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Editorial & Opinion

Se impuso la justicia

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República

martes 20, diciembre 2016 - 12:00 am

OPINIONEl acuerdo firme del significativo incremento del salario mínimo, debidamente sancionado por la ministra de trabajo y vigente a partir de enero próximo, es un paso de justicia. Un salario digno, del que estamos como país cada vez más cerca, reivindica el enorme aporte en la generación de riqueza de trabajadoras y trabajadores; y es trascendental para continuar el crecimiento económico fomentando el desarrollo del mercado interno, lo que contribuye a una economía que ha venido creciendo -modestamente pero sostenida en todos los rubros- sin perder su  capacidad competitiva con países vecinos, en los que el salario mínimo sigue siendo superior al nuestro.

El momento en el que se decide este incremento salarial, aunque tardío, no podía ser mejor. Están demostradas las ventajas y beneficios que ha disfrutado el sector empresarial en este periodo: a) significativa reducción de las tarifas de energía eléctrica hasta en un 17 % en este año; b) reducción promedio de las tarifas de la telefonía en más de un 13 %; c) disminución del precio de combustibles y lubricantes; d) líneas de crédito productivo brindado por el sector financiero gubernamental (BFA, BANDESAL, FONAVIPO- FSV); y e) decidido apoyo a la renovación del parque cafetero.

Además, hay que agregar factores políticos y sociales como: 1) estabilidad macroeconómica reconocida por los organismos financieros internacionales; 2) estabilidad política y social de nuestro sistema democrático con amplias libertades de expresión y movilización 3) amplísimo abanico de relaciones y tratados internacionales del que disfruta el país; 4) probada independencia de los poderes del Estado; 5) instalación de diversos mecanismos de dialogo intersectoriales con el gobierno; y 6) significativa reducción de la criminalidad.

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En la ruta del desarrollo, la mejor política de prevención ante el fenómeno de violencia que vive el país es la generación de condiciones de vida dignas para la población, siendo las políticas de salario y de ingreso factores decisivos para la superación de la extrema pobreza. La diversidad de políticas sociales de gobierno en respaldo a la educación, salud, vivienda, productividad, empleabilidad para jóvenes, así como la diversidad de programas para las mujeres o la adopción de políticas que permitan una mejor distribución del ingreso nacional son la expresión clara de una apuesta seria a la resolución de un conflicto con profundas raíces en nuestra sociedad que requiere tanto de una mayor conciencia y compromiso social superior, como de un marco normativo que asegure una mejor contribución progresiva con el desarrollo integral.

Actualmente, según datos de la Defensoría del Consumidor, Digestyc y BCR,  si comparamos los precios de la canasta básica de los países de la región centroamericana, el índice de precios al consumidor y los montos del salario mínimo, el único índice en el que llevamos considerable ventaja es el de los precios; lo que contrasta tanto por la estabilidad de nuestra economía, como por el bajo nivel de inflación.


Llama la atención, además, el reducido número de productos que incluye la canasta básica de alimentos que reconoce nuestro país, contenido que hace años no se actualiza; apenas son 11 productos para lo urbano (pan francés, tortillas, arroz, carne, grasa, huevos, leche fluida, frutas, frijoles, verduras, azúcar) y 9 en lo rural (no incluye pan, ni verduras), para 2160 calorías.

Mientras, en Nicaragua la canasta básica no establece diferencias por zonas,  reconociendo 23 productos para una base de 2455 calorías; en Guatemala tampoco se hacen distinciones por área geográfica e incluye 26 productos para un total de 2210 calorías. Honduras posee una canasta básica integrada por 30 productos con 2200 calorías en su conjunto; Costa Rica dispone de 52 productos con 2184 calorías para el área urbana, y 44 con 2258 calorías para lo rural. En tanto, Panamá alcanza los 59 productos con 2335 de valor calórico. Es evidente la desventaja de nuestra canasta básica, no solo en la cantidad de productos que incluye sino en la cantidad de calorías que representa.

Próximos a celebrar el veinticinco aniversario de los Acuerdos de Paz, hay pocos avances de entendimiento sobre una agenda económica y social, de hecho, recientemente, cuando se instalaron las mesas de dialogo entre gobierno y el principal partido opositor -sobre fiscalidad, pensiones, caficultura y crecimiento económico-, Arena rechazo la posibilidad de incluir el tema del incremento al salario mínimo, dejando esa discusión en el marco del Consejo Nacional del Salario Mínimo.

Por fin se impuso la racionalidad, legalidad, legitimidad y soporte técnico en el respaldo al incremento del salario mínimo. Es una buena aproximación a nuevas condiciones de equidad, pero requerirá de un despliegue institucional del Ministerio de Trabajo que garantice la vigilancia en el cumplimiento, así como del rigor de la Defensoría del Consumidor en observar el comportamiento de los precios de los productos y servicios, y por supuesto la vigilancia y denuncia ciudadana para asegurar el debido cumplimiento. La conquista para los trabajadores fue alcanzada, hoy queda su defensa por todos los buenos salvadoreños.




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