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Editorial & Opinion

Ser feliz es volverse actor de la propia historia

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República

martes 27, diciembre 2016 - 12:00 am

En nuestra cultura cristiana occidental la navidad es símbolo de amor, fraternidad, paz, unidad, tolerancia, fe y sobre todo esperanza en que las personas y las circunstancias siempre pueden ser mejores. No es casual que se celebre cada final de año, periodo propicio para reflexionar y evaluar nuestras acciones, logros individuales y colectivos, y trazar los compromisos y propósitos para el nuevo año. Para quienes además creemos que es posible lograr un mundo mejor, nos estremecieron las poderosas palabras del Papa Francisco: “…ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones sin decepciones… ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos”.

Durante estas semanas decembrinas en las que hemos pasado revista al estado de la nación en materia de seguridad y economía, ciertamente, también hay otras áreas que se pueden evaluar. Hablemos entonces sobre la agenda social que ha sufrido un rezago acumulado de abandono por decenios, heredándonos una mora de subdesarrollo que debe atenderse integralmente.

Es motivador ver en estas fechas a miles de niños y jóvenes celebrando con sus orgullosas familias, solemnes actos de graduación de todos los niveles educativos; reflejando el apuntalamiento formativo mediante decenas de programas que cada día fortalecen la educación con calidad, con paquetes escolares, salud y alimentación en más de cinco mil centros de enseñanza, para más de un millón doscientos mil estudiantes. También, es alentador saber que mejora la talla escolar al disminuir la desnutrición crónica en niños de primer grado, producto de la implementación del vaso de leche para casi un millón de escolares en más de tres mil escuelas y, además , ver a decenas de miles de criaturas que alegremente exhiben las computadoras portátiles –ensambladas en suelo patrio– del programa “Un niño, una niña una computadora” que está revolucionando la educación, siendo esta la única industria de este género en Centroamérica y el Caribe.

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El corazón de toda esta transformación educativa corresponde al esfuerzo titánico de la capacitación a más de treinta y tres mil docentes, por más de dos mil especialistas. No es casual nuestro crecimiento acelerado en educación inicial y parvularia, logrando que 64 municipios estén libres de analfabetismo; el despliegue de modalidades flexibles de educación para adultos con deseos de superarse y para jóvenes que por diversas circunstancias fueron obligados a abandonar sus estudios; así como la consolidación de la “Universidad en Línea” que impartirá 7 carreras, en 16 sedes en todo el territorio.

El éxito sanitario en vidas salvadas y el mejoramiento de la salud y calidad de vida de los salvadoreños, derivado del control de las afecciones provocadas por el zancudo, es reconocido mundialmente; así como la reducción de la mortalidad materno-infantil, flagelo que por décadas llenó de luto a miles de hogares y la significativa disminución de los casos de VIH. Para lograr esta mejor condición de vida ha sido necesario invertir más de 143 millones de dólares en infraestructura y equipamiento de 207 centros de salud, tanto del Minsal (Ministerio de Salud) como del ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social). Ambas instituciones aumentaron su abastecimiento de medicamentos al 86% Minsal, y 98% ISSS.


A esto se suma el impacto positivo de la reducción de los precios de los medicamentos a nivel nacional, colocándonos en el segundo país con precios más bajos, sin que esto haya desabastecido ese mercado y constituyendo un ahorro de hasta 60 millones de dólares anuales para nuestros hogares. En todo este progreso sanitario también ha jugado un papel muy importante el Sistema Nacional de Protección Civil, que está en constante crecimiento y fortalecimiento.

Finalmente, considero meritorio el trabajo de la red de protección familiar, con resultados exitosos como Ciudad Mujer que alcanzó más de un millón trescientas mil mujeres atendidas integralmente, siendo uno de los programas laureados tanto por Naciones Unidas como por distintas agencias internacionales.

Podemos seguir enumerando éxitos como el progreso en la calidad y acceso a la vivienda que ha beneficiado a cerca de veinticuatro mil familias, con una inversión de más de doscientos millones de dólares, o el esfuerzo del MOP (Ministerio de Obras Públicas) con 364 obras que representa casi 180 millones de dólares invertidos.

Para mantener estos logros de país y seguir sumando, pues falta mucho por hacer, es impostergable la aprobación del presupuesto para el próximo año, como una apuesta decidida por lo social como herramienta para superar la pobreza y continuar invirtiendo en el desarrollo mediante el fortalecimiento prioritario del sistema público de salud y educación. En este contexto, es  valiosa la reflexión que nos deja el Papa Francisco: “…ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse actor de la propia historia”, esa historia que empezamos a construir con los Acuerdos de Paz y que está a punto de cumplir 25 años.




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