a la actividad económica y se dice que nada sería el empresario sin los trabajadores por lo que sus derechos parecen ser más altos que los del patrono o de los accionistas, pero lo cierto es que ser empresario no es tarea de todos, de lo contrario habría más empresarios que empleados o casi que cualquiera pudiera levantar su empresa y vivir tranquilo, pero no, la realidad nos dice que el empresario no puede ser solo evaluado por los salarios que paga, también debe ser evaluado por los agregados que trae a la economía, el riesgo de inversión y la visión de largo plazo, porque ser empresario no es fácil, ser empresario significa también perder en muchas ideas, perder dinero en muchos intentos y arriesgarlo todo por un sueño o por una visión, esa que muchos trabajadores no desarrollan ni 50 años después de ser empleados.

El salario, dice la palabra de Dios, es para dignificar a todo trabajador, pero en una relación de largo plazo, empresarial, comercial, industrial, el salario solo es uno de los muchos elementos que conforman el costo de producción y venta, pero hay costos que se privilegian porque pagar salarios es para el empresario una razón de ser, el empresario se deleita en su éxito como en la contratación de personas, porque sabe que una empresa exitosa ayuda a familias que no tienen cómo salir adelante y eso está dentro del paquete emocional que un empresario maneja, pero no puede serlo todo ni el único gran fin.

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El salario en ese contexto y en el de la realidad actual 2016 debe reconsiderarse más allá de un número, más allá de una cifra porque se dice fácil pero pagarlo todos los meses, haya o no venta, haya o no éxito, eso es otro mundo, incluso retaría a la señora ministra a que nos diga ¿cuántos empleos ella genera? y ¿cuántos sostiene de sus ingresos? y ¿por cuánto tiempo?, porque eso es lo que las empresas hacen.

Tengo claro que nunca un salario será suficiente para nadie, porque la palabra de Dios también dice que el que busca el dinero nunca será saciado, por lo mismo, el tema va más allá y debe considerarse aparte del salario, las prestaciones, las relaciones, la dinámica sectorial, la competitividad local y global, debe considerarse lo que también la empresa privada entrega en ayuda social, en los programas de RSE, también las relaciones con la comunidad y la estabilidad que le da a sus trabajadores; $300 al mes es poco, sin duda, pero, para una economía de bajo poder adquisitivo, de poca innovación y de mucha competencia, se vuelve alto a la hora de sostenerlo en el tiempo. Por eso es que en este país solo el 25 % de la actividad económica está en la formalidad y un 75 % paga y vende, compra y procesa como quiere, lo cual mantiene niveles de pobreza superiores a los que la formalidad puede cambiar.


Creer que al subir el salario mínimo por decreto y fuerza se gesta un éxito” del pueblo es no leer la historia y no ver la actualidad porque, para que sea exitoso para el contribuyente, el salario no solo debe ser bueno para comprar lo básico sino para generar economía y pagar impuestos, sería éxito si por esa dinámica los trabajadores tuvieran un excelente ISSS, un buen sistema de salud, una excelente educación y una seguridad ciudadana que les garantice descansar y pasar el tiempo en casa con tranquilidad, pero si eso no funciona, mucho menos alcanza el salario, ya que se esfuma entre las manos al tener que pagar doble por cada necesidad.

En la región se han ampliado los contratos sociales a más allá del valor del salario, se han logrado acuerdos para pagar 14 sueldos como en Guatemala o 13 como en Honduras, se han creado parques de atención para la familia como el IRTRA en Guatemala y no digamos ideas innovadoras como aumentar el tiempo de descanso por maternidad, los bonos por nacimiento, la reducción de horarios y jornadas laborales, la libre gestión de salario mínimo por hora  y muchas otras ideas que podrían incluirse en una negociación para buscar reales ventajas al trabajador y no ventajas políticas al gobierno y al partido de turno, pensando en los votos del populismo.

La empresa privada, si algo hay que decirle, es que cayó en el juego y ha perdido por su también incapacidad de ver más allá del salario y es hora de renovar la mente y ampliarla para que la temática se visualice más alto, que el salario, la forma de pagarlo, las prestaciones, el crecimiento económico, las ventajas a la inversión y todo lo que tenga que ver con la mejora económica se vean como un solo tema y se negocie buscando el bienestar del trabajador, del patrono y del país.

Año nuevo, salario nuevo… Espero haya muchos que puedan pagarlo pero más que eso que haya mentes que comprendan que el problema está más allá.




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