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Editorial & Opinion

Se necesitan adecuados cambios estructurales

José Antonio Quirós Balladares / Expresidente Coexport

sábado 12, mayo 2018 - 12:00 am

El Ejecutivo salvadoreño (en el año 2000) remitió a la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley llamado “Ley de Integración Monetaria” (LIM) que decían   era un bimonetarismo, así lo declaraban  el gobierno y el Banco Central de Reserva. La Corte Suprema de Justicia ya se pronunció que la “Ley de Integración Monetaria” era constitucional porque establecía un bimonetarismo, o sea, que el colón seguiría circulando por medio del Banco Central de Reserva. En la actualidad, en la forma que se está manejando la LIM es una figura inconstitucional. (La Sala de lo Constitucional ha fallado al no resolver los amparos).

Esta Ley fue aprobada por la Asamblea Legislativa, sin un estudio, sin verificación del costo-beneficio y si era una necesidad para el país. El Banco Central de Reserva, violando la Constitución, la implementó como si fuera una dolarización total y con esto, el Banco Central de Reserva margino la Política Monetaria, Cambiaria unilateralmente; canceló la circulación del colón y se autodespojo ilegalmente de sus funciones constitucionales, causando una inflación del 70 % y además de esto se ordenó que todos los valores monetarios se debían pasar a dólares al ¢8.75 = $1.00.  Esto causo un enorme perjuicio a los deudores y sector productivo. Ahora todo El Salvador debe pagar dólares que no es nuestra moneda.

El Banco Central de Reserva tuvo que sustituir la política monetaria con créditos externos en dólares para sostener el sector productivo y consumidor, así como la venta de Letes en dólares, para pagos de caja  chica del Gobierno.  Nuestra crisis económica se ha podido mantener debido a tres subsidios que son: los cuatro mil millones de ayuda familiar, el déficit fiscal que necesita un préstamo. Todo esto suma una deuda de  18 mil millones de dólares. Esto ya no es sostenible  si no se hacen adecuados cambios estructurales del fallido modelo económico que tenemos.

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Al no poder hacer el Banco Central de Reserva política monetaria, la economía real podría colapsar, debido a que los sectores productivos no tienen los créditos  en dólares necesarios para levantar las cosechas, para las construcciones y el gobierno para sus pagos de caja por falta de liquidez, consecuencia de una mala política fiscal, agravada por la apreciación fiscal (reducción de aranceles) que fue unilateralmente  implementada.

Esta realidad no permite más la solución de tan delicada crisis económica y social. Se están perdiendo miles de empleos. Es necesario que el Banco Central de Reserva use sus funciones e instrumentos constitucionales que siempre tuvo y tiene, como es el de ser prestamista de última instancia, autorizando líneas de crédito productivos, en nuestra moneda “Colón”,  a la banca estatal y privada nacional, para el sector productivo para la compra de activos nacionales (mano de obra, materiales e insumos nacionales)  para reactivar los sectores productivos. Los créditos serán cancelados a corto plazo, regresando los colones al BCR más intereses.  Es necesario estudiar la viabilidad  de esta propuesta y los mecanismos para su implementación; caso contrario, el panorama será crítico para el país si no se corrige la  crisis económica que tenemos actualmente y con un modelo  económico agotado.


Al iniciar el correctivo del modelo económico, es fundamental tener el tipo de cambio de $1.00 = ¢ 8.75, esto se debe mantener en el comienzo de la aplicación de bimonetarismo hasta que se haya fortalecido el “Colón” que es la moneda legal y la economía lo acepte. El control del tipo de cambio es una necesidad prioritaria para mantener el equilibrio entre las monedas duras y el colon. Esta función se tiene que hacer con el control del flujo de capitales, control  de las importaciones y de las exportaciones de renta. Caso contrario, estaríamos manteniendo la distorsión cambiaria base de la crisis.

Todo esto es una propuesta real y propositiva, pero imperativa para el futuro de El Salvador, por lo que se deben hacer estudios, diagnósticos y las  conclusiones  y recomendaciones.

La convertibilidad argentina fue acompañada por una serie de reformas estructurales, la mayoría de las cuales se adhería al “consenso de Washington “pero no se tomó en cuenta la recomendación que se debía tener un tipo de cambio competitivo, el tipo de cambio rígido no permitía los ajustes necesarios para compensar las devaluaciones de hecho. La caja de conversión fracasó el año 2000.

Las  cuestionadas reformas estructurales aplicadas en El Salvador el año 95 en adelante, en cumplimiento de las recomendaciones del “consenso de Washington” y necesarias para la mala aplicación de la económica de mercado y las políticas neoliberales. No se tomó en cuenta la recomendación de mantener un tipo de cambios competitivos.

Esta distorsión cambiaria y la dolarización fomentaron la crisis salvadoreña. Tener moneda ajena y con un tipo de cambio fijo en un mundo de tipo de cambio flexible no cabe.




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