Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Se terminó la era de la tolerancia a la corrupción

Aldo Álvarez / Abogado y catedrático

jueves 14, junio 2018 - 12:00 am

Nunca me imaginé que la alternancia en el ejecutivo en el 2009 trajera como consecuencia tantos y tan variados resultados que sin duda alguna han llegado a modificar el propio sistema político nacional y hasta tradiciones culturales “torcidas” que existían en el plano político y en el ejercicio del poder. Así son las ironías de la vida y más en política. Por ello siempre sostendré –como demócrata radical que me considero– que la alternancia en el ejercicio del poder es lo más sano y hasta indispensable en toda democracia que se precie de ser tal en términos reales más que formales.

Cuando un mismo partido político, grupo político, grupo económico, poder hegemónico o grupo de poder en general se mantiene durante tanto tiempo en el poder, parece que ello llega a deformarlo políticamente –especialmente cuando no tiene ni ha tenido proyecto político alguno–, hasta el punto de volver irreconocible los propósitos subyacentes por los cuales gobierna, ha gobernado o pretende seguir gobernando, como no sea poder por poder, o sea, nada.

Independientemente de las valoraciones que pueda hacer sobre la naturaleza y el tipo de opción que el FMLN representaba como oportunidad para la alternancia, lo ocurrido en 2009 permitió que al partido que ya se había acostumbrado a ser partido en el gobierno, hasta el punto de “vaciarse” de muchas formas en él, se convirtiera en partido de oposición, aunque ya se le había olvidado lo que es ser oposición, tuvo que aprender a serlo nuevamente.

publicidad

La alternancia permitió que ARENA se reorganizara nuevamente –que lo haya hecho bien es otra cosa– pues lo traumático que representó para ellos la pérdida del control del Estado –el cual siempre utilizaron patrimonialmente–, junto al hecho que un nuevo grupo económico emergente se había hecho con el control de su partido, hizo que el “chivo expiatorio” de todas las culpas fuera quien precisamente otrora llegara a controlar en forma casi absoluta a ARENA, pues en un momento dado, era el Presidente de la República y de su partido, del cual tenía total control –especialmente en materia financiera–, me refiero por supuesto al defenestrado expresidente Elías Antonio Saca, hoy preso por acusaciones serias de gran corrupción pública.

Todo lo anterior, aunado al hecho del uso de la llamada “partida secreta” que tuvo a su disposición durante todo su mandato, no hicieron más que propiciar el contexto idóneo para quizá llegar a pensar que se podía hacer casi cualquier cosa cuando se tenían bien “agarrados” los “resortes del poder” por todos lados. Sobre ese punto, en su momento Robert Blau –entonces encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos– en un cable de octubre de 2009 –publicado por un periódico digital del país– señaló: “Existe considerable evidencia, incluso el testimonio de empresarios estadounidenses, de que la administración Saca empujó leyes y forzó algunas regulaciones de manera selectiva con el objetivo de favorecer los intereses comerciales de la familia Saca”.


¡Y llegó Funes!, y lo que fue a encontrar fue la “maquinaria” de hacer dinero de Saca. Funes llegó con una petición especial de “su partido”: “deja tranquilo a Saca porque hemos llegado a un acuerdo con él en términos de la segunda vuelta electoral, él no pedirá el voto por ARENA, pero pide que lo dejemos tranquilo y que no se inmiscuirá en asuntos políticos, y eso es mejor que pida el voto por la derecha”.

Funes lo hizo, y dejó de atacar a Saca –como lo hacía públicamente antes de las elecciones-, cuando llegó y le conoció, Saca seguramente le “recomendó” que hiciera lo que él hizo “repartir”, y especialmente Funes que no las tenía con su partido –a diferencia de Saca que hasta Presidente de su partido fue al mismo tiempo que del país–, le recomendó hacerlo, y le presentó la “máquina de hacer dinero”.

El pobre Funes conoció y heredó la mecánica que los corruptos de sus antecesores le heredaron –sí, esos que hoy se rasgan las vestiduras como adalides de la lucha contra la corrupción–, y lejos de desmontar tal red, la continuó, y cuando la Sala de lo Constitucional le declaró inconstitucional la partida de gastos reservados, se inventó un subterfugio para “jugarle la vuelta a la Sala” y seguir recibiendo los remanentes de lo no ejecutado por las carteras de Estado, pero en forma secreta. Ahí sus gustos, vicios y excesos traicionaron las esperanzas más profundas de un pueblo que creyó en la promesa del cambio, y se terminó instalando un gobierno paria de lo que en su momento vivimos con los corruptos del pasado. ¿Cómo supo y descubrió tanto el Fiscal del caso Funes? Bueno, el exentrevistador “estrella” de la mañana de la corporación televisiva, parece que decidió cantar… Continuará…




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.