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Editorial & Opinion

Soberanía y autodeterminación cubana

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 24, abril 2018 - 12:00 am

Asegurar la continuidad estratégica para cumplir con los objetivos fundamentales de la Revolución cubana es el propósito que se ha revitalizado en el audaz cambio del liderazgo gubernamental en la mayor de las Antillas, cumpliendo el compromiso asumido por Raúl Castro hace dos años y sin que fuera necesaria la reforma Constitucional, la palabra empeñada fue suficiente.

La elección de las nuevas autoridades se convirtió en los últimos días en tendencia mundial. Ese viraje orgánico asegura la vigencia del pensamiento estratégico, rumbo, compromiso con las mayorías de aquella sociedad bajo la materialización del pensamiento y sueños de Martí, reivindicados en la heroica gesta del Moncada y ratificando nuevamente la capacidad constante de los cubanos de reinventarse, poniéndose a tono con la historia.

La Revolución cubana ha sobrevivido con tenacidad a los vendavales desatados por 15 periodos de administraciones norteamericanas que, sin excepción, desplegaron toda suerte de  creatividad perversa, tanto política, diplomática, económica como  tecnológica para “derrocar al régimen”, que les ha visto balancearse a lo largo de casi seis décadas. Su capacidad de sobrevivencia no es un hecho mágico coyuntural, es la continuidad de una estrategia minuciosamente hilada en el tiempo, que combina la capacidad de análisis y conducción de sus liderazgos, en estrecha relación con una férrea organización social sectorial y territorial; y la construcción de una fuerte institucionalidad gubernamental que han sabido ponerse a tono con los tiempos y los retos.

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La elección de una figura de la talla de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba es coherente con el principio de promover a los mejores, a los más capaces, a los ejemplares. Díaz-Canel es un villaclareño, ingeniero electrónico, nacido en 1960, profesor universitario, destacado dirigente de la juventud en su provincia y posteriormente primer secretario del Partido Comunista de Cuba en las provincias de Villa Clara y Holguín; posteriormente fue nombrado ministro de Educación y primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros. Estuvo en visita oficial en El Salvador en el marco de los actos de beatificación de nuestro Santo Romero, llegando a la cripta de Catedral a rendir sus respetos.

Una transición ordenada como esta solo es posible con una sólida unidad y rumbo de nación, suficiente claridad de objetivos y un férreo compromiso social. En el caso de Cuba la base del ejercicio del poder, el sujeto del cambio social, es un pueblo sumamente organizado con gran participación democrática en un sistema propio, como ocurre en cada uno de nuestros países. Cuenta con sectores de amplio arraigo como la Unión de Jóvenes Comunistas, la Federación de Mujeres Cubanas, la Central de Trabajadores, los campesinos y productores agropecuarios, cooperativas, la asociación de maestros, los gremios estudiantiles, artistas, escritores, académicos y deportistas. En lo territorial destacan los Comités de Defensa de la Revolución y la organización religiosa de diferentes expresiones de fe, tanto de las tradiciones ancestrales de origen africano, como católicas y cristianas evangélicas.


En consecuencia, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba es genuino reflejo de su composición social, un congreso con suficiente poder constituyente, de legislación, supervisión y dirección por medio del Consejo de Estado y Ministros que surgen de su seno; según datos oficiales sus 605 integrantes en esta novena legislatura tienen una edad promedio de 49 años, 80 de ellos están entre 18 y 35 años, 338 son legisladores por primera vez, 530 nacieron después del triunfo de la Revolución; además, tienen una envidiable participación de un 53,22 % de mujeres diputadas que es la mayor de nuestra América y segunda en el mundo. Una asamblea surgida de un amplio proceso democrático en el que hubo más de 12,000 propuestas de 970 asambleas territoriales administradas por la Comisión Electoral Nacional.

Nuestras relaciones con la hermana República de Cuba son muy sólidas y fructíferas para nuestro país, por lo que el análisis de lo que ocurre en esa isla es tema de interés. Su generosa cooperación va desde el Plan Nacional de Alfabetización, la Operación Milagro que ha permitido que miles de salvadoreños recuperen la visión, la colaboración en programas de: agricultura sostenible, deporte comunitario, teatro infantil “La Colmenita” y becas que ha permitido la formación de centenares de profesionales en distintas especialidades, principalmente de la medicina; además, asistencias técnicas en áreas de educación y salud pública.

Las decisiones de cada país deben ser respetadas, los cubanos han adoptado su rumbo de manera soberana y constituye un legado, tema de obligada reflexión hasta para quienes adversan sus ideas. Los cubanos son ejemplo de creatividad, alegría y como la Palma Real –su árbol nacional- de resistencia, capaz de mantenerse soportar haciendo gala de gran flexibilidad frente a huracanes y vendavales que la pongan en riesgo; no pierde su aplomo, esencia de su firmeza, ni su capacidad de sobrevivir, multiplicarse y reinventarse. Es una clara muestra de cómo el cambio constante es un componente esencial de hacer revolución.




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