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jueves 20, julio 2017 | 11:34 am

Meditación: REZANDO JUNTOS, Jueves 15ª semana del TO. San Mateo 11. 28–30. Ciclo A.
Les saludo de forma especial en este dìa, jueves de la 15ª semana del TO, siempre con el corazón dispustos para orar, comencemos nuestra meditación.
En esta mañana descubro, que me amas, Jesús, con un amor eterno, tierno e inmenso. Te has hecho hombre por amor a mí. Has muerto en la cruz porque me amas. Has resucitado para demostrarme que tu amor por mí no tiene límites. Te has quedado conmigo en la Eucaristía para que yo pudiera encontrarte siempre. ¡Gracias, Jesús! ¡Ayúdame a amarte! Y a encontrarme dìa a dìa, ante Tì, especialmente en este momento de oración, que te conozca mejor.
Bajo la luz del Espíritu Santo y siempre guiados por El, meditemos en el Evangelio San Mateo 11. 28–30.
En tus palabras Señor, descubro tu gran corazón, còmo conoces el corazón del hombre y qué bien me conoces a mí, Tú sabes como son mis días, son especialmente fatigosos y agobiantes, encargos, presión, muchas son las responsabilidades que tengo, y me preocupan tantas cosas. Todos llevamos cargas pesadas y complicadas, así es el mundo en que vivimos.
La carga que muchos llevamos es pesada, un problema en la familia, el trabajo agobiante, los estudios que me mantienen desvelados, la enfermedad prolonga indefinidamente, un mal entendido con mi hermano que no me deja dormir, la relación con mi pareja que va cuesta arriba, las inseguridades y miedos que tengo, decisiones urgentes que tengo que tomar, todo hace que me estrese y no pueda pensar con tranquilidad. Y Tù como el buen pastor, lleno de paz, sernidad y mucha comprensión, me dices: “Ven a mì, que Yo te aliviare”.
Tus palabras, Señor, son un bálsamo que me tranquilizan y traen armonía y seguridad. Me invitas a un abandono total en tì, una confianza ilimitada, un dejar atràs, lo que me agobia, y que tal vez ni siquiera està en mis manos solucionarlo, que no depende de mì, y me preocupo y no me ocupo.
Señor, Encontrar descanso, es algo que todos siempre buscamos, forma parte de nuestra condición humana, descanso que no implica que los problemas o el esfuerzo vayan a terminar. Pareciera que las cosas siguen igual, pero Contigo, se viven desde diferente perspectiva. Gracias, Señor, por ofrecerme esa paz. Para alcanzarla, te pido me des: fe, generosidad, fuerza de voluntad, confianza y, sobre todo, amor. Con estos dones y tu gracia, tendré la fuerza necesaria para vivir tu voluntad en estos días.
Haz mi corazón semejante al Tuyo, me invitas a imitarte, a seguir tu ejemplo de mansedumbre y humildad, a tener un Corazòn como el tuyo, es que cuando la soberbia me agarra, me zarandea de una forma, que me quita toda serenidad, siendo humildes, como Tù, descansarè y sentirè que tu yugo es suave y la carga ligera.
Con el Papa Francisco, decimos: debemos tener el corazón de los pequeños, de “los pobres en espíritu”, para reconocer que no somos auto-suficientes, que no podemos construir nuestra vida solos, que necesitamos de Dios, necesitamos encontrarte, escucharte y hablarte.
La oración nos abre a recibir el don de Dios, su sabiduría, que es Jesús mismo, para llevar a cabo la voluntad del Padre en nuestra vida y encontrar así reposo en las fatigas de nuestro camino.
Mi propósito en este dìa será, imitar el Corazòn de Jesùs, siendo manso humilde, pondrè mis cargas y angustìas, en sus manos, hoy visitarè al Señor en la Eucaristìa, y ahì harè ese acto de abandono y confianza, le ofrecerè ese problema que me angustia, y que hoy se ha convertido en una carga insoportable. Si es algo que no afecta mi alma, estaré tranquilo y en paz. Si es un problema material, confiaré en su providencia.
Mis queridos niños, Jesús, quiere ser nuestro descanso, busca suavizar nuestras penas y dificultades, hoy díganle a Jesús, que lo quieren mucho, y le agradecen de corazón que El lleve todo lo que les causa un peso o un dolor.
P. Dennis Doren, LC